THE CROWN

'The Crown' resucita los años más escabrosos del reinado de Isabel II

Del ‘tampaxgate’ a la entrevista de Lady Di en la BBC, pasando por el incendio de Windsor y los divorcios reales, la quinta temporada de la saga bucea por la década horribilis de la corona británica

Imagen de la quinta temporada de The Crown

NETFLIXImagen de la quinta temporada de 'The Crown'

Sostiene John Major, primer ministro del Reino Unido entre 1990 y 1997, que 'The Crown' es una serie “perjudicial y maliciosa” que se inventa situaciones que jamás vivió con la reina Isabel II y el entonces príncipe Carlos. Sostiene Judi Dench, amiga de la Reina Camilla, que la producción de Netflix es “cruelmente injusta”. Imaginamos que, cruelmente injusta con su amiga real. Sostiene el 'Daily Telegraph' que 'The Crown' “comenzó como un drama muy superior de una época que narraba momentos de la historia del siglo XX empaquetados en una telenovela de lujo, pero a medida que las historias se ponen al día con el presente, la serie se está convirtiendo en una telenovela basura”.

Los 10 capítulos de la quinta temporada de la serie acaban de aterrizar en Netflix, tras dos años de parón, pandemia mediante. Lo cierto es que ante las feroces críticas de aquellos que se ven reflejados en la pantalla, no faltan voces que la defienden, voces estrechamente vinculadas a los inquilinos del palacio de Buckingham.

"Esta época en la vida de la familia real fue muy tumultuosa y los guionistas no han rehuido ningún tema difícil", relata en una entrevista a la agencia Efe Jonathan Pryce, Felipe de Edimburgo en la ficción.

La bronca estaba cantada. Tenía que llegar. Mientras la serie se ha ocupado de contar hechos históricos que se nos antojan lejanos, pocos se han sentido agraviados, pero cuando la historia se acerca y desvela efemérides que nuestra memoria tiene fresca, cuando la serie remueve los peores años de la Firma británica surgen las voces críticas, los comentarios negativos y los enemigos.

'The Times', decano de la prensa británica, defiende que “a pesar de las miles de palabras indignadas que se han escrito acusando a la serie de convertir a la familia real en una telenovela barata (…) los primeros tres episodios son aburridos. Pero aquí están las buenas noticias. Se pone mejor. Mucho mejor".

Para Hollywood Variety la quinta temporada es la “más débil” de la saga. Puede que esta sea la gran verdad de todas las que se han escrito, puesto que da la sensación de que los productores quieren contar demasiadas cosas. Entre tanto batiburrillo sobran tramas.

Concretamente, sobra el tercer episodio, una antología de la figura de Mohamed Al-Fayed y su fijación por la monarquía, de ahí que empujara a su hijo a monear con Diana justo cuando ella acababa de romper con el que de verdad fue su pareja tras el divorcio, el cardiólogo Hasnat Khan, cuya relación se prolongó de 1995 hasta 1997.

“Vieja, vestigio del pasado e irrelevante”

La quinta temporada de The Crown arranca un año antes del famoso annus horribilis de Isabel II, cuyo reinado los medios de comunicación comparan con el de la reina Victoria. 'The Sunday Times' acaba de publicar una encuesta en la que se asegura que la mitad de los británicos están de acuerdo con la abdicación de la reina en favor de Carlos porque consideran que su figura “ya es irrelevante y que ella es una vieja, un vestigio del pasado” cuyo síndrome de la reina Victoria recela de las capacidades de su heredero.

“Durante 60 años, mi tatarabuelo tuvo que mantenerse a la espera. Se decía que la reina Victoria no confía en él, que lo tenía por peligroso y librepensador. Él ansiaba tener responsabilidades, pero su madre se las negaba. Hasta le prohibía leer documentos oficiales. En cambio, al llegar su momento, demostró lo contario: gracias a su dinamismo, su intelecto y su aceptación popular, su reinado fue un éxito”, se lamenta el Príncipe de Gales.

El primer capítulo deja bien claro que el instigador de estos titulares fue su primogénito incapaz de darse cuenta de que su reputación se debe única y exclusivamente a la popularidad y el cariño que el pueblo británico demuestra por Lady Di.

“El príncipe de Gales, impaciente por adoptar un papel más relevante, es incapaz de darse cuenta de que su único valor es su esposa. Es una situación que no puede sino afectar a la estabilidad del país. Y lo peor de todo es que parece que está a punto de estallar. Bajo mi mandato”.

La premonición de John Mayor abrirá la caja de Pandora de la que saldrán los peores vientos, esos que protagonizarán la peor década de la monarquía británica.

La nueva entrega pivota entre los años 1991 y el verano de 1997, termina meses antes del fallecimiento de Lady Di en un accidente en el túnel del Pont l’Alma de París. La realeza británica tendrá que superar el primer divorcio de la familia, el de la princesa Ana y Mack Philips; el del príncipe Andrés, el favorito de la reina, y Sarah Ferguson; la separación y posterior divorcio de los príncipes de Gales; el incendio del Castillo de Windsor; la publicación de la biografía de Andrew Morton, al que Diana bautizó como Clark Kent; la difusión de una conversación privada y muy explícita entre el Príncipe de Gales y Camilla Parker-Bowles, el famoso tampaxgate (1993) que resucita en el quinto capítulo de la temporada y la entrevista que, en 1995, Diana concedió a Martin Bashir para la BBC que protagoniza el octavo capítulo y que, en su día vieron, 23 millones de espectadores.

Para abordar la última década del siglo XX, los años más escabrosos del reinado de Isabel II, la serie creada por Peter Morgan renueva su cásting. Se trata de que los personajes envejezcan con los actores. Así Imelda Staunton se mete en la piel de Isabel II que muestra su perfil más humano; Jonathan Pryce se convierte en Felipe de Edimburgo, Dominic West mejora el físico del Príncipe de Gales, Elizabeth Debicki interpreta a una taciturna princesa de Gales cuyos movimientos y caída de ojos impresionan porque resucitan a Diana; Lesley Manville gestiona a una maravillosa princesa Margarita indignada por los acontecimientos y por la reacción de su hermana (recuerden que le prohibió casarse con un divorciado) y Olivia Williams, una sinsorga Camila Parker-Bowles.

Conscientes de la polémica, los responsables de Netflix recuerdan en la promoción y en los créditos que estamos ante una ficción que cuenta con un gigantesco archivo documental con el que han trabajado. Indudablemente, 'The Crown' es una magnífica producción.