Documentales

'Labordeta, un hombre sin más', el documental que muestra el lado más íntimo del cantautor a través de su propio diario

La cinta, que se estrena este viernes, permite conocer por qué el aragonés escribió 'El canto a la libertad' o por qué mandó a la mierda a determinados políticos del Congreso

Paula Labordeta (i) y Gaizka Urresti (d), codirectores de 'Labordeta, un hombre sin más'

EFEPaula Labordeta (i) y Gaizka Urresti (d), codirectores de 'Labordeta, un hombre sin más'

Unas 50.000 personas despidieron al cantautor José Antonio Labordeta en el Palacio de la Alfajarería de Zaragoza, tras fallecer el 19 de septiembre de 2010, hace doce años. Ya en aquel momento, nació la idea de realizar un documental sobre su figura para descubrir al público el hombre que estaba detrás del mito.

El próximo viernes llega a las salas de toda España, Labordeta, un hombre sin más, codirigida por Paula Labordeta, una de sus hijas, y Gaizka Urresti, una cinta que permite conocer por qué el aragonés escribió El canto a la libertad, por qué mandó a la mierda a determinados políticos del Congreso de los Diputados o por qué sus canciones transmiten lo que transmiten, de la mano de las cinco mujeres que más le acompañaron y de fragmentos de sus diarios, hasta ahora inéditos, o de imágenes que filmó con su cámara de súper ocho.

Tras un primer preestreno en Zaragoza, 'Labordeta, un hombre sin más' se ha proyectado en Madrid este lunes, coincidiendo con el duodécimo aniversario del fallecimiento del cantautor.

Al acto han acudido, entre otros, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, la ministra de Igualdad, Irene Montero, la ministra de Educación, Pilar Alegría, y diputados como Aitor Esteban, del PNV, Gabriel Rufián, de ERC, Íñigo Errejón, de Más País, o Edmundo Bal, de Ciudadanos.

El largometraje de 'Labordeta, un hombre sin más' muestra el lado más íntimo y personal del polifacético José Antonio Labordeta a través del diario personal que él mismo escribió a lo largo de una década y que ve la luz por mi primera vez en este documental. En el filme, sus recuerdos y su familia desvelan la faceta más desconocida del cantautor y político, el de un hombre sin más.

En una entrevista con Efe, Paula Labordeta y Gaizka Urresti aseveran que todo aquel que vaya al cine viajará por la vida de "un luchador incansable por la libertad, por el paisaje, por Aragón", alguien, a la vez, con "una gran desazón, con angustias, con dudas".

Paula conviene en que "los amantes de Labordeta no pueden dejar de ir a verla porque lo van a disfrutar como nunca, lo van a ver como nunca y, encima, en una gran pantalla, donde El Canto a la libertad suena de una manera impresionante".

Asimismo, cree que a los que sólo les resuene el artista "no se van a arrepentir de ir al cine, porque quedarán pegados al asiento, descubriendo a una persona, más que a un personaje, que merecía muchísimo la pena y que hizo mucho por esta tierra, por este mundo".

"No podíamos dejar caer su figura"

Coincide Urresti en que "hay que ver la película, porque te vas a emocionar, te vas a reír también y vas a descubrir a un ser único de un período de la historia reciente de España, que los más jóvenes no conocen del franquismo, la transición, la democracia". "Es una película que divierte, entretiene y forma", apostilla convencido.

Paula Labordeta rememora que en los días tristes de hace doce años, después de sufrir el cantante un cáncer durante cuatro, la familia tuvo claro que "no podíamos dejar caer esa figura, toda su lucha, todos sus pensamientos, pero necesitábamos que pasara un tiempo, porque con ese dolor que sentíamos no podíamos empezar a construir la película".

El documental arranca con las colas de miles de personas en la Alfajarería, todas despidiendo al mito "con un dolor absoluto, parece que estén despidiendo a un padre, a un hermano, a un amigo de verdad, además, con un amor y un cariño hacia él indescriptibles", tal como lo recuerda Paula.

Ellos son los protagonistas de esas primeras imágenes, en las que puede verse a la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, con lágrimas en los ojos, o a un afectado Joan Manuel Serrat frente al féretro.

Pronto, sin embargo, se alzará la otra protagonista de la película, su mujer Juana de Grandes, quien desde el minuto cero se implicó en el proyecto, junto a sus tres hijas (Ana, Ángela y Paula), sus dos nietas, o sus amigos más próximos, como Eloy Fernández Clemente y Cristina Grande.

Su diario

Paula Labordeta señala que a raíz de este proyecto, su madre ha vuelto a leer todos los libros de su padre y "tuvo la valentía de leer su diario, algo que al principio, cuando lo descubrimos entre sus muchos cuadernos, no pudo por el dolor".

"Lo ha disfrutado mucho -prosigue- y al final de la película deja muy claro que después de verla acabada está en paz. Todas hemos sentido dolor, hemos llorado, nos hemos divertido. Ha sido un viaje en el que hemos remado en la misma dirección. Ahora quiere venir a todos los estrenos y presentaciones. Se ha dado de lleno, no se ha escondido nada bajo la manga, lo que hace que la película haya quedado tan bien", proclama.

Paula remata diciendo que "de hecho, mi madre es un personaje con mucha fuerza. Creo que Labordeta es Labordeta porque tiene al lado a una mujer como ella, que le deja volar y, a la vez, le pone los pies en la tierra".

Justamente, tiene claro que "Labordeta se merecía una película bien hecha, distinta, si la hacíamos, teníamos que ser valientes y tirarnos a la piscina, porque ya hay otros documentales sobre mi padre que están muy bien".

El diario que escribió durante años, apunta Urresti, a diferencia de las memorias, "es en presente, es lo que pensaba en su día a día, cuando se casó, cuando sacó el primer disco, cuando murió Allende, es tal como era y lo que pensaba en cada momento".

Ni Paula Labordeta ni Gaizka esconden que a Juana de Grandes le dolió leer las entradas en las que decía que estaba solo. "Allí se ve cómo de imposible es adentrarse en el alma de un creador", coinciden ambos, el autor de "Habrá un día en que todos al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad...".