Televisión

'Joaquín, el novato' triunfa con su versión millenial de Bertín Osborne

El primer programa sentó frente al televisor a más de tres millones de espectadores y se convierte así en el mejor estreno de un programa de entretenimiento de los últimos 10 años

Joaquín con Dabiz Muñoz en el primer programa de 'Joaquín, el novato'

Antena 3Joaquín con Dabiz Muñoz en el primer programa de 'Joaquín, el novato'

“Del puerto de Santa María, del arte, del vino fino. Andalucía pa vivir y morir amigo mío”. Así se define en sus redes Joaquín Sánchez, el centrocampista del Betis y recién nacido como entrevistador para Antena 3 en la figura de El novato. Lo suyo ha sido un bombazo. Su primer programa se ha convertido en el mejor estreno de un programa de entretenimiento de los últimos 10 años. Joaquín llegó, vio y triunfó. Su entrevista con Dabiz Muñoz sentó frente al televisor a más de tres millones de espectadores, concretamente a 3.015.000 almas, lo que supuso un 29,5% de cuota de pantalla. 'El novato' dejó sin opción a sus competidores. Superó en 18,8 puntos a su inmediato rival y congregó a más de 6 millones de espectadores únicos. Cifras que, hoy por hoy, solo las acarician los encuentros decisivos de fútbol.

El éxito estaba cantado de antemano. De hecho, Telecinco cambió cromos para evitar que El novato fulminara La isla de las tentaciones y en su lugar emitió Perdidos en el paraíso, reality que está tan muerto como los protagonistas de Los otros. A Joaquín le avalaban siete apariciones en El hormiguero que pulularon entre los 2.815.000 y los 3.244.000 de espectadores. Además de dos visitas a la casa de Bertín Osborne (el 22 de febrero de 2017 y el 17 de febrero de 2018), la primera fue la entrega más vista de toda la segunda temporada y la segunda la medalla de plata de su quinta temporada.

Un estreno con luces y sombras

Una vez ratificado el exitazo, corresponde analizar la esencia del programa. Se mire por donde se mire, Joaquín, el novato es la evolución millenial de Mi casa es la tuya, presentado por el boomer Bertín Osborne. Ambos programas comparten productora (Proamagma), dirección (Javier Ruiz) y estructura. La única diferencia es que uno los invita a su supuesta casa y el otro se acopla a sus invitados intentando aprender algo de sus profesiones. El estreno de Joaquín todavía se asemejó más al del boomer jerezano porque el protagonista de la velada era el mejor cocinero del mundo, lo que obligó al futbolista a entrar en los fogones del DiverXO y gestionar un menú para su familia. Ya saben, entrevista en profundidad, bromas en la cocina y confidencias en la mesa. Probablemente el resto de entregas no sean tan reconocibles, salvo en la entrevista inicial, sin duda lo más flojo del programa.

Un personaje como Joaquín, que tiene el humor como centro de gravedad, no encaja en la piel del entrevistador formal, resulta encorsetado y fuera de lugar. Aunque desde fuera parezca lo contrario, entrevistar no resulta una tarea fácil. Hay que saber escuchar, hay que repreguntar en el momento oportuno y, como decía Jesús Quintero, hay que tirar siempre de psicología. Durante la entrevista inicial Joaquín interrumpe, ríe a carcajadas y quema los nervios con aplausos fuera de tono.

El programa cobra vida cuando dejan al futbolista a su aire, cuando sin pudor se ríe de sí mismo, de su ridículo, cuando gesticula, canta y baila. En definitiva, cuando Joaquín se comporta tal y como lo hace en sus redes sociales, esas que le han elevado al olimpo de los influencers. En Instagram tiene cuatro millones de seguidores, en Twitter, 415.088; en Tik Tok, 1.600.000 y en YouTube, 139.000 suscriptores.

Entre el boomer y el millenial surge una brecha de imagen abisal. Bertín Osborne ha tocado techo dentro del estereotipo de señorito andaluz, esos que orbitan entre el rancio regusto a naftalina envueltos en loden, caminando sobre castellanos o botos Valverde del Camino con los que recorren la dehesa entre caballos y toros. Joaquín parece que tiene todo un camino por trotar. Es futbolero, un torbellino que habla el idioma de los millenials y, por qué no, el de la generación Z. Comparte con los jóvenes su día a día, sus entrenamientos, sus comidas y su pasión por los realities. Resultan impagables sus vídeos comentando La isla de las tentaciones. Justo es esa frescura y espontaneidad la que le hace diferente. Joaquín es el gurú de los jóvenes, un superhéroe con el que, si les dejan, pasarán la noche de los miércoles.

'Joaquín, el novato' rezuma profesionalidad, pero viene justo del lado opuesto, de la zona técnica. Estamos ante un espacio de entretenimiento blanco y entrevistas sin alharacas muy bien producido, perfectamente ensamblado, con vídeos de una calidad pasmosa y una fantasía de cabecera. Todo cuidado al detalle. No le pidan más, ni menos.