C. Tangana y 'El juego del calamar' arrasan en el año del lento resurgir de la cultura y del adiós a Verónica Forqué

El segundo año bajo el yugo de la pandemia estuvo marcado por una recuperación 'a medias' del sector cultural y el dominio apabullante de las plataformas de 'streaming'; también será tristemente recordado por el adiós a Raffaella Carrà, Almudena Grandes y Verónica Forqué

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El mundo de la cultura deambuló por un camino de luces y sombras durante su segundo año pandémico. El que estaba llamado a ser el año de la recuperación del sector, en parte gracias a la mayor campaña de vacunación de la historia, tuvo que capear con varias olas con sus correspondientes restricciones y la llegada por sorpresa de una variante más contagiosa aún, Ómicron. Un año en el que el 'streaming' volvió a reinar con éxitos virales como El Juego del Calamar o el final de La Casa de Papel. También fue el año en el que C. Tangana se lanzó a conquistar el mundo. Un 2021 en el que nos dejaron grandes artistas como Verónica Forqué, Raffaella Carrà, Almudena Grandes o Franco Battiato, entre otros muchos. Y en el que el mundo literario se vio salpicado por una polémica al descubrirse que Carmen Mola no era una escritora, sino el seudónimo tras el que se escondían tres hombres.

El sector de la cultura miraba con moderado optimismo la llegada de las vacunas contra el coronavirus y el levantamiento paulatino de las restricciones sanitarias para salir de la pesadilla que vivió el año anterior con demoledoras pérdidas millonarias. Se vio un hilo de luz al final del túnel: cines, teatros y museos abrieron sus puertas y el público regresó. Era el resurgir de los eventos culturales, con suerte dispar según en qué ámbito y con una pandemia que, creíamos, estaba controlada hasta la llegada de Ómicron a finales de año.

Los museos y las galerías de arte remontaron lentamente, con una recuperación pírrica por la falta del turismo internacional de años atrás, entre una de sus principales causas. Los musicales regresaron a los escenarios, desde clásicos como El Rey León a novedades como Grease o Ghost, al igual que las grandes citas literarias con formatos presenciales tras el parón del año pasado, aunque con aforos reducidos. Los festivales de música se las prometían muy felices poco antes del verano, pero la curva imparable de la quinta ola lo desbarató todo y la gran mayoría de las citas estivales -Mad Cool, Primavera Sound, Bilbao BBK Live o Sónar Barcelona– volvieron a aplazarse para el 2022, con alguna excepción como el Sonorama o los conciertos multutiduniarios celebrados en el Wizink Center de Madrid.

El cine se resigna con una recuperación 'a medias'

En 2021 estaba previsto que el mundo del cine despejara los negros nubarrones que seguían planeando sobre el sector tras la ruina del año anterior, con rodajes suspendidos, salas cerradas, pérdidas multimillonarias y carteleras huérfanas de grandes títulos tras una avalancha de cancelaciones. Sin embargo, la tormenta no amainó este año en Hollywood, donde la recuperación se ha quedado a medio gas, aún muy lejos de años precedentes debido a la alargada sombra de la pandemia. Pese a unas taquillas modestas, los estudios cumplieron estrenando la gran mayoría de superproducciones aplazadas, pero sin el éxito deseado.

Las vacunas insuflaron optimismo avivando el regreso del público a las salas. Eso sí, más tímidamente de lo que esperaba el sector: el miedo de los espectadores y la amenaza de las plataformas de ‘streaming’ siguieron haciendo mella. Aun así, las carteleras volvieron a lucir sus mejores galas con ‘blockbusters’ de relumbrón como la última entrega de James Bond (Sin tiempo para morir), Fast & Furious 9, Godzilla vs. Kong, la esperadísima Dune, y Viuda Negra de la franquicia Marvel, la cuarta entrega de Matrix o el West Side Story de Steven Spielberg. Todos ellos estaban llamados a ser taquillazos que aliviaran las pérdidas millonarias que arrastran los cines de todo el mundo desde marzo de 2020.

Sin embargo, solo Marvel ha sorteado los efectos de la pandemia con buenas taquillas que han logrado cubrir los costes de producción. La mayoría no puede decir lo mismo; han sido grandes fiascos, con James Bond y West Side Story a la cabeza. El remake del célebre musical ha tenido una gélida acogida en sus primeras semanas en cartel. Dune, por su parte, ha colmado las expectativas dado el contexto, pese a no terminar de cuajar en la taquilla, aunque sí ha contado con el beneplácito de la crítica y, muy probablemente, será una de las películas que esté presente en la temporada de premios que está al caer.

Tampoco han seducido a los espectadores más adultos cintas ‘mainstream’ como Santos criminales, El método Williams o Cuestión de sangre. Así como los sonoros batacazos de los otrora cineastas de éxito como los respetados Clint Eastwood (Cry Macho) y Ridley Scott (La casa Gucci y El último duelo).

El que ha cumplido, y de qué manera, ha sido Spider Man, que con No way home 2 ha reventado la taquilla convirtiéndose no solo en el mejor lanzamiento de toda la pandemia, sino que también en el tercer mejor estreno mundial de la historia con cerca de 600 millones de dólares, tan solo por detrás de Vengadores: Endgame y Vengadores: Infinity War.

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Con el superhéroe arácnido al rescate y a falta del cierre del año, los ingresos en las salas alcanzarán los 21.600 millones de dólares en todo el mundo, el doble que en el fatídico 2020 pero muy por debajo de los 42.200 millones que sumó la taquilla global en el último año prepandémico.

Y es que no solo el coronavirus ha lastrado las salas de cine. Éstas también han tenido que lidiar, en una lucha desigual, con las plataformas de 'streaming' y espectadores que prefieren quedarse en casa viendo cine a través de la pequeña pantalla. Warner Bros. y Disney fueron los estudios que más apostaron por lanzar estrenos simultáneamente en cines y en las plataformas digitales.

Al margen de las superproducciones y desde el punto de vista artístico, el año será recordado por un buen puñado de películas de gran calidad. Celebramos el regreso de Paolo Sorrentino con su apuesta más emotiva e íntima hasta el momento, Fue la mano de Dios; nos escandalizamos en Cannes con una Palma de Oro provocadora y ‘gore’, Titane, de Julia Ducornau; y nos estremecimos con una cruda radiografía de la masacre étnica de Srebrenica en Quo vadis, Aida, de la bosnia Jasmila Zbanic, la gran triunfadora en los Premios de Cine Europeo.

Fue también el año de grandes propuestas de directoras. A Ducarnau y Zbanic, hay que añadir el regreso de Jane Campion en El poder del perro o la grata sorpresa de Emerald Fennell con Una joven prometedora. Los Oscar plantaron al heteropatriarcado que impera en Hollywood y premiaron a la china Chloé Zhao y su poética reflexión sobre la crisis del capitalismo en Nomadland con cuatro galardones, incluido mejor película y dirección.

Europa brindó películas que aunaron las alabanzas de crítica y público, con la danesa Otra ronda, de Thomas Vinterberg, y la noruega La peor persona del mundo a la cabeza, así como las francesas Annette, de Leos Carax, y Petite Maman. Y desde Japón nos llegó una obra maestra incontestable, Drive my car.

En las postrimerías de 2021, y de la mano de Netflix, llegó No mires atrás (Adam McKay), una comedia apocalíptica protagonizada por Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence y Meryl Streep, de la que todo el mundo y que en apenas unos días se ha convertido en un fenómeno viral.

Ni Santiago Segura evita la catástrofe

El panorama cinematográfico en España continuó por la senda sombría que transitó el pasado año. El COVID y las plataformas volvieron a dejar al cine patrio bajo unos mínimos históricos y solo Santiago Segura, como en 2020 con Padre no hay más que uno 2, logró esquivar los obstáculos pandémicos para salir al rescate de nuestro cine con la comedia A todo tren. Destino Asturias. Fue el líder indiscutible de la recaudación gracias a sus más de 1,5 millones de espectadores. Le siguieron Way Down y Operación Camarón en el segundo y tercer puesto, respectivamente. Ambas han logrado dar un empujón a la taquilla, aunque insuficiente para evitar que el cine español cierre 2021 con la cifra más baja desde que comenzó el siglo XX: apenas unos 40 millones de euros a falta del arreón final de las fiestas navideñas si Ómicron no se empeña en aguarlo aún más.

Las restricciones sanitarias al inicio del año complicaron sobremanera el devenir del cine español en los siguientes meses cuando decayeron las limitaciones. Solo en septiembre se pudo iniciar una tímida remontada hasta final de año, pero que no llegó ni a asomarse a las cifras de años precedentes, como en 2019, cuando se alcanzaron 94,1 millones de euros y 16 millones de espectadores.

Tampoco se dejó notar el 'efecto Goya' tras darse a conocer las nominaciones de esta edición. El buen patrón, la cinta de Fernando León de Aranoa que cuenta con un récord de candidaturas en la historia de los premios (20) y que ha sido seleccionada para representar a España en los Oscar, ha dejado unos discretos números tras superar los 3,2 millones de euros en la taquilla. No obstante, está entre las cintas españolas más vistas, como la también multinominada Maixabel la película sobre los arrepentidos de ETA dirigida por Icíar Bollaín, y la última de Pedro Almodóvar, Madres Paralelas, pese a ser una de las películas menos vistas de toda su filmografía.

Otras películas que serán recordadas este año en nuestro cine, pese a no lograr atrapar masivamente a los espectadores, son propuestas más íntimas como Quién lo impide (Jonás Trueba), El vientre del mar (Agustí Villaronga), Libertad (Clara Roquet) y Espíritu sagrado (Chema García Ibarra).

Netflix saca músculo con ‘El juego del calamar’

No hay quien pare a Netflix. Y en tiempos de pandemia aún más si cabe para todas las plataformas de ‘streaming’ en general. Favorecido por las restricciones de aforo en el ocio y la cultura y una mayor permanencia en casa, el gigante digital ha multiplicado su audiencia este año con un buen puñado de series, películas y documentales. Pero sobre todo, gracias al fenómeno cultural que llegó de Corea del Sur: El juego del calamar.

La violenta y sangrienta ficción sorprendió rápidamente y se convirtió en viral gracias a las redes sociales y el boca a boca. Una bendita adicción para Netflix que catapultó a la serie surcoreana en la más vista de la historia de la plataforma, con más de 142 millones de espectadores. Los menores de edad fueron parte de su público más fiel, provocando así la polémica debido a la alarma social que se instaló entre los padres que veían con preocupación cómo muchos de sus hijos imitaban las conductas violentas y arriesgadas de la serie. La alerta progenitora se volverá a reactivar próximamente, después de que Hwang Dong-hyuk, el guionista y director de la serie, haya confirmado que se está negociando la posibilidad de dos temporadas más.

La otra ficción que barrió en Netflix fue La casa de papel, que puso fin a cinco temporadas de éxito total. El atraco más célebre de la historia de la televisión en España se despidió dejando huérfanos a millones de seguidores en todo el mundo. Su lugar en la plataforma será irremplazable, ya que tras El juego del calamar es la segunda ficción más vista de su historia con 1.440 millones de horas vistas. Además, tiene el honor de ser la serie española más vista de todos los tiempos, logrando cambiar para siempre el panorama audiovisual español.

Otra de las producciones que cautivó en este 2021 a millones de espectadores de todo el mundo, al igual que conquistó a la crítica, fue Sucession, la heredera de Juego de Tronos en HBO. Con su tercera temporada, la serie creada por Jesse Armstrong ha explotado y ha enganchado a un público ávido del humor negro, de tramas incisivas dignas de Maquiavelo y llenas de traiciones entre los más ricos y poderosos.

HBO también acertó con el exquisito ‘true crime’ Mare of Eastown. Protagonizada por una inconmensurable Kate Winslet, la miniserie se erigió en una de las propuestas de más calidad del año, al igual que It’s a Sin, Chapelwaite, el ‘reboot’ de Gossip Girl o la cuarta entrega de El cuento de la criada.

Disney + triunfó con The Mandalorian y la original Bruja Escarlata y Visión, la primera serie del universo Marvel que se estrena en esta plataforma. Un hilarante homenaje a las clásicas sitcoms estadounidenses que cuenta con unos excepcionales Elizabeth Olsen y Paul Bettany.

2021 también nos ha dejado series como The Bridgerton (Netflix), El ferrocarril subterráneo (Amazon Prime Video), una nueva entrega de The Good Fight (Movistar +), Small Axe (Movistar +), Ted Lasso (Apple TV) o La infamia (Filmin).

La ficción española, al margen de la exitosa La casa de papel, también se hizo un digno hueco en la oferta televisiva con Maricón perdido (TNT). El atrevido retrato de Bob Pop sobre su juventud fue una de las sorpresas más destacadas del año, al igual que la serie producida por los Javis, Cardo (Atresmedia Player).

2021 supuso también el estreno de Alejandro Amenábar en la televisión (La fortuna, Movistar +) o de la llegada del ‘Stranger things español’, la primera gran serie de ciencia ficción hecha en España (Paraíso, Movistar +).

Movistar + volvió a brillar con el regreso del thriller Hierro, con una enorme Candela Peña en medio de los parajes naturales de la isla canaria, y la segunda temporada de Vida perfecta, la serie de Leticia Dolera volvió este otoño apuntalando el éxito de su primera entrega y rompiendo muchos tabúes en su personal relato de la feminidad.

Otro que retornó en 2021 fue Javier Cámara en la tercera temporada de Venga Juan, una de las series más elogiadas de los últimos años y que en esta ocasión asistimos a la bajada a los infiernos de este político corrupto, patético, quijotesco y tierno, todo al mismo tiempo, y que ha vuelto a desatar las carcajadas del público.

C. Tangana se lanza a la conquista del planeta

2021 ha tenido un protagonista indiscutible en la escena musical: C. Tangana. Su nombre ha dado la vuelta al mundo gracias a su último disco, El madrileño, con el que ha revolucionado el panorama musical y ha cosechado éxitos comerciales y de crítica en todo el mundo.

Atrás quedan varios fiascos e incluso un amago de retirada para Antón Álvarez Alfaro, el verdadero nombre del provocador e inclasificable artista. Pero este año resurgió como un ave fénix. Convertido en una rutilante estrella, impuso su singular estilo de trap, hip hop, reguetón, bachata, rumba y flamenco, para conquistar el mercado latino y labrarse una carrera en la industria estadounidense.

El madrileño ha sido calificado como una obra maestra por la crítica. Un disco en el que el ídolo de la música urbana se rodeó de grandes artistas de la talla de Andrés Calamaro, Kiko Veneno, Elíades Ochoa, Jorge Drexler o José Feliciano. “Como el Madrid de Zidane”, bromeó en una entrevista sobre su 'alineación' de colaboradores.

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El disco irrumpió fulgurante, con varios números uno y algún que otro récord: en solo 24 horas se convirtió en el mejor debut de la historia de Spotify España con más de 5 millones de reproducciones, arrebatando así el hito de su expareja Rosalía. Luego vendrían los reconocimientos -3 Premios Grammy Latinos y una nominación al mejor disco latino en los próximos Grammy-, un enorme cartel con su imagen en la emblemática Times Square de Nueva York, ahí es nada, y varias polémicas.

Y es que C. Tangana no dudó en rodearse de mujeres semidesnudas en un yate para promocionar una de sus canciones y de paso reavivar viejas acusaciones machistas. O desatar la polémica con la Iglesia Católica al grabar su videoclip Ateo, junto a Nathy Peluso, y dar rienda suelta a bailes sensuales de ritmos caribeños en el interior de la Catedral de Toledo, con la dimisión del deán del templo incluida.

Al margen de C. Tangana y El madrileño y tampoco exenta de polémica, Zahara se consolidó en España con su álbum Puta, su mejor y más impactante trabajo. Un disco en el que la artista de Úbeda se abrió en canal con una especie de MeToo musical para hablar de machismo, abusos sexuales, acoso y dolor, al ritmo de un oscuro pop electrónico, magnético y bailable.

2021 fue también el año del catalán Alizzz, Maika Mavoski, Soleá Morente, Valeria Castro, Depdro, Quique González, Rigoberta Bandini y Rufus T. Firefly. Vetusta Morla también regresó este año con un nuevo disco bajo el brazo, Cable a Tierra. Se trata del trabajo más logrado de la banda madrileña hasta hoy, según la revista musical Mondo Sonoro, entre otras publicaciones.

La escena musical internacional se vio sorprendida por la irrupción de nuevas estrellas como Olivia Rodrigo o Arlo Parks, y el regreso de figuras consolidadas como Adele y Lana del Rey, e incluso legendarias como ABBA. No fue un año sobresaliente, pero hay discos que lo rozaron, entre ellos figuran lo último de Lorde, The War On Drugs o el emblema de la generación Z, Billie Ellish.

Sin lanzamientos protagonizados por Rosalía durante este año -su nuevo álbum está previsto para 2022- y con un Bad Bunny más flojo que en años anteriores, el puertorriqueño Rauw Alejandro, actual pareja de Rosalía, se erigió en el rey del ‘urban latino’ con Vice versa, una apuesta arriesgada pero diferente, al que dotó ritmos ochenteros.

Los ritmos urbanos volvieron a eclipsar al pop y al rock. Sin noticias de este último, por cierto, y ya van varios años seguidos de escasa creatividad en las filas de los artistas rockeros. De hecho, la influyente revista Rolling Stone no le ha dado ningún protagonismo en las listas de los mejores discos del año.

Carmen Mola, la polémica literaria del año

El año literario ha estado salpicado por la polémica del Premio Planeta del millón de euros, después de ganar el galardón Carmen Mola por la novela La bestia y conocerse que, tras el pseudónimo de la escritora, se ocultaban tres escritores y guionistas: Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez.

De Carmen Mola se sabía muy poco, amante de la novela negra y cultivadora del género, pero su anonimato era un secreto que se rompió en mil pedazos cuando el ganador del Planeta recogió el premio y se desató la polémica. Las críticas no se hicieron esperar en pleno impulso de la lucha feminista. “Es una desfachatez”, “Un juego de mal gusto”, “Una operación de marketing”, criticaron desde el movimiento feminista, las redes sociales y las librerías, alguna de las cuales llegó incluso a retirar de su establecimiento los libros de Carmen Mola y recordando que solo un tercio de los libros publicados en España están escritos por mujeres.

Polémicas al margen, el segundo año pandémico, ligado a nuevos hábitos de ocio y entretenimiento, dejó un ligero crecimiento de lectores en nuestro país. Por suerte, las ferias del Libro regresaron, pese a contar con una asistencia menor debido a las restricciones de aforo. En el caso de la Feria del Libro de Madrid, la caída de visitantes cayó hasta un 83% (pasó de los 2,3 millones de 2019 a 384.000).

No obstante, la venta de libros no se resintió y Sira, de María Dueñas, y Los vencejos, de Fernando Aramburu, fueron los más vendidos en el Sant Jordi de Barcelona y en Madrid, respectivamente.

En cuanto a los libros que han marcado el año, destacan Tomás Nevison (Javier Marías), Los abismos (Pilar Quintana, que se alzó con el Premio Alfaguara por esta novela), El italiano (Arturo Pérez Reverte) y Trigo Limpio (Juan Manuel Gil).También leímos Poeta chileno, de Alejandro Zambra; Hamnet, de Maggie O'Farrell; Valle Inquietante, de Anna Wiener; Victoria, de James Lasdun; o La Gran Ola, de Albert Pijuan.

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi ganó el Premio Cervantes 2021 por su trayectoria como una de las grandes vocaciones literarias de la actualidad en una gran variedad de géneros y su compromiso con temas como la condición de la mujer y la sexualidad. La autora se convertía así en la sexta mujer en recibir el galardón más prestigioso de las letras hispanas. Por su parte, el escritor Xesús Fraga fue premiado con el Premio Nacional de Narrativa 2021 por la obra Virtudes (e misterios).

Triste adiós a Verónica Forqué y Raffaella Carrà

2021 se empeñó en añadir más dolor del que ya nos había arrojado y nos arrebató las sonrisas eternas de dos artistas que conquistaron la cultura y el entretenimiento en España: Raffaella Carrà y Verónica Forqué.

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La voz de la cantante italiana se apagó para siempre el pasado mes de julio dejando huérfanos a millones de seguidores de la polifacética artista. Tenía 78 años y su fallecimiento, tras una larga enfermedad que llevó en la más estricta discreción, sorprendió a todos. Fue un icono que marcó toda una época en Italia, España y Sudamérica, con canciones imperecederas, como Fiesta, Rumore o En el amor todo es empezar, y un estilo desenfadado que cautivó a España desde su llegada en los años 70, así como por su simpatía al frente de programas de televisión. En los últimos años se convirtió inesperadamente en un icono del colectivo LGTBI.

España también se conmocionó el pasado 13 de diciembre con la inesperada pérdida de otra gran artista: Verónica Forqué. Icono del cine, el teatro y la televisión de los años 80 y 90 y una de las actrices más queridas y admiradas de nuestro país, Forqué se quitaba la vida en su casa a los 66 años y se apagaba así la sonrisa más dulce del cine español, un mito que logró alzarse con cuatro premios Goya y dejó un legado de más de 90 películas y cerca 50 obras teatrales.

Verónica Forqué

2021 fue el año en el que también despedimos a la actriz Pilar Bardem, con una trayectoria de más de 80 películas, y a los actores Enrique San Francisco y Jordi Rebellón, conocido por dar vida al ‘doctor Vilches’ en la serie Hospital Central. Recientemente, murió a los 68 años la actriz Ágata Lys, icono del cine del destape e intérprete de películas como Los santos inocentes o Familia.

Ha sido un año especialmente trágico en el mundo del cine, que dijo adiós a un icono del cine francés y de la Nouvelle Vague, Jean Paul Belmondo, y a Christopher Plummer, el inolvidable capitán Von Trapp de Sonrisas y Lágrimas pese a odiar al personaje que le consagró. Su larga trayectoria hasta los 90 años le reportó un Oscar a los 82 por Beginners, convirtiéndose además en el actor más longevo en lograrlo.

El séptimo arte también lamentó las pérdidas del cineasta francés Bertrand Tavernier, la actriz Nathalie Delon, el actor Yaphet Kotto (primer villano negro de la saga de James Bond) y el director canadiense Jean-Marc Vallée.

Pero no solo el cine perdió grandes figuras, también lo hizo la música con la partida de Georgie Dann, rey de la canción del verano, y Franco Battiato, uno de los cantautores más respetados de la música italiana.

El icono mexicano de las rancheras, Vicente Fernández, falleció el pasado 12 de diciembre a los 81 años dejando un legado artístico inmejorable que incluye canciones inmortales como El rey o Volver, volver.

En España, lamentamos la prematura muerte de Carlos Marín, cantante de Il Divo, por coronavirus y la del compositor clásico y director de orquesta Cristóbal Halffter. También la de su compañero Antón García Abril, artífice de más de 200 bandas sonoras para cine y televisión, entre las cuales figuran las célebres partituras de Los santos inocentes, El hombre y la Tierra o Anillos de oro.

La literatura se tiñó de luto con la muerte de Almudena Grandes, la autora de obras como Las edades de Lulú, Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango o Episodios de una guerra interminable, que la convirtieron en una de las figuras más importantes de las letras españolas contemporáneas.

La Generación del 50 perdió al dramaturgo y guionista Alfonso Sastre y a su último superviviente, el poeta valenciano Francisco Brines, que poco antes de su fallecimiento recibió el Premio Cervantes de 2020, pospuesto el año anterior por la pandemia.

También perecieron otros dos Premios Cervantes, Caballero Bonald y Joan Margarit, así como el filósofo Antonio Escohotado y el periodista y escritor Jorge Martínez Reverte. En el escenario internacional, Noah Gordon, autor de la celebérrima El médico, nos decía adiós a la edad de 95 años, al igual que Ann Rice, la reina del horror gótico y autora de la Entrevista con el vampiro. También se apagó la pluma de la escritora y periodista estadounidense Joan Didion, referente cultural de Estados Unidos y uno de los máximos exponentes del ‘Nuevo Periodismo’.

El mundo del arte lloró las pérdidas de Carmen Laffón, una de las artistas clave de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX, y de Luis Feito, impulsor del grupo El Paso. 2021 fue también el año en que murió el arquitecto británico Richard Rodgers, responsable de la T4 del aeropuerto de Madrid y el Centro Georges Pompidou de Paris.

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