Hipócritas paranoicos

Cuando uno se queda sin adjetivos, atónito e inerme ante la cretinez, está como yo ahora: intentando dar con el epíteto para la calificar la beocia nacional-socialista. Aunque madame Rahola se enfade con Sánchez-Dragó –conmigo ya estuvo insolente criticando la novela sobre Raimundo Lulio- no veo otra manera de llamar a los socialistas y nacionalistas o sea nacional-socialistas, abreviado “nacis” que han prohibido los toros en Catalunya.

Son hipócritas porque siguen comiendo cerdo y caracoles. ¿Para cuándo la abolición de ese ritual sangriento y primitivo que es la matanza del cerdo y su sádica trituración para embutirlo en butifarras?, ¿cuándo se detendrá la tortura de caracoles, a los que se encierra y priva de agua para satisfacer los más bajos instintos del catalán?

Al final han conseguido que me avergüence de ser catalán, que lo soy, porque aquí  nací, me crié y trabajo. Pero me disgusta profundamente esta hipócrita campaña contra los toros ¡dirigida por un argentino! para que el esperpento llegue a ser completo.

Paranoicos porque tienen miedo de parecer españoles, que es lo que somos, además de catalanes los nacidos en la Península Ibérica. Porque prohibieron las corridas y no los “correbous” sólo tiene una explicación: que el correbous suena “catalá” y la corrida castellano. Así, en estas puerilidades nos debatimos en 2010 después de Cristo, mientras los chinos compran el puerto de Barcelona y la gente sensata está de fiesta en Ibiza, que es cartaginesa pero habla en catalán.

Ya expliqué en otro artículo, con “La Rama Dorada” de James Frazer en la mano, que el arquetipo de los toros, y de la santa misa son el mismo, y que si abolimos los toros, deberían también abolir la misa, que todo llegará con un buen tripartit. Pero al menos esperen que haya venido el Papa de visita.