Esquizofrénico PSC

Que vota una cosa en Barcelona y otra en Madrid, hasta el punto que el número dos del PSC Antonio Castells ha decidido no volver a presentarse con Montilla sino encabezando un grupo capaz de no obedecer al PSOE.

La cosa ya viene de lejos. Pero antes de sumergirme en el proceloso pasado de estos chicos, déjenme aclarar que esquizofrenia no significa desdoblamiento de personalidad sino una psicosis peligrosa. Lo sé porque estuve casado con una especialista en esquizofrenia que me dejó el corazón partido, pero me explicó el significado científico de la palabra.

Salvador Sostres con su prosa lúcida y directa cosas ambas tan poco comunes en Cataluña, escribió la doble esquizofrenia del PSC: señoritos de Sarriá gobernando con los votos del cinturón obrero y nacionalistas catalanes con voto de inmigrantes españoles. Lo escribe así Sostres: “Hace 30 años, el entonces  candidato socialista Joan Raventós salió a pasear por su barrio de Sarriá –estos socialistas catalanes, en su hipocresía extrema, han vivido siempre de derechas –y al pasar por delante de Semon le encargó a mi abuela que pusiera en fresco no sé cuántas botellas de cava que luego, ante la inesperada victoria de Jordi Pujol, no pasaron a recoger ni jamás anularon el pedido”.

Sigue Sostres, a quien dejo hablar por mí porque es agosto: “Entre el cava de 1980 y el finiquito del miércoles (a Montilla en Moncloa) han pasado 30 años. Entre los pijos del PSC: Reventós, Serra, Obiols, los hermanos Maragall y otros tantos, que han jugado sin rubor ni tapujo a la izquierda caviar, y este ex-maoísta de Iznájar, tosco e iletrado, que ha pretendido ser uno más de la burguesía catalanista, naturalmente sin serlo, entre todos ellos, la farsa ha sido tan redonda y completa como el fracaso”.

Siendo esto así, bueno será que el PSC se cure una esquizofrenia –la de votar España con el PSOE- y sólo le quede la de ser mandado por burgueses con votos proletarios. Esperemos que, a todo esto, no aparezca detrás de Castells  Pascual Maragall “a pesar de que él mismo reconociese que padecía Alzheimer”, porque entonces sí que a la “esquizofrenia” se sumaría otra enfermedad mental con la que el PSC no ha experimentado aún.