BEGOÑA RIVASAntonio Rubio, autor de 'El desastre de Annual a través de la prensa'Antonio Rubio, autor de 'El desastre de Annual a través de la prensa'

Antonio Rubio, anatomía periodística del Desastre de Annual

El periodista y maestro de periodistas defiende en El desastre de Annual a través de la prensa que aquel desastre colonial marcó un antes y un después en la prensa profesional española

La peor guerra, en el peor momento y en el peor sitio del mundo. Annual fue una batalla condenada por el óxido del tiempo a la desmemoria. Cien años después, pocos son los que conocen lo que sucedió a 90 kilómetros de Melilla, en una aldea del entonces protectorado español. El silencio que sobrevuela sobre el Desastre de Annual es una muestra más de que nuestro país no ha hecho los deberes respecto a la historia colonial, pero, sobre todo, es una prueba más de que este país no se ha hecho los deberes en lo que a derrotas se refiere.

"Y la historia de un país es la suma de sus victorias, pero también de sus derrotas", como sostiene Antonio Rubio, autor de El desastre de Annual a través de la prensa. Para este maestro de periodistas, “Annual fue un desastre para la Historia de España, pero a nivel periodístico potenció todos los géneros, otorgó credibilidad y reconocimiento laboral a la profesión”.

Entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, 13.000 soldados españoles fueron abatidos en menos de 15 días por las tropas de Abd el-Krim, principal líder nacionalista. A priori, Abd el-Krim el Jatabi (1882-1963), que llegó a ser presidente de la República del Rif (1921 y 1926), era un hombre que no presentaba ninguna experiencia militar, había sido traductor y colaborador del periódico El telegrama del Rif y kadí (juez) en Melilla desde 1914.

Subestimado por el general Silvestre, que venía de fraguar una carrera heroica en la Guerra de Cuba y cuya intención era conquistar Alhucemas, Abd el-Krim y su ejército organizaron tal emboscada que los militares españoles huyeron en desbandada en dirección a Melilla dejando por el camino un reguero de muertos, aún sin determinar. "Entre otras cuestiones porque no se hicieron certificados de muerte por no aumentar las cifras y no se dejó fotografiar la zona hasta dos meses después".

Begoña Rivas | El periodista Antonio Rubio

Aquella fue la mayor derrota del Ejército español desde Cuba y Filipinas, desencadenó la Guerra del Rif (1921-1923) y sus consecuencias timbraron el futuro de España: la dictadura de Primo de Rivera, el exilio de Alfonso XIII, la proclamación de la II República, el golpe de Estado, la Guerra Civil y, cómo no, los conflictos del Sahara y Marruecos.

Entre tanta adversidad, surgió algo positivo puesto que aquellos hechos también marcaron el futuro de la profesión periodística. "Por primera vez en la historia, el 24 de julio de 1921, en el diario El Sol aparece un antetítulo que señala un artículo como un tema de investigación. Es en esa época cuando los periódicos pasan de ser de opinión a ser de información. Comienza a cultivarse la crónica, el reportaje y otros géneros que hoy son habituales como el periodismo de datos o la infografía. Además, los periodistas comienzan a cobrar de forma diferente".

Puede que se hayan escrito ríos de tinta sobre lo que ocurrió en aquellos días en el norte de África, lo cierto es que hasta ahora había muy pocas referencias sobre el tratamiento informativo que se le dio al Desastre de Annual y a sus consecuencias posteriores. De este vacío y fruto de cinco años de estudio surge el libro El desastre de Annual a través de la prensa cuyo germen es la tesis doctoral de su autor.

"El libro es todo esto y más. Es también un homenaje y reconocimiento al trabajo de periodistas como Cándido Lobera, Víctor Ruiz Albéniz, Luis de Oteyza, Eduardo Ortega y Gasset, Armando Guerra o Indalecio Prieto que cubrieron estos sucesos y con su buen hacer dignificaron el oficio".

Recuerda Rubio que la gente se podía salvar de ir a la guerra de Rif pagando a "un morito" de manera que al Rif fue a pelear gente sin posibles. "Imagínate el ansia de información que había por parte de todas esas familias. En 1921, el diario La libertad tenía una tirada de 236 000 ejemplares, teniendo en cuenta que un 50% de la población española era analfabeta, la cifra resulta significativa. La gente quería saber qué había pasado con sus familiares, así la prensa convirtió al pueblo en público. Como dijo Unamuno en El Sol: "La prensa es la que más ha contribuido a hacer conciencia popular nacional".

La censura y el Expediente Picasso

Documenta Rubio en el libro la grandísima labor que hicieron los periodistas denunciando la corrupción de los políticos y los militares. Denunciando, por ejemplo, que a los soldados en lugar de darles botas les entregaban unas míseras zapatillas o que, en lugar de darles una comida, les daban un rancho peor para llenar los bolsillos de algunos intendentes.

Recuerda las primeras luchas contra la censura, cuando los medios osaron salir con huecos de columnas en blanco; destaca la importancia de la prensa en el Expediente Picasso, el meticuloso, clarificador y veraz informe que demostró las pésimas condiciones del armamento, la carencia de entrenamiento de las fuerzas enviadas, la falta de sentido común a la hora de crear un plan de repliegue y la indiferencia de los oficiales; también se acuerda de la figura de Teresa de Escoriaza, la primera mujer periodista de guerra española.

Arranca el libro con un prólogo en el que Antonio Rubio evoca su infancia junto a las vías del tren del Rif. "Vivía junto a las vías, jugaba al pincho y a las canicas junto a las vías, me peleaba junto a las vías, jugaba al fútbol junto a las vías y colocaba las chapas de las botellas en sus raíles para ver como el tren que venía cargado de mineral de hierro las chafaba y las dejaba planas".

En la nebulosa de su memoria se alternan recuerdos y preguntas, muchas preguntas. Tantas que ha dedicado casi una vida a buscar respuestas. “Mi sueño es un periodismo lleno de memoria. Cuando yo insisto tanto en el contexto es por la memoria”.

Periodismo, historia, tiempo, memoria, verdad, desmemoria, país, conciencia popular, revelar y denunciar. #mirandoatrásadelante.

Rubio juega con ciertos paralelismos reales. Recuerda que cuando un empresario vasco pagó cuatro millones de pesetas para liberar a los soldados españoles, Alfonso XIII no fue a recibirlos porque estaba cazando en Doñana. "Por eso utilizo el hastag #mirando atrás adelante porque todo se repite", confiesa evocando el episodio de Botsuana, cuando el 14 de abril de 2012, el entonces jefe de Estado, Juan Carlos I, se rompió la cadera cuando cazaba elefantes en el país africano mientras el país vivía sumido en una gran crisis económica.

Ley de Secretos Oficiales obsoleta

En El desastre de Annual a través de la prensa, bajo la premisa de Kapuściński, esa que sostiene que los periodistas son los historiadores de la actualidad, Rubio recoge la realidad de aquellos años para aportar memoria, levantar la voz y recordar que todavía quedan cosas por hacer.

Por ejemplo, mientras la Ley de Secretos Oficiales de 1968 siga vigente no se podrán investigar hechos y documentos de épocas anteriores. "Yo quiero estudiar todo el tema de la Marcha Verde, la trama de Guinea, el asunto de los fosfatos del Sáhara. ¿Quién hizo dinero con eso? Hoy por hoy, son asuntos que no se pueden investigar porque los documentos están declarados como secretos. Lo mismo pasa con el GAL, con el asunto del 23 F y las escuchas. Yo quiero investigar quién financió el 23F, económicamente cuáles fueron los civiles que participaron, qué medios de comunicación estaban en la movida, qué papel tuvieron los antiguos miembros de Alianza Popular, qué papel tuvieron algunos señores del PSOE. Todo eso está por investigar", denuncia el periodista responsable de grandes trabajos de investigación como la fuga de Roldán, la malversación de los fondos reservados, el caso Zabalza o las escuchas del CESID, entre otros muchos.

Se queja, pero su rostro desvela que algo sabe o intuye. "Claro que sé, pero hay que documentarlo. Una cosa es lo que tú sabes y otra cosa es la verdad periodística, esa que debe tener un porcentaje de documentación y acreditación, porque si no se puede documentar no se puede contar", se lamenta.

A pesar de haber firmado grandes trabajos de investigación, con los que llegó a abrir procedimientos judiciales relacionados con la trama del GAL, por la memoria de Rubio revolotean todavía preguntas que una obsoleta Ley de Secretos Oficiales le impide contestar. "El último atentado, ¿quién lo hizo? ¿Por qué se hizo? ¿Cuáles son las equis del poder político, del poder económico y del poder judicial?"

Recuerda el director del Master Maldita.es que Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, lleva años luchando por que se reforme esta ley y que el PSOE se había comprometido a hacerlo en esta legislatura, “pero tienen que salir del Consejo de Ministros, pasar por los asesores, llegar al Congreso, más tarde al Senado y vuelta al Congreso. Ya no hay tiempo, me temo. Sin esa ley, el desarrollo de la democracia en España estará incompleto”, sentencia. #mirandoatrásadelante

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