El último revés de Roger Federer

Tras la retirada de Roger Federer será casi imposible que del circuito de la ATP brote un tenista como él, con su elegancia, su cerebro y su perfección en todo el catálogo de golpes

Federer en la pista junto a Nadal

EFEFederer en la pista junto a Nadal

Un día podremos contar a nuestros nietos que vimos danzar sobre la pista al mejor jugador de tenis de todos los tiempos. El óxido del tiempo nos deja huérfanos, nos roba al mayor icono que jamás haya existido en el deporte de la raqueta. A sus 41 años, Roger Federer se ha despedido del tenis profesional con un emotivo partido dobles en compañía de Rafael Nadal. Su némesis en la cancha, su camarada en la vida. Lejos de los récords ya superado por otros, lejos de sus 310 semanas como número uno del mundo; lejos de los 20 Grand Slams entre los que destacan seis abiertos de Australia, un Roland Garros, ocho Wimbledon y cinco abiertos de Estados Unidos, Roger Federer fue, es y será el reinventor del tenis. Nadie se ha movido como él. Lo suyo sobre la pista siempre fue una danza hipnótica, una perfecta sinfonía de movimientos a cada cual más elegante y perfecto.

"La Copa Laver de la próxima semana en Londres será mi último evento ATP. Jugaré más tenis en el futuro, por supuesto, pero ya no más Grand Slams o en el tour", anunció el tenista en un comunicado el pasado 15 de septiembre en Twitter.

Tenía que llegar, es ley de vida, por avisados, por muy preparados que estuviéramos la retirada de un grande siempre deja cierto regusto agridulce, mucho más cuando el que se despide es la perfección hecha hombre. Los aficionados al tenis saben que será muy difícil, casi imposible, que del circuito de la ATP brote un tenista como él, con su elegancia, su cerebro y su perfección en todo el catálogo de golpes. No tienen más que analizar el tipo de tenistas que, como Carlos Alcaraz, apuntan hoy al podio. Nada que ver con el suizo del perfecto revés a una mano.

"Es una decisión muy dura y echaré mucho de menos este deporte, pero celebro que he dado todo lo que he tenido y el tenis me ha dado mucho más de lo que yo le he dado”, continuaba el comunicado de su retirada. Lo cierto es que probablemente Federer no haya valorado lo que su juego ha regalado a la historia del tenis.

La perfección hecha hombre

No volveremos a ver en el circuito un saque tan eficaz. Puede que el de Federer no haya sido el más rápido (95.9 mph), ahora bien, es fluido, perfecto de movimiento, con una flexión de piernas natural y un arqueo tan espectacular que consigue fundirse con la bola, algo que dificulta su lectura al otro lado de la cancha.

Tampoco disfrutaremos de su perfecto drive. Esa derecha cruzada de movimiento cadencioso que Federer siempre ha transformado en un gran látigo líquido, en el sobresalto de sus adversarios.

Lo peor de todo es que su adiós es también el adiós al revés a una mano, el golpe más dulce, el más técnico y el más bello de la historia del tenis, el toque con el que el suizo se ha convertido en el jugador más elegante del circuito. Lamentablemente estamos ante un golpe que se encuentra casi en peligro de extinción, puesto que es un movimiento complejo y que requiere de mucha habilidad. Hoy por hoy, solo 15 jugadores entre los 100 primeros del Ranking ATP juegan con el revés a una mano. Dominic Thiem, Stefanos Tsitsipas y Denis Shapovalov son su última esperanza.

Los que peinan canas podrán presumir de haber visto sobre la cancha el revés a una mano de números uno como Nastase, Newcombe, Mcenroe, Lendl, Edberg, Becker, Sampras, Muster, Rafter, Kuerten o Federer. También al responsable del cambio, Bjorn Borg. La leyenda sueca del tenis de los años 70 y 80 dejó como legado ese extraño golpe a dos manos que no se había visto nunca en el circuito y que continuó con Mats Wilander y Stefan Edberg. “Básicamente comencé a jugar con dos manos tanto en mi golpe de derecha como de revés porque mi primera raqueta era muy pesada”, confesaba Borg en su día.

El Big Three se apaga

Federer, Nadal y Djokovic han protagonizado el Big Three del tenis del siglo XXI. Puede que Nadal y Djokovic hayan superado los récords del suizo, pero lo que resulta incontestable es que ninguno ha sido tan estético como él.

La historia del deporte colocará a Roger Federer al nivel de maestros como Michael Jordan, Muhammad Ali, Tiger Woods y, por qué no, Serena Williams (otra rompedora digna de estudio), exploradores del deporte que inspiraron, inspiran e inspirarán a generaciones de jóvenes deportistas.

Con el adiós de Federer, la despedida de Nadal sobrevolando sobre el circuito y las movidas de Djokovic con la vacuna del covid el tenis está a punto de entrar en una nueva etapa. El Big Three se apaga, Comienza una nueva era. A buen seguro no será ni mejor, ni peor, pero jamás alcanzará el grado de perfección y elegancia de la que hoy se extingue.