Arrancan los festivales líricos del verano

Los festivales de ópera dirigidos a los aficionados en vacaciones inician temporada con programas que tienden a lo clásico

Nabucco

Arena di Verona FestivalNabucco

Con los datos de turismo estival ya recuperados tras dos años de restricciones a causa de la pandemia, los festivales de ópera dirigidos a los aficionados en vacaciones inician temporada apostando sobre seguro, con programas que tienden a lo clásico e incluyen, por supuesto, grandes nombres de la lírica.

Así, el más famoso de todos, Arena di Verona Festival, reclamo turístico que sigue atrayendo a quienes ni siquiera han pisado antes un teatro de ópera, arranca con la promesa de una temporada repleta de estrellas, sin arriesgar con los títulos y poniendo énfasis en su principal activo, su privilegiado y grandioso coliseo que permite espectaculares puestas en escena. La Traviata, Nabucco, Aida, Carmen y Turandot, obras que no necesitan presentación, servirán para que los visitantes de Verona cumplan con uno de los objetivos de “hacer algo diferente” y cumplir con la tradición, balcón de Romeo y Julieta aparte. Aida, contará con el maestro Daniel Oren al frente de la orquesta y Franco Zeffirelli, coronado hace ya años como emperador de la Arena, está a cargo de su puesta en escena. Igual que suya es la Carmen de Bizet, que podrá verse a partir del 30 de junio, con Marco Armiliato empuñando su experta batuta.

Plácido Domingo, habitual de la Arena de Verona, donde cantó por primera vez hace más de cincuenta años, protagonizará un concierto con piezas de Verdi y el evento se presenta como uno de los grandes momentos de la presente edición de tan longevo festival. Igual que como citas especiales, se anuncian el regreso del bailarín Roberto Bolle con un espectáculo titulado "Roberto Bolle y sus amigos" con extractos de los más grandes ballets, así como la cantata Carmina Burana de Orff que será objeto de un majestuoso concierto.

Otro gran clásico del verano, aunque sea menos conocido, es el festival de ópera de Glyndebourne que se celebra desde 1934, salvo durante la segunda guerra mundial o cuando en 1993 se reconstruyó el teatro de la bucólica la casa de campo ubicada en East Sussex, Inglaterra. Comprada en 1920 por John Christie, dueño de la fábrica de órganos Hill, Norman & Bear Ltd, desde el principio se acondicionó una sala de conciertos para “alojar” un órgano de 80 pies de largo, el instrumento más grande que hay Inglaterra fuera de una catedral. Ya entonces, el propietario solía organizar encuentros musicales que, más tarde, tras visitar durante su luna de miel los festivales de Salzburgo y Bayreuth, se convirtieron en otro mítico festival de verano.

El actual teatro, con capacidad para 1200 personas, se gestiona sin ayudas pública y se ha hecho famoso por sus producciones de óperas de Mozart, muchas de las cuales están consideradas como las mejores producciones del siglo XX. Durante esta temporada que acaba de arrancar y que pondrá el punto final a finales de agosto, tampoco faltará el gran genio de Salzburgo, con Las bodas de Fígaro, y otro clásico, esta vez de Puccini, La Bohème, estará en cartel hasta el 14 de agosto. Alcina, de Händel está programada del 2 de julio al 24 de agosto, en una nueva producción con dirección musical de Jonathan Cohen y escénica de Francesco Micheli, y Don Pasquale, de Donizetti, del 22 de julio al 27 de agosto.

El Festival de Bayreuth, por su parte, es el indiscutible lugar de peregrinaje para los entusiastas wagnerianos, que suelen esperar años para conseguir entradas. Celebrado cada verano desde 1876 en la alegre y acogedora región alemana de Baviera, fue el propio Richard Wagner quien concibió y promovió la idea de crearlo. Cuenta con una orquesta y coro propios, seleccionado de entre los mejores músicos del mundo especializados en Wagner, y las representaciones tienen lugar en un teatro diseñado ex profeso para el festival. El compositor alemán supervisó personalmente su diseño y construcción con el objetivo de dar cabida a las grandiosas orquestas que caracterizan sus obras, así como su particular visión de lo que debería ser el montaje. La edición 2022 del Festival de Bayreuth arrancará el próximo 25 de julio con una nueva producción de Tristán e Isolda firmada por Roland Schwab, bajo la dirección musical de Cornelius Meister.

El gran acontecimiento de la programación será el estreno del Anillo del Nibelungo encomendado en su día al director de escena austriaco Valentin Schwarz y a la batuta del finlandés Pietari Inkinen y que, inicialmente previsto para 2020, tuvo que ser aplazado por la pandemia. La programación 2022 incluirá también las reposiciones de Lohengrin, con dirección escénica de Yuval Sharon y musical de Christian Thielemann; El holandés errante con la batuta de Oksana Lyniv y la puesta en escena de Dmitri Cherniakov; Tannhäuser en versión de Tobias Kratzer (director de escena) y Axel Kober (director musical). Sin olvidar los dos conciertos sinfónicos dirigidos por Andris Nelsons, con la participación del tenor Klaus Florian Vogt, que clausurarán, los días 31 de agosto y 1 de septiembre, la programación del festival.

El 15 de julio abrirá sus “puertas” el mítico Festival de Salzburgo, que se celebra desde 1920 en la ciudad natal de Wolfgang Amadeus Mozart, con una programación que finaliza el 31 de agosto y está compuesta por ocho óperas y una oferta de conciertos líricos y sinfónicos cuajada de artistas y formaciones internacionales. Por lo que se refiere a las óperas destaca, sin duda, Il Trittico de Puccini – Gianni Schicchi, Il Tabarro y Suor Angelica – con dirección musical de Franz Welser-Möst y escénica de Christof Loy. También La flauta mágica de Mozart y El barbero de Sevilla, de Rossini, con el indiscutible reclamo de Cecilia Bartoli encabezando el reparto y una puesta en escena firmada por Rolando Villazón. Aida, de Verdi, también tendrá un reparto de estrellas entre las que destacan Anita Rachvelishvili, Elena Stikhina, Piotr Beczala y Erwin Schrott, mientras que en Lucia di Lammermoor, de Donizetti, en versión concierto, podrá escucharse a Lisette Oropesa, Benjamin Bernheim y Roberto Tagliavini

Entre los conciertos, nadie querrá perderse el dirigido por Riccardo Muti, con Ildar Abdrazakov como solista para interpretar obras de Chaikovski, Liszt y Arrigo Boito, programado para los días 14, 15 y 16 de agosto. Tampoco el de Daniel Barenboim, junto a Elina Garança, Brandon Jovanovich y Michael Volle como solistas y obras de Saint-Saëns y Wagner, los días 20 y 22 de agosto. Por último, en el siempre especial capítulo de los recitales líricos, quien aún no lo haya hecho, ya puede marcar con énfasis en el calendario el que protagonizará Matthias Goerne con piezas de Schumann, Eisler y Schubert el 4 de agosto, el de Jonas Kaufmann el 7 de agosto, y el que subirá al escenario a Diana Damrau el día 23 del mismo mes.

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