Televisión

Desmontando a MasterChef

La polémica es la cara oculta del éxito y el talent culinario ha crecido de su mano entre acusaciones de tongo, sabotajes, favoritismos y contratos leoninos. ¿Qué gana RTVE con todo esto?

Desmontando a MasterChef

TVEImagen de la final de 'MasterChef Celebrity 7'

“Olé tú, Patricia. Ella ha sido valiente y se ha atrevido a decir lo que pensamos todo los que hemos estado allí. Ayer me mensajeé con cuatro o cinco concursantes del Celebrity en el que yo estuve y todos opinamos lo mismo. El calificativo no lo pongo yo, es algo en lo que todos estamos de acuerdo”. El Sevilla, líder de los Mojinos Escozíos secunda las acusaciones de Patricia Conde a MasterChef Celebrity. Por una cosa o por otra, no hay edición del talent culinario sin escándalo. 

En esta última Patricia Conde, la que parecía estaba destinada a ser duelista, tiró la toalla en la prueba de exteriores de la final y su actitud le entregó en bandeja la chaquetilla a Manu Baqueiro. La presentadora justificó su comportamiento en un post en el que afirmaba que en la tele todo es mentira. Al ver la que había formado, editó el post, pero cuando Lorena Castell negó en una entrevista haber apagado el horno de su compañera, la Conde volvió a la carga. Reeditó el post y añadió: “Ah, y otra cosa, jefa, dile a los chicos de redes del programa (que son maravillosos) que dejen de escribir cosas hirientes sobre mí. Yo hablaba del peligro de las redes, no de salud mental, lo que insinúo es que contratéis a algún psicólogo para el programa para que nos explique el porqué de las cosas. En plan, ‘no estás loco, te han apagado el horno’, por ejemplo. ‘Pero tranquilo que no van a ser muy duros’. Yo solo tenía sueño, en mi vida, nunca me he drogado y en un programa de televisión con 14 cámaras enfocándome no haría algo así, soy buena, pero no idiota y me quiero, me respeto y quiero lo mejor para mi hijo y para mí. Sabes perfectamente quiénes son las dos personas en esta edición que sí lo han hecho, todos los días. Mírate las imágenes del día del hipódromo, por ejemplo”.

Por supuesto, Shine Ibérica, la productora del programa, no se quedó quieta. Emitió un comunicado negando los hechos y amenazando con tomar medidas legales. El caso es que puede. A nadie se le escapa los férreos contratos de confidencialidad que firman tanto los participantes como el equipo. Lo que pasa en MasterChef se queda en MasterChef.

Polémicas MasterChef

La polémica es la cara oculta del éxito y MasterChef ha crecido de su mano. No hay edición sin movida. Acusaciones de tongo, favoritismos y falta de tacto del jurado surgen en todas las ediciones. En alguna ocasión hasta se ha filtrado el ganador antes de tiempo.

A rebufo de Conde, Xuso Jones recuerda que él también denunció en su día las malas artes del programa. “Yo iba con una expectativa de programa blanco y ni mucho menos. Perdí 7 kilos en 10 días porque veía cosas que no me cuadraban. Sostiene el cantante que para que un programa de entretenimiento guste a los espectadores “tienen que pasar cositas que el espectador no se imagina detrás de cámaras. Me parece un programón, pero mi experiencia fue una puta mierda”, reconoció el aspirante que fue expulsado el segundo en la edición de 2018.

“No es necesario tener todo el día la cara de fiscal, de Morena clara, para hablarle a la gente”. En la primera edición, María del Monte fue implacable con el jurado lo que provocó la mejor espantá de la historia de MasterChef Celebrity. Pepe despidió a la tonadillera intentado disimular su mosqueo. "Agradecemos tu honestidad, qué pena que no hayas encontrado tu sitio, pero tú lo has decidido así”. La sevillana quiso abandonar el plató con una genuflexión frente al jurado mientras se santiguaba. Pepe no pudo más:  "Mujer, te puedes despedir de este jurado, aunque tengamos cara de acelga".

En la edición Celebrities del 2020 el programa tuvo que editar las últimas entregas para eliminar las apariciones de Krispin Klander, el personaje que hizo famoso a Florentino Fernández. También borraron del mapa la presencia de Verónica Forqué en la edición Junior, oficialmente por respeto a su familia tras su pérdida. Lo que no pudieron evitar es que se escuchara su peculiar voz atiplada. Obviamos el escándalo de Forqué, sería injusto culpabilizar al programa de lo ocurrido.

El jurado también ha metido la pata más de una vez. RTVE recibió un gran rapapolvo cuando Samantha Vallejo-Nágera, Jordi Cruz y Pepe Rodríguez bromearon imitando el acento gallego en una de las pruebas de exteriores del concurso, recibieron tantas críticas que Ana María Bordas, entonces directora de Entretenimiento y Divulgación de TVE, se vio obligada a pedir disculpas.

Un programa supuestamente blanco

Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, se empeña en vender sus versiones de MasterChef como un programa supuestamente blanco, para toda la familia, un talent situado en el extremo opuesto a los realities de Telecinco. “Hay que darse cuenta, y no es por echarme flores, pero es muy complicado lo que hacemos cada temporada. Nosotros vamos con unos formatos muy blancos, muy familiares, y competimos con otros mucho más fuertes, como pueden ser La Isla de las Tentaciones, Supervivientes o Gran Hermano. Al final hay que llamar la atención y hay que entretener. Y lo hacemos cosiendo y cocinando”. Estas declaraciones de Rey al portal Vertele despertaron a la bestia que vive en el interior de Jorge Javier Vázquez. “Tengo el teléfono repleto de mensajes de personajes populares que han aparecido en este programa de cocina que me están diciendo que si ellos hablasen se armaba la de Dios es Cristo”, desveló el presentador de Sálvame en directo. Así, el de Badalona incitó a los exconcursantes a contar su experiencia, cuando sabe que eso, por contrato, no es posible.

Sí se han atrevido a hablar quienes ya no trabajan en el programa que afirman que los resultados tienen mucho que ver con lo que exige Macarena Rey. "El programa está manipulado. Se trucan las cosas para llevar al límite a los concursantes. La jefa [por Rey] tiene un sentido del espectáculo muy desarrollado, no deja que el ritmo decaiga ni un minuto. Es ella la que borra las líneas rojas, la que exige al equipo subir la presión sobre un concursante hasta romperlo emocionalmente".

Como bien dijo Conde en su primer post, la cocina es solo una excusa para para producir tres horas semanales de televisión en prime time. Los concursantes no tienen un guion, pero se les exige contenido, como ocurre en los programas de Mediaset.

MasterChef no es un programa blanco, en todo caso, blanco sucio. Los participantes del Celebrity, salvo contadas excepciones, tienen el mismo perfil. Son personajes que necesitan revitalizar su fama y por eso su objetivo es permanecer el mayor tiempo posible en el concurso. “Con los famosos, a veces se pactan hasta que semana van a llegar, “por eso hay tantas expulsiones sorpresas en esas ediciones”, afirma un extécnico.

Ellos van a caché y, de media, se meten en la buchaca 15.000 euros por programa frente a los 1.200 de los anónimos. “Con ellos hay un pacto no escrito, saben que tienen que dar espectáculo”, añade esta fuente confirmando las palabras de Conde.

El programa de Shine Iberia continúa alimentando esa fama de nicho pop de la derecha que lleva por bandera y ha encontrado un filón entre la gente bien, entre los cachorros de la jet set de los 80. Por sus fogones han pasado, entre otros, Tamara Falcó, Isabelle Junot o Pepe Barroso Jr. Ellos, sin duda, son la cuota pija de la presidenta.

Privatización encubierta de RTVE

A los miembros del Colectivo de Trabajadores Sinpersonal-Sinproduccion Propia Interna de RTVE todas estas habladurías les importan bastante poco. Ellos denuncian la privatización silenciosa que se está produciendo en la Corporación. “¿Por qué se habla de la privatización de la sanidad pública y todo el mundo calla cuando ocurre lo mismo en RTVE?”, se lamentan.

Para ellos, el quiz de la cuestión de MasterChef radica en la respuesta a estas cuestiones. “¿Qué razones hay para que RTVE externalice una parte de la producción de MasterChef? ¿Quién tiene los derechos de explotación del programa? ¿Cuánto le cuesta a RTVE? ¿Quién gana?”.

Según ha confirmado RTVE, a petición de Voz Populi al Portal de Transparencia, la corporación ha pagado casi siete millones de euros, concretamente 6.936.130, por las 12 entregas de MasterChef Celebrity 7. Así cada programa ha costado la friolera de 578.000 frente a los 593.000 euros que costó la edición anterior.

Estas dos ediciones conforman el primer y el segundo puesto en el podio del gasto (el primer Celebrity costó 546.000 euros; el segundo, 550.000 €; el tercero, 541.000 €; el cuarto, 574.000 € y el quinto, 577.000 €).

Antes de renovar el contrato con Shine Iberia, Pérez Tornero, expresidente RTVE, solicitó una auditoria para controlar los gastos tanto de MasterChef como de Maestros de la costura. Este último no fue renovado.

El presidente se topó con la sorpresa (o no, alguien debería saberlo) de que RTVE no salía muy airosa en el retorno publicitario de la marca MasterChef, de manera que exigió a Shine Iberia una mejora en las condiciones. Tras muchos tira y afloja, la renovación se firmó el pasado 19 de noviembre de 2021 con nuevas clausulas.

En el nuevo contrato, desvelado por Bluper en exclusiva, entre otras cosas se refrendó que RTVE deberá conocer y aprobar previamente las localizaciones concretas en las que la productora proponga llevar a cabo las pruebas de exteriores. La Corporación también deberá ser informada de las ayudas a la producción que pudieran recibirse de terceros (es decir lo que pagan Comunidades o Ayuntamientos por salir y promocionar su marca). El nuevo contrato reconoce un 10% en concepto de beneficio industrial para la productora por la obtención, gestión y administración de los recursos necesarios para las grabaciones en exteriores en concepto de ayudas a la producción de terceros.

A partir de ahora, la Corporación estará facultada para repercutir contra la productora el importe de las sanciones, pudiéndolo descontar de los pagos futuros. Así se libra de las multas como las ya ha pagado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por asunto de publicidad encubierta. Y, en caso de incumplimiento, RTVE podrá retener los pagos que pueda tener pendientes con la productora.

Respeto a la explotación de la marca y de los productos MasterChef recae del lado de RTVE, que posee la facultad de cesión a terceros. Además, los ingresos netos que se obtengan de dicha explotación se repartirán al 50% entre la cadena y la productora. Entre tanto recoveco contractual, ¿quién gana de verdad con esta operación?