Nebrija, el humanista que soñaba con ser gramático

Miquel Iceta inaugura en la Biblioteca Nacional la exposición que cierra las actividades del quinto centenario de su muerte

La exposición ha sido inaugurada este jueves por Miquel Iceta, ministro de Cultura

La exposición ha sido inaugurada este jueves por Miquel Iceta, ministro de Cultura

Su firma y un suntuoso retrato dan la bienvenida a todos aquellos que se acercan a la Biblioteca Nacional con la intención de alimentar la curiosidad sobre la figura de Antonio de Nebrija, aquel que convenció a Isabel la Católica de la necesidad de escribir un manual del castellano, entonces lengua vulgar. A pesar de que la reina en un primer momento no entendió el interés de un tratado que enseñara las reglas de una lengua que se “aprende de manera natural, hablando”, él consiguió convencerla. Isabel I fue capaz de ver más allá de sus prejuicios y apostó por el humanista que quiso pasar a la historia como gramático. Él le dedicó su mayor obra, la gramática.

Como colofón al año en el que se conmemora el V Centenario de la muerte de Antonio de Nebrija, la Biblioteca Nacional de España, la Fundación Antonio de Nebrija con el patrocinio de la Universidad Nebrija y Acción Cultural Española han organizado la exposición Nebrija (1444-1522), el orgullo de ser gramático. Se trata de una muestra que descubre el perfil intelectual del primer humanista español, sin dejar de lado al hombre, al carismático investigador y profesor que se vislumbra tras su ingente obra. La exposición ha sido inaugurada este jueves por Miquel Iceta, ministro de Cultura, que ha realizado una visita guiada de la mano de la comisaria Teresa Jiménez Calvente, catedrática de Filología Latina de la Universidad de Alcalá y comisaria de la muestra.

Nebrija (c. 1444-1522), el orgullo de ser gramático. Grammaticus nomen est professionis, que permanecerá en la Biblioteca Nacional hasta el 26 de febrero, expone 196 obras de las que 168 proceden de la BNE y el resto han sido prestadas por una decena de instituciones. Paralelamente a la exposición se ha editado un catálogo que estará disponible en formato digital una vez que se inaugure la exposición y podrá descargarse gratuitamente desde la página web de Acción Cultural Española.

Dividida en cuatro espacios, la exposición invita a recorrer la España de la época y los centros del saber en los que vivió y trabajó el gramático. Desde Lebrija, su lugar de nacimiento; pasando por Salamanca, donde cursó su Bachillerato en Artes y en cuya universidad desarrolló, con el tiempo, la mayor parte de su carrera docente; Bolonia, ciudad que propició su encuentro con Italia y su Humanismo; Coca (Segovia) o Villanueva de la Serena y Brozas en Extremadura, enclaves en los que realizó su labor bajo el amparo de generosos mecenas; para terminar en Alcalá de Henares, su último destino, en el que contó siempre con el apoyo del cardenal Cisneros y su Universidad.

La exposición ha sido inaugurada este jueves por Miquel Iceta, ministro de Cultura

La exposición ha sido inaugurada este jueves por Miquel Iceta, ministro de Cultura

 

Manuscritos del estudiante Nebrija

Sin duda, entre todas las obras llaman la atención al visitante los manuscritos caligrafiados por el propio Nebrija siendo estudiante; por supuesto, la primera edición de sus Introductiones Latinae o la Gramática sobre la lengua castellana de 1492, la obra que le inmortalizó, aunque tuvo que esperar algunos siglos para ser valorada y comprendida como lo que es, la base de nuestro idioma. Pero lo que de verdad impresiona entre tanta joya del saber es el breviario con el que rezaba la reina Isabel, inevitable imaginar a la reina de Castilla con esa reliquia entre sus manos. También conmueve la imagen de un desplegable con una magnífica ilustración panorámica de la ciudad de Jerusalén incluido en el incunable Viaje a Tierra Santa de Bernhard von Breydenbach.

Sostiene Calvente que Nebrija luchó para demostrar que la gramática no era un arte, sino una ciencia. “El hecho de que considere la gramática como una ciencia indica que detrás hay un pensamiento científico. Él dijo una y otra vez que la gramática no consistía en transmitir de memoria los contenidos, sino que se basaba en la razón. Para él resultaba primordial saber matemáticas para ser un buen gramático, ya que se deben establecer analogías y elaborar reglas”.

Nebrija imaginó su paso por la vida como un caminante que, al llegar a una encrucijada, ha de elegir entre dos posibles sendas. “Él se decantó por la senda no muy transitada del estudio y la erudición, no la de las riquezas o los honores. Su pretensión fue lograr la fama que otorgan las letras y trabajar en favor de quienes le rodeaban”, explica la comisaria.

La exposición se completa con una experiencia virtual bautizada Nebrija: Estela de las letras, que permite vivir, en primera persona y de una manera inmersiva, dos momentos cruciales en la vida del gramático: el encuentro que mantuvo con Isabel II. Un instante en el justificó su Gramática y explicó a la reina por qué era tan importante para la cultura española. La otra escena que se recrea de manera virtual es el instante en el que los Reyes Católicos reciben a Colón y que marcará de forma determinante el futuro del reino. Con esta apuesta por el universo virtual y las nuevas tecnologías, la Universidad Nebrija pretende acercar la figura del humanista a una audiencia más joven, además de presentar los primeros pasos de su proyecto para el Metaverso.

Nebrija fue un humanista comprometido. “Fue un hombre valiente, audaz. Tuvo que elegir entre la vida eclesiástica, que le hubiera dado una existencia sencilla, pero no, escogió ser profesor. Se decantó por la senda poco transitada del estudio y la erudición de la lengua, esa que nos acompaña en todos los momentos de nuestra vida, si ella no podríamos hablar y tampoco soñar”, concluye Calvente.