Disgustos al Papa

Todos contra el PP y todos contra el Papa, parece ser la consigna de la izquierda caviar o partido comunista de Cadaqués o,  más resumido, la familia Bardem. Estos, Almodóvar y demás progres de salón se dan cuenta que llevan demasiados meses pegándose la gran vida en Las Vegas y haciéndose millonarios en Los Angeles, les coge mala conciencia y vuelven a Madrid en busca de una causa para atacar fachas. Les cuesta encontrarlas, por eso se apuntan a la primera que surge. Garzón por ejemplo.

Al Papa le llueven disgustos por algo que ha sido el pan nuestro de cada día para los que estudiamos en colegios de curas.

En la parte alta de Barcelona, coronando el barrio de la Bonanova, todavía se alzan tres imponentes mamotretos: los colegios de los jesuítas, los escolapios y los hermanos de Lasalle. A mí me tocó el tercero. Según los enterados de los jesuítas se salía maquiavélico, de los escolapios masoquistas y de los hermanos cándido por no decir tontillo.

Cuando acabó la Revolución Francesa, Chateaubriand, Bonald y de Maistre, rehabilitaron intelectualmente a la iglesia, pero dado que la educación estaba en manos de los jesuítas, que trabajaban para la élite, se fundaron órdenes docentes para pobres y burgueses: fueron los escolapios y los “pitets” de Lasalle. En mi época, años cuarenta y cincuenta los hermanos de Lasalle reclutaban novicios en las masías del Pirineo. Cuando en una casa de payés había algún hijo de más, se lo llevaban para el seminario, lo cual suponía una  boca menos para el campesino y un recluta para la orden, que le daría comida y techo toda la vida,bajo votos de pobreza, castidad y obediencia.

Lo cual, era mucho votar, o sea, prometer. Pobreza ya la tenían, obediencia también, pero castidad, a partir de los catorce años, era un suplicio de Tántalo, en medio de un colegio con mil efebos resplandeciente y un dormitorio de doscientos internos.

¿A quien no le había tocado un cura en el colegio? A mí, por ejemplo, pero tengo varios compañeros de clase que si fueron repasados por algún hermano en celo. Dicho esto, hay que matizar enseguida que jamás hubo casos de abuso. Todos los que reconocen haber sido tocados afirman que la cosa no se repetía a menos que uno se dejara. Huyendo se acababa el asunto. Con los internos no sé cómo iba, sólo conozco un caso de padre que le sacudiera a un cura.

Claro que los curas no deben tocar niños, pero dios puso ese instinto en ellos indiscriminadamente, como si no supiera que iban a ser curas. Ellos tuvieron brotes de erotismo y los apagaron como pudieron. Antes lo tapaban dentro de la iglesia, ahora está en los periódicos. Ellos verán cómo lo solucionan. Pero deberían saber que ir contra natura, tarde o temprano, se paga.