El drama de los trabajadores del Chelsea: presiones, denuncias y un suicidio

Un reportaje de 'The New York Times' retrata el ambiente tóxico que se apoderó del departamento de marketing del club tras la llegada del exdirector ejecutivo de Visa

Banderín del Chelsea en Stamford Bridge

EFEBanderín del Chelsea en Stamford Bridge

Un reportaje publicado por 'The New York Times' ha destapado la triste situación que durante meses se ha vivido, y se vive, en el departamento de marketing de Chelsea, en la que durante mucho tiempo ha dominado un ambiente tóxico con trabajadores infelices y presionados. El resultado: problemas de salud mental, bajas médicas e incluso un suicidio.

Los 50 trabajadores que trabajan en el ese departamento habrían vivido una pesadilla, tal y como se desprende de las denuncias que han hecho de forma anónima al diario estadounidense. El supuesto culpable de lo ocurrido sería el director de marketing, Gary Twelvetree, al que un docena de empleados le acusan de de intimidarles, humillarles y presionarles. Entre otras cosas, les gritaba y les hacía abandonar las reuniones, dejándoles en ridículo en público.

Para colmo, en enero se suicidó el ex productor de Chelsea TV Richard Bignell, que fue despedido en septiembre después de regresar de una baja médica causada por el malestar en el entorno laboral.

El informe del forense recogido tras la muerte de Bignell y revisado por 'The New York Times' vinculó su suicidio a la “desesperación tras la pérdida de su trabajo”.

Al parecer, Bignell, que había pasado una década dirigiendo el canal de televisión, tuvo que cambiar su enfoque para producir contenido digital para las redes sociales por orden de Twelvetree, exdirector ejecutivo de Visa, que fue contratado en 2017 para liderar la transformación digital del club y crecer en internet.

La relación entre ambos fue tensa y acabó por explotar. Bignell, casado y padre de dos hijas pequeñas, ocultó en gran medida a sus compañeros de trabajo el tormento que sentía, según los empleados. Pasó de la alegría y de hacer bromas a todo lo contrario. “La última vez que lo vi estaba caminando por Stamford Bridge y estaba hecho un desastre”, dice un colega que se encontró con Bignell en el verano de 2021, cuando solicitó la baja médica. “Parecía enfermo. Había perdido mucho peso”.

Tras el suicidio de Bignell todo se complicó, en el contexto de la invasión de Ucrania por parte de Rusia y las sanciones del Gobierno británico al multimillonario ruso Roman Abramovich, dueño del club durante casi 20 años. Ese proceso, en medio de dudas sobre los pagos a los empleados y el futuro de la entidad, derivó en la venta del Chelsea en mayo cuando un grupo liderado por el copropietario de Los Angeles Dodgers, Todd Boehly, pagó un precio récord para adquirirlo.

El papel del nuevo propietario

En un comunicado hecho público el miércoles, dos días después de que 'The New York Times' intentase conocer la opinión del club, el Chelsea aseguró que su nueva junta designó a “un equipo de revisión externo para investigar las acusaciones que se han hecho bajo la propiedad anterior”, además de lamentar la muerte de Bignell.

“La nueva junta directiva del club cree firmemente en un ambiente de trabajo y una cultura corporativa que empodera a sus empleados y garantiza que se sientan seguros, incluidos, valorados y confiables”, destaca.

Si bien el club dijo que "los nuevos propietarios han tomado las medidas iniciales para inculcar un ambiente consistente con nuestros valores", no está claro si la nueva junta ha tomado alguna medida en respuesta a las acusaciones de los miembros del personal contra Twelvetree.

Y es que, para frustración de algunos empleados, el club no reconoció que la revisión estuviera relacionada con la muerte de Bignell o alguna denuncia específica. Los trabajadores siguen presionando para que haya cambios internos, pero con poca fe.

De hecho Twelvetree, según su página de perfil de LinkedIn, sigue siendo empleado de Chelsea en este momento. Y el departamento de marketing del club inglés sigue perdiendo empleados...

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