Massiel, en su actuación en Eurovisión

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Setenta y cinco años de Massiel: mucho más que el "estigma" de Eurovisión

Setenta y cinco años cumple Massiel este martes, consagrada para la historia como la primera ganadora para España del Festival de Eurovisión en 1968, un triunfo memorable pero, como ha repetido más de una vez, también "un estigma" que ha eclipsado el resto de su carrera artística.

Hija del famoso promotor Emilio Santamaría, puede decirse que su bagaje musical comenzó a gestarse desde la cuna, con una infancia asociada al papel de su padre como mánager de Los TNT, de Monna Bell (primera ganadora del Festival de Benidorm en 1959), Los Bravos, Los Brincos, Miguel Ríos...

En esas circunstancias en las que solía ejercer de secretaria de su progenitor, el salto de María de los Ángeles Santamaría (Madrid, 1947) al medio artístico parecía algo natural, aunque se produjera a espaldas de su padre, con una maqueta grabada en connivencia con su madre de "Capri c'est fini", tema de 1965 de Hervé Vilard.

Esa elección ya denotaba mucho de la personalidad musical de Massiel, nombre que le puso su profesor de ballet y bajo el que, tras festivales como el prestigioso Viña del Mar, se convirtió en una de las precursoras de la canción protesta en España de la mano de autores como Manolo Díaz ("Rufo el pescador") y, sobre todo, de Luis Eduardo Aute.

"La conocí en pleno servicio militar, cuando ella empezó a cantar. A la vuelta del servicio, yo tenía unas canciones escritas por pura curiosidad. Entre ellas estaban 'Rosas en el mar' y 'Aleluya nº1', que le gustaron mucho, las grabó y fueron un éxito en todo el mundo", relató el artista a Efe.

Fueron muchos y diversos los estilos musicales por los que transitaron sus más de 50 discos, con la vista puesta en autores como Astor Piazzola, al que introdujo en España. Además ha cantado temas de Juan Pardo, Pablo Milanés o José Luis Perales, amén de géneros como el de la rancheras.

En ello andaba, en una larga gira por México, cuando llegó la decisión de que sustituyera a Joan Manuel Serrat como intérprete del "La, la, la" escrito por el Dúo Dinámico para Eurovisión 1968. Él se negaba a cantarla si no era en catalán y ella era la siguiente en la lista, tras empatar a puntos una encuesta de la revista "Mundo joven" que preguntaba por los artistas predilectos para el festival.

"Yo era muy moderna y muy progre. Lo primero que se me ocurrió fue cambiarme el look, porque venía de vestir de negro largo", comentaría después sobre el momento en que decidió costearse ella misma el cortísimo modelo de Courrèges que lució en Londres y con el que, contra pronóstico, venció por 1 punto al máximo favorito, "Congratulations" de Cliff Richards.

Tan interesante y definitorio del carácter volcánico por el que el director de cine José Luis García Sánchez la rebautizó "la tanqueta de Leganitos" fue lo que sucedió a continuación, cuando rechazó recibir en audiencia el Lazo de Isabel la Católica del régimen franquista.

Criada en un hogar de republicanos convencidos, aquello le costó un año de veto en TVE, aunque ahí no acabaron sus desencuentros con la dictadura. De hecho, se declaró "antifascista" en un programa de TVE grabado en 1972 en el que trabajaba como presentadora, el cual nunca se llegó a emitir. En 1975, grupos de extrema derecha entraron en su casa para pintar esvásticas.
De su compromiso con la democracia habla el hecho de que su único hijo, Aitor Carlos, nació en Londres el 11 de junio de 1977 en un parto programado a cuatro días de las primeras elecciones libres en España. "Lo pedí para poder venir a votar", ratificó la artista.

Aquel niño era fruto de su relación con el político y periodista Carlos Zayas, con el que inició una relación cuando el divorcio aún no era legal en España, por lo que seguía casada con el doctor Luis Recatero, otro detalle que ilustra su mentalidad progresista y anticipado a su época como mujer.

El peso de Eurovisión

En esos años posteriores a Eurovisión, Massiel intentó recuperar el tono previo de su carrera con un disco dedicado a México, otro a la poesía de Bertolt Brecht y temas del cantautor Patxi Andión, pero las ventas fueron anecdóticas y su paso por el festival siempre pesó en ambientes intelectuales, siendo objeto incluso de una pitada en Barcelona en 1971.

"Y todo porque un día, al hacer una suplencia, tiré a gol y acerté. Ese gol salió carísimo", llegó a comentar.

En ese 1971 había debutado como actriz de teatro junto a Fernando Fernán Gómez, pero algunos no valoraron su inquietud por ampliar horizontes a través de una faceta de actriz que había cultivado primero en el cine en 1967 con "Vestida de Novia" de Ana Mariscal y "Codo con Codo" de Víctor Auz.

Su renacimiento musical llegó con la transición, época a la que pertenece el álbum "Carabina 30-30" (1976) y canciones como "María de los Guardias" o, ya con soniquetes ochenteros, "Tiempos difíciles" (1981), que incluía temas reivindicados más recientemente como "El amor", con su catártico "crescendo", o la popera "Eres".

Les siguieron otros trabajos como "Corazón de hierro" (1983) o el directo "Massiel en Des...concierto" (1985), aunque paulatinamente va desconectándose del ámbito musical hasta que en 1997, con "Desátame", lo deja del todo.

"Me he pasado la adolescencia y la juventud viajando como una maleta, cuidándome la línea, no fumando ni tomando bebidas frías, durmiendo mal y encima sin vida privada. Ahora quiero disfrutar mi madurez (...)", explicó a El Mundo.

Ya en 2012 volvió a los escenarios con el musical "Follies" junto a Mario Gas, justo cuando comenzó a afectarle una degeneración macular que reconoció hace poco y que, tras privarle prácticamente de la visión de un ojo, es causa de su retiro progresivo también de su papel como testigo de los últimos 60 años de la intrahistoria de España, de sus noches, sus confidencias, alegrías y miserias.

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