Grandes problemas y pequeños embaucadores

Se acaba en Santander el curso “Quo Vadis Europa?” que desde hace ya 15 años consecutivos dirijo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Nos despedimos del frescor cantábrico después de haber escuchado muy interesantes lecciones sobre la situación y las perspectivas de la UE que nos ayudan a entender algunos de los acontecimientos de este convulso verano.

En efecto, el verano no nos ha dado tregua. La crisis griega se ha saldado con un tercer rescate financiero (calificado de nuevo como “el último”), la dimisión de Tsipras, la ruptura de su partido y la convocatoria de elecciones. Por el Este y el Sur, Europa recibe un flujo descontrolado de emigrantes que producen situaciones dramáticas a las que la UE se muestra incapaz de dar una respuesta humanitaria y solidaria.

China devalúa el yuan y entra en la guerra de las monedas, su crecimiento se ralentiza y da un buen susto a los mercados financieros mundiales. Se demuestra de nuevo la fragilidad de la economía mundial y no sabemos, nadie sabe, si estamos ante una nueva crisis, cuando apenas salimos de la anterior, o si es un accidente de recorrido que los Bancos Centrales, estos bomberos económicos de nuestro tiempo, serán capaces de corregir.
Y para que no todo sean malas noticias, el verano se despide con buenas noticias geopolíticas, como el acuerdo con Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, y con buenos datos macroeconómicos sobre el crecimiento en la zona euro y en particular en España.

Según los datos del INE conocidos el viernes 28 de agosto, la tasa trimestral de crecimiento del PIB en el segundo trimestre ha sido del 1%, la más alta desde el 2007. La tasa interanual se situaría en el 3,1% (fue del 3,6 % en el 2007) y con todos los sectores jugando a favor, desde el consumo privado a las exportaciones y la inversión.

Son buenas noticias, aunque tomando en su conjunto la legislatura que acaba, 2012-2015, España se sitúa todavía en la cola de Europa por el crecimiento, por encima de Italia pero muy por detrás de Francia y Alemania.
Como es lógico, Rajoy las utilizará para justificar lo bien fundado de sus políticas. Pero no es menos cierto que la economía española, y la europea en general se están beneficiando de un conjunto de circunstancias extremadamente favorables en las que poco, o nada, ha tenido que ver.

En el lenguaje de los economistas, nos estamos beneficiando de cuatro 'shocks' externos positivos: la devaluación del euro; la caída de los tipos de interés; el desplome de los precios del petróleo; y el relajamiento de las exigencias fiscales que nos ha concedido la UE y que permiten a Rajoy ofrecer los regalos fiscales con los que ha adornado unos presupuestos presentados anticipadamente y precisamente para eso. Podemos decir que más que la reducción del déficit, lo que ha ayudado al crecimiento ha sido que esta reducción no ha sido al final tan fuerte como se nos exigía al principio.

Si con este extraordinario cocktail de factores positivos, la economía española no creciese, realmente mal andaríamos. El problema es que estos factores, igual que han venido se pueden marchar y provocar un proceso inverso. Algunos parece que van a durar, como la caída del precio del petróleo y la debilidad del euro con respecto al dólar, sobre todo si la FED finalmente se anima a acabar con sus políticas monetarias expansivas y aumenta los tipos de interés.

Pero nada es seguro y los recientes sobresaltos de China podrían muy bien retrasar esa decisión. En realidad nadie sabe muy bien lo que puede pasar, pero lo más probable es que las debilidades estructurales de la economía china ralenticen su crecimiento. Y China ha aportado en los últimos años el 40% del impulso al crecimiento mundial.

Hay que tener en cuenta que, precisamente por que ha crecido mucho, no es lo mismo el PIB de China hoy que el de hace 10 años. Y el 6% adicional sobre su valor actual representa todavía mucho más que el 8% anterior. Pero si cae por debajo del 5% todas las luces rojas se encenderán en la economía mundial.

Por otra parte, la marea humana que presiona las fronteras del Este y del Sur de Europa, huyendo de los conflictos, y de la pobreza, que asolan sus países de origen, provoca situaciones dramáticas: 71 muertos asfixiados en un camión en Austria, 150 ahogados en un barco frente a la costa de Libia,…  Los días pasan, esas tragedias se repiten de forma similar, y esa repetición me temo que este empezando a insensibilizar a las opiniones publicas...

A pesar de ser la primera potencia económica mundial y una de las zonas más ricas del planeta, la UE es completamente incapaz de hacer frente decentemente a esa grave crisis inmigratoria. Algunos países, como Francia, tienen una responsabilidad considerable en este fracaso, por rechazar el sistema de reparto de los demandantes de asilo que propuso la Comisión.

Según las cifras de Eurostat, entre enero y junio de 2015, la UE registró 420.000 solicitudes de asilo contra 260.000 año pasado, casi el doble. De estas 420.000 aplicaciones, 170.000 se registraron en Alemania, el 40% del total, mientras que los 83 millones de alemanes representan el 16% de la población europea. El año pasado fueron "sólo" 80.000 ,por lo que las demandas de asilo se han más que duplicado en Alemania. No sin provocar reacciones xenófobas violentas, especialmente en el Este, aunque, en general, la sociedad civil y los políticos alemanes han sido ejemplares.

La explosión de las solicitudes de asilo es aún más impresionante en Hungría, un país de menos de diez millones de habitantes que recibió 67.000 demandas en el primer semestre de 2015 frente a 5.400 en el 2014 ...
Pero no debiera concluir estas reflexiones de fin de verano, sin referirme al pequeño terremoto en las redes sociales por mi pasado artículo de mediados de agosto, titulado “Paranoia y falsedades”. La virulenta reacción de algunos independentistas catalanes demuestra cuan poco acostumbrados están a que se critique con la contundencia que merecen algunos de sus argumentos y posiciones. Les ahorro el repertorio de calificativos recibidos.

Sorprendentemente, algunos han negado mi tesis de que Catalunya es hoy una sociedad dividida entorno a la opción por la independencia. Según ellos, esa división no se ve por ninguna parte. Deben hablar solo con un círculo social muy cerrado y desde luego no deben leer las encuestas al respecto. Otros, que dicen defender la independencia con argumentos racionales, se han sentido ofendidos por que haya calificado de paranoicas las actitudes muy concretas que citaba en mi articulo. No veo porque se sienten aludidos. Los que utilizan argumentos racionales, que los hay, tienen todo mi respeto, porque, como dejaba claro, la independencia es una opción legitima que no necesita ser defendida con falsedades.

Otros me reprochan pretender desprestigiar al Sr Romeva. También me reafirmo en todo lo que escribía: desconocía y sigo sin conocer ninguna aportación relevante que haya hecho el cabeza de la lista independentista a la integración europea en su condición de eurodiputado. Y nadie ha desmentido la existencia de sus cartas a la Comision Europea denunciando la amenaza de invasión militar que sufre Catalunya y los pisotones de Pepe a Messi.

Pretender desacreditar a Romeva es una tarea inútil, porque se desacredita solo. Vean su entrevista en El País negándose, una vez más, a reconocer y aceptar que Mas es el candidato “tapado” de los que están detrás de esa lista para presidir la Generalitat, y diciendo a los electores que “no importa” quien vaya a ser el presidente del Gobierno catalán después de una elecciones autonómicas. Tal cual.

Pero lo peor es que horas después, se dedicaba a tuitear que sí que sí, que bien pensado, Mas sería el 'President' y que nadir mejor que él. Supongo que le habrían tirado de las orejas y recordado quien le había puesto allí. Después de este récord de inconsistencia, poco más se puede añadir sobre el personaje, demasiada atención le hemos dedicado ya.

Pero no es el único que demuestra tener firmes criterios. El Nuevo presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez, se veía obligado a reconocer en la SER que la secesión de Catalunya comportaría su exclusión temporal, que él calificaba de meramente transitoria, de la UE. El periodista que le entrevistaba le citó unas declaraciones de Artur Mas en el 2013 a 'Corriere della Sera' en las que aceptaba esa circunstancia a la luz de los tratados de la UE. Pero Sànchez rectificaba rápidamente vía twitter, asegurando que es "inconcebible que Catalunya quede fuera de la UE" y que “si los catalanes independizados así lo quieren seguirán en la UE sin ningún problema.

Debo reconocer que tales actitudes me indignan y que desde los micrófonos de la UIMP califiqué de embaucadores a los que propagan esas falsedades respetándose tan poco a sí mismos. Por si acaso alguien no lo ha oído, me reafirmo: son unos embaucadores.

Y si quieren conocer los argumentos en los que me baso, los encontrarán en el artículo de Jean Claude Piris, en El País del sábado 29 de agosto, titulado “Catalunya ante la UE”.

Para los que no le conozcan, Piris ha sido el Director de los Servicios Jurídicos del Consejo Europeo durante 20 años, y ha contribuido decisivamente a la redacción de todos los Tratados europeos desde Ámsterdam a Lisboa. Una referencia más fiable que la de los Romeva y los Sanchez. A pesar de los insultos, me propongo seguir denunciando sus falsedades.