Ópera

Nabucco: la voz de los oprimidos llega a Madrid

La gran ópera de Verdi vuelve al coliseo madrileño 151 años después

Javier del RealEscena de la producción de 'Nabucco'

Entre el 5 y el 22 de julio se ofrecerán 15 funciones de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, con dirección musical de Nicola Luisotti y puesta en escena de Andreas Homoki, en una nueva producción del Teatro Real y la Ópera de Zúrich, donde se estrenó en 2019.

Aunque pueda parecer extraño, esta gran ópera verdiana conocida incluso entre los poco aficionados al género no había vuelto a subir a las tablas del coliseo madrileño desde hace 151 años. Lo contaba este lunes Joan Matabosch, director artístico del Real, durante la rueda de prensa en la que junto al director general del teatro, Ignacio García-Belenguer, el maestro Nicola Nicola Luisotti y Andreas Homoki, a cargo de la escena, se presentaba esta coproducción con la que se cierra la presente temporada de óperas escenificadas. Y ni el propio Matabosch podía explicar las razones de tan inusitada ausencia. En cualquier caso, como él mismo admitía: “Ya tocaba”. Por supuesto, la expectación es máxima. No sólo para quienes tengan pensado verla en el Real, también para los más de cien centros de toda España que ya han solicitado su difusión en pantalla.

Coincidiendo, además, con el Día de la ópera, el Teatro Real instalará dos pantallas gigantes en la Plaza de Isabel II para que, una vez más y como venía siendo habitual antes de la pandemia, la ópera salga a la calle y llegue al mayor número de personas. Dos días, 14 y 15 de julio, en los que cualquiera podrá disfrutar del gran clásico que convirtió a Giuseppe Verdi en héroe nacional precisamente cuando el compositor italiano atravesaba sus horas más amargas y había tomado la decisión de abandonar su carrera de compositor.

Porque más allá de la cualidad intrínseca de Nabucco, que pertenece todavía al primer período creativo de Giuseppe Verdi, esta ópera fue muy importante en su vida personal y su carrera artística. A los 27 años, tras el fallecimiento de sus dos hijos y su esposa y del estrepitoso fracaso de Un giorno di regno, Verdi estaba convencido de que no volvería a componer. Sin embargo, a modo de ángel de la guarda, el director de La Scala, le propuso, e insistió en ello, la creación de una ópera con el libreto bíblico de Temistocle Solera sobre la resistencia del pueblo judío a la invasión de las huestes babilonias bajo la égida de Nabucco. Cinco meses tardó el compositor en aceptar el encargo al que en un principio se había negado en rotundo. Hasta que lo leyó y su innata creatividad le inspiró para escribir la partitura sin apenas descanso.

El clamoroso éxito del estreno de Nabucco el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán y la inmediata asociación de la opresión de los judíos con la de los italianos, bajo el yugo del imperio austrohúngaro, dio a la ópera una enorme popularidad, transformando a Verdi, involuntariamente, en uno de los héroes del Risorgimento, que desembocaría en la unificación de los territorios italianos. Este inesperado triunfo y la participación en la ópera de la soprano Giuseppina Strepponi, su futura pareja, en el endiablado papel de Abigaille, fue el acicate necesario para que Verdi retomara su fecunda y genial carrera creativa, cuyo germen está también en Nabucco. Aunque la ópera sea deudora de Donizetti y Rossini y de la tradición operística italiana, en la partitura sobresalen sus maravillosas melodías, su enorme facilidad para la caracterización musical de los personajes (destacando, sobre todo, Nabucco y Abigaille) y la eficacia dramatúrgica de la orquestación, que no dejaría de progresar hasta su extraordinaria Falstaff.

El director de escena Andreas Homoki, que debuta en el Teatro Real, traslada el conflicto entre judíos y babilonios, en el siglo VI a.C., al enfrentamiento entre italianos y austríacos, en el siglo XIX, donde “al sistema politeísta de los babilonios se contrapone, como utopía, un sistema nuevo y moderno, encarnado en la visión monoteísta del mundo de los hebreos”. Las dos hermanas hijas de Nabucco encarnan el trasfondo de dos mundos que se contraponen: “Abigaille, la primogénita, intenta desesperadamente salvar el antiguo sistema derrocando a su padre y asumiendo ella misma el poder. Fenena, la otra, percibe el momento de transición en el que se encuentran y quiere salvarse cambiando de bando. En el proceso de relevo de lo antiguo por lo nuevo, también la familia acaba rompiéndose”. El drama transcurre en un decorado austero, minimalista y conceptual diseñado por el escenógrafo Wolfgang Gussmann, que también firma el suntuoso vestuario junto a Susana Mendoza.

Nabucco fue el primer título verdiano que sonó en el recién construido Teatro Real, en las pruebas acústicas previas a su inauguración, en 1850. La ópera se estrenó en su escenario en 1853 y se presentó en temporadas sucesivas, siempre con grandísimo éxito, hasta 1871. Desde entonces, como decíamos al principio, no ha vuelto a ofrecerse en su sala. Pero nunca es tarde. Ahora, 151 años después de la última función, regresa con tres repartos de grandes voces verdianas, que se alternarán en la interpretación de los papeles protagonistas: Nabucco, los barítonos Luca Salsi, George Gagnidze, Gabriele Viviani y Luis Cansino; Abigaille, las sopranos Anna Pirozzi, Saioa Hernández y Oksana Dyka; Ismaele, los tenores Michael Fabiano y Eduardo Aladrén; Fenena, las mezzosopranos Silvia Tro Santafé, Elena Maximova y Aya Wakizono; Zaccaria, los bajos Dmitry Belosselskiy, Roberto Tagliavini y Alexander Vinogradov; y El Gran Sacerdote, los bajos Simon Lim y Felipe Bou.

Por su parte, Nicola Luisotti dirigirá su séptimo título verdiano al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, después del éxito obtenido con Il trovatore (2007), Rigoletto (2015), Aida (2018), Don Carlo (2019), La traviata (2020) y Un ballo in maschera (2020). Sergio Alapont dirigirá tres de las 15 funciones. En Nabucco, obra en la que el coro ocupa un papel primordial, tanto del punto de vista estructural como dramatúrgico, será de nuevo una ocasión para deleitarse con el Coro Titular del Teatro Real, dirigido como siempre Andrés Máspero, y seguro que pondrá en pie al público con el célebre Coro de los esclavos, Va pensiero, que da voz a los oprimidos, como en la mítica Babilonia del siglo VI a.C., la Italia del siglo XIX o Ucrania en la actualidad.

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