Los Beatles y el Vaticano

Cuando a John Lennon se le ocurrió decir: “Somos más populares que Cristo” se levantó una tormenta perfecta, un tsunami de agua bendita, una hoguera de partituras y discos quemados para expiar semejante desacato. Pero “Ars longa, vita brevis”, los Beatles han desaparecido, pero su obra sigue intacta.

De mí sé decir que, así como Thomas Mann escribió que la obra de arte suprema del sigo XIX eran las óperas de Wagner, yo sostengo que la gran obra del sigo XX es la música de los Beatles, por delante de la “Recherche” de Proust y, por supuesto, de Picasso o Alfred Hitchckock.

Dijo Woody Allen que Norman Mailer legaría su ego a una universidad, mutatits mutandis yo siempre he creído que Garzón legaría su ego a la Complutense, y más ahora. Nada tiene de extraño que John Lennon tuviese un ataque de ego y se comparase a Jesucristo. Por cierto, el propio Woody Allen, cuando le preguntaron si no se reconocía un tanto narciso, repuso: “Puestos a compararme con un dios griego, prefiero hacerlo con Zeus”.

Ahora el director del Osservatore Romano, Gian María Vian se declara un fan absoluto de los Beatles y dice en el periódico que es el oficial del Vaticano: “Sus bellísimas melodías han cambiado para siempre la música pop y continúan regalando emociones. Después de ellos nada volvió a ser como antes. Es cierto, tomaron drogas, abrumados por el éxito vivieron años disolutos y desinhibidos; en un exceso de fanfarronería, dijeron incluso que eran más famosos que Jesucristo. Pero escuchando sus canciones, todo eso parece lejano e insignificante”.

Es verdad que la fama de Jesucristo ha durado dos mi años, la de los Beatles sólo cuarenta, pero dado que de los 6.000 millones de personas en el mundo, sólo unos mil millones son cristianos, podría ser que Lennon tuviera razón. ¡Qué más da! lo cierto es que la música de los Beatles es sublime y que ahora la escuchan los jóvenes y los niños a más de los nostálgicos como yo, que asistí a la presentación del disco blanco en Berkeley en 1970: la emisora KPFA pasó tres días radiando las canciones de ese disco póstumo y obra maestra. La maravilla es que aún podemos oírlos. Hasta el Vaticano se rinde a la evidencia, gesto que le honra. Lo que se estará riendo Lennon con todo esto.