De abucheos y prohibiciones

No creo que haya que ser de extrema derecha para abuchear a ZP, un osado que se atrevió a presentarse a presidente de un país no bananero, sin haber estudiado economía, para pilotar el país en la peor crisis económica del siglo. La economía no se aprende en dos tardes y si no se conoce, hay que escuchar a Solbes, incluso a Fernández Ordóñez, en vez de esconderse tras otra indocumentada. Merecido abucheo si bien intempestivo.

En Cataluña lo estamos haciendo tan bien con las prohibiciones que ‘The Economist’ nos dedica un artículo donde se llama a Cataluña The Ban Country, el país de las prohibiciones, a raíz de la siniestra payasada de los toros y los “correbous”. Al parecer a los toros no les molesta que les peguen fuego a sus cuernos. Los que votan sobre eso deben saber mucho de cuernos.

Y a todo esto Vargas Llosa recuerda en una entrevista que él opina que el nacionalismo empequeñeció el cosmopolitismo de Barcelona, según él, ciudad abierta en los sesenta y localista después. Don Mario se atreve a decir lo que en Barcelona no es políticamente correcto expresar. Y la semana se cierra con revuelo de tumbas en el Valle de los Caídos, lugar que como las pirámides o el Valle de los Reyes, habría que dejar tranquilo con sus muertos, sean del color que sean. Pero somos un país necrófilo y me parece que no nos gana ni Méjico en eso de pasear calaveras, pintar cadáveres, como Valdés Leal, y remover sepulturas.

Será que se aproxima el día de difuntos o que esta crisis está durando tanto que ya empieza a oler a podrido en Dinamarca y por aquí cerca. Pero todo pasa y de la misma descomposición nacen seres nuevos. Pero primero faltan unas elecciones.