Televisión

Ana Rosa brilla en su regreso a la televisión

El programa congregó frente al televisor a 721.000 almas ávidas por volver a verla y obtuvo un 25,5% de cuota de pantalla, cifra muy difícil de acariciar en esa franja horaria

Ana Rosa Quintana

TelecincoAna Rosa Quintana

Ana Rosa continúa siendo la reina indiscutible de las mañanas de la televisión. Tras once meses de ausencia, llegó arrasando. Este lunes congregó frente al televisor a 721.000 almas ávidas por volverla a ver y por conocer cómo ha sido su relación con el cáncer. El programa de Ana Rosa obtuvo un 25,5% de cuota de pantalla, cifra muy difícil de acariciar en esa franja horaria. Para entender los números, resulta inevitable compararlos con el 18% de share que ha obtenido el programa durante estos meses y el 17,2% que acumula esta temporada (hasta el 6 de octubre).

“Bueno, y como decíamos ayer, les dije que nos veríamos pronto. A mí la verdad es que se me ha hecho un poquito largo, pero ya estoy aquí. Así que buenos días”.

Ana Rosa, con la boca seca, confesó que se sentía muy nerviosa, como si fuera su primer día de trabajo. En estos once meses de ausencia, casi un año de parón forzoso debido a un cáncer de mama, ella ha permanecido atenta a la actualidad.

El gusanillo del periodismo no me ha abandonado, a pesar de que esta vez he tenido que seguir la actualidad desde el sofá de mi casa. He sido testigo en la distancia de cómo estallaba una guerra en Europa, cómo una crisis económica sin precedentes nos asolaba, récord de subida de la luz, del gas, de la gasolina, cómo dimitía el jefe de la oposición, cómo se hackeaban los móviles del Gobierno, la ruptura con Argelia o la muerte de Isabel II. Hoy regreso y me encuentro con la crisis de uno de los tres pilares del estado: el poder judicial”.

Ana Rosa advirtió que no pensaba guardarse nada, que a lo largo de la mañana intentaría contar a los espectadores todo lo que quisieran saber sobre cómo ha vivido este año.

Deuda eterna

Tengo una deuda eterna con ese inmenso cariño que me ha llegado de todos ustedes, desde mis compañeros, personas que no conozco que me han regalado sus oraciones. Hasta el Papa me ha hecho llegar un rosario bendecido. No se imaginan el altar que tengo en casa con estampitas, medallas, libros, música. Y la cantidad de cariño que he recibido por la calle, por medio de WhatsApp, por carta, y sobre todo, muchísimo en mi casa de mi marido, de mis hijos, de mis amigos. Bueno, sin mis amigas todo habría sido muchísimo más duro”, añadió.

Tras esta declaración de intenciones, el programa arrancó su escaleta como cada día. Ana Rosa entrevistó a Alberto Nuñez Feijoo y a José Ortega Cano (que debería haber pensado mejor su primera actuación pública tras el Rociíto affaire y, como no, tras su crisis matrimonial pública).

Lo mejor del programa, llegó en el sofá del corazón, cuando Joaquín Prat entrevistó a su jefa. Ana Rosa confesó que para ella “volver al trabajo era volver a la vida”, que ha sido un proceso muy duro, pero que “la vida son momentos y hay que continuar. El milagro es que hoy esté aquí y por eso tenemos que celebrar la vida”.

La periodista que no necesita tirar de apellido, porque Ana Rosa solo hay una, reveló que de aquí en adelante se tomará la vida con más calma. “Los viernes no voy a venir a trabajar”, le apuntó a Prat en un momento de la entrevista.

Incombustible, al finalizar el programa, la presentadora se enfrentó a sus colegas en una rueda de prensa en la que fue sorprendida por un emocionadísimo Paolo Vasile. Entre micrófonos desveló que se fue pensando que iba a hacer muchas cosas y que al final no han sido tantas, salvo las normales. “He hecho ejercicio, he visto películas, he leído, he visto televisión, muchos programas de Unicorn, porque ver el mío me daba cosilla y nada más”.

Dieciséis sesiones de quimioterapia, quince de radioterapia, dos intervenciones, incluidos los ganglios linfáticos y ahora las revisiones periódicas le han llevado a ver la vida de otro modo. Ha aprendido a cuidarse, ha cambiado su alimentación dando prioridad a los productos ecológicos y se ha aferrado al ejercicio. Advierte que todavía no está curada. “No sé si dentro de cinco años podré anunciarlo, de momento cada revisión es un trago. Los médicos han sido muy claros, me han recomendado cero estrés”.

La espantada de Sonsoles

Inevitablemente, durante la rueda de prensa, la pregunta sobre la marcha de Sonsoles Ónega a Antena 3 no se hizo esperar. “Yo ya estaba en casa cuando todo sucedió. Espero que le vaya muy bien", afirmó Ana Rosa muy seria refiriéndose a la que estaba llamada a ser su pupila. Lo cierto es que evitó entrar en detalles, eludió el asunto como pudo y no quiso comentar nada más.

El pasado 25 de junio, Sonsoles Ónega fue invitada a la fiesta de verano que organiza Unicorn todos los años al finalizar la temporada. Todo era alegría y felicidad, en esos momentos nadie presagiaba el huracán que se estaba fraguando en la cadena de enfrente.

El 1 de julio, Sonsoles Ónega decía adiós a los telespectadores de Ya son las ocho en una más que sentida despedida en la que no pudo contener las lágrimas.

Diez días después, el lunes 11 de julio, Atresmedia TV emitía un comunicado en el que daba la bienvenida a la periodista que en breve estrenará Y ahora Sonsoles en la tarde de Antena 3. Así son las cosas. Desde la cadena de San Sebastián de los Reyes le habían hecho una oferta que no podía rechazar.