Esperanzas, incógnitas y dramas

Llevo varias semanas ausente de estas paginas digitales. Y no por falta de temas que comentar. Al contrario, sentado ante el teclado no se sabe dónde poner la atención, tantas son las novedades que se agolpan en la actualidad. Algunas portadoras de débiles esperanzas, y otras atrozmente dramáticas. Y la más terrible de todas, la matanza de civiles que se esta produciendo en Gaza.

En mi anterior colaboración de hace un mes, anticipaba que se aproximaban grandes maniobras. Y en efecto, aparte de un nuevo Rey para España, el PSOE y el PSC tienen nuevos líderes. Y la Comisión Europea un nuevo Presidente.

Esos cambios políticos tienen todos un plus de legitimidad democrática. Felipe VI, es el primer monarca constitucional, el acceso al trono de Juan Carlos I fue previo a la Constitución. Los nuevos Secretarios Generales del PSOE y del PSC han sido elegidos por votación directa de los militantes, una novedad importante en estas organizaciones políticas. Aunque no es la primera vez que ocurre. Mis amigos historiadores me recuerdan que en el 36, justo antes del golpe militar, el PSOE recurrió al voto directo de sus militantes para elegir a su Presidente, el cargo de Secretario General no existía entonces. Perdió Largo Caballero, que había dimitido para intentar reforzarse. Y si no hubiese ocurrido el golpe militar, el Partido socialista seguramente se hubiese escindido.

Pero ésta es una pequeña digresión histórica. Para el PSOE hoy, la elección directa de su Secretario General no es una fuente de división sino de renovación democrática. Pedro Sánchez podrá diseñar su ejecutiva sin los apretones de las negociaciones de la noche congresual, que es quizás lo que algunos añoran. Pero Pedro Sánchez es una incógnita política. A partir del Congreso de este fin de semana empezaremos a desvelarla.

Miquel Iceta al frente del PSC se propone batir de nuevo la mayonesa que emulsionaba a distintas sensibilidades del socialismo catalán, hecho trizas por el debate soberanista. Asegura que va a seguir la misma línea política que Navarro, pero su propuesta de que la Presidencia del PSC, hasta ahora vacante, recaiga en el alcalde de Lleida, que dimitió de diputado autonómico para no tener que apoyar con su voto esa línea política, (lo que le honra) también plantea interrogantes. Pero Iceta está exigiendo a los denominados “críticos”, que cumplan con las normas del partido y planteando alternativas al envite soberanista de Mas. Si alguien puede hacer que la mayonesa cuaje de nuevo , es Miquel Iceta.

De la situación en Catalunya habría mucho que comentar. Aprovecharemos el verano para ello, después del interrogante que representa la próxima entrevista Rajoy-Mas. La publicación de las balanzas fiscales de las CC. AA. por el Ministerio de Hacienda gracias al trabajo del profesor de Lafuente, aporta nueva luz sobre este envenenado debate.

Los 16.000 millones que, según la Generalitat y sus voceros, tendría de más al día siguiente de su independencia, se desvanecen. El Conseller Mas esta satisfecho porque esos estudios reconocen la existencia de un déficit fiscal de Catalunya con el Estado, independientemente de su cuantía. Pero nunca nadie ha negado que Catalunya tuviera un déficit fiscal, como corresponde a una comunidad más rica que la media. Que dentro de un país haya flujos de redistribución territorial de la renta es lo más normal, malo sería que así no fuera. También se alegra el Conseller que con esa publicación del Ministerio se haya acabado con la “diabolizacion” de las balanzas fiscales. Tampoco se trata de eso, pero lo que es cierto es que, en contra de lo que se predica en Catalunya, casi ningún gobierno de un país federal, a mi conocimiento, publica de forma sistemática esas balanzas. El de Alemania, que siempre se cita como sacrosanto ejemplo, no lo ha hecho nunca. Y tampoco el de EE.UU.

La otra razón de esperanza es el surgir de una tercera vía entre el status quo y la independencia, llámesela federal o como se quiera. Según las encuestas, es la opción preferida por los catalanes, en un país dividido en dos entre independentistas y no independentistas. Y también son positivos los movimientos que se vertebran en la sociedad civil catalana para romper la espiral del silencio con la que la hegemonía nacionalista ha envuelto a Catalunya.

El nuevo Presidente de la Comisión Europea, J. C. Juncker, también es el resultado de un proceso electoral en el que el voto de los europeos ha tenido más importancia que en anteriores elecciones. Sin duda es un paso importante en la construcción de la democracia europea. Los forcejeos en torno a su propuesta por el Consejo, reflejan también un cambio de actitud con respecto al papel del Reino Unido en el juego político europeo: por primera vez un Presidente de la Comisión ha sido propuesto por el Consejo sin tener en cuenta la feroz oposición de los británicos. Cameron se ha quedado solo en su oposición a Juncker, mientras que el pasado el Reino Unido vetó a políticos que consideraba demasiado europeístas como Dehane y Veroshtaf.

Este acontecimiento hay que inscribirlo en el psicodrama que se vive en Europa entre los euro y los no- euro, de entre los cuales el Reino Unido es el más refractario. Ya en el 2011, cuando se aprobó el Tratado sobre la disciplina fiscal, los países del continente reagrupados en torno a los de la zona euro le dijeron al Reino Unido que no podía impedir que bloqueara sus decisiones. Y ahora han hecho lo mismo. Con razón, pero con el riesgo de reforzar las fuerzas centrífugas que pueden empujar al Reino Unido fuera de la UE.

La elección de Juncker ha dividido a los socialistas. Los franceses se han abstenido y los británicos y los españoles, por razones diferentes, han votado en contra.

Esta primera decisión del nuevo secretario general “in pectore” del PSOE ha sido controvertida. Después de las promesas hechas durante las elecciones primarias, no podía hacer otra cosa. Es parte de la respuesta a la emergencia de Podemos y visualiza el rechazo a las grandes coaliciones en España y en Europa. Pero ignora que la UE funciona sobre la base de las coaliciones de facto entre los dos grandes partidos del centro derecha y del centro izquierda. Sin ello el funcionamiento de las instituciones se bloquea. La cuestión va más allá de las posiciones izquierda-derecha, o Norte-Sur, sino que afecta también a la forma de hacer funcionar la UE tal como esta concebida actualmente.

En su discurso de investidura, Juncker ha tratado de contentar a todo el mundo. Ha prometido una Europa más social, menos austera, más industrial y menos burocrática, campeona de las energías renovables, líder en la lucha contra el cambio climático, paritaria y con acentos keynesianos al prometer un plan de inversiones de 300.000 millones. Incluso se ha mostrado dispuesto a discutir de la armonización fiscal, después de muchos años como primer ministro de uno de los mas importantes paraísos fiscales de Europa. Pero está por ver los actos que siguen a las palabras. En particular, de donde saldrán los 300.000 millones.

En principio el nuevo Presidente de la Comisión parece aportar más continuidad que cambio. Como Pedro Sánchez con su ejecutiva , habrá que empezarle a juzgar cuando sepamos la composición de su Comisión.

Luces de esperanza en los datos de empleo del segundo trimestre de este año. El Secretario de la OIT, mi amigo Guy Ryder, de paso por Madrid, lo reconoce. Pero desde que Rajoy llego a la Moncloa tenemos 830.000 parados más y muchos millones de ellos han perdido su protección social. No son las exportaciones, ese famoso nuevo modelo productivo basado en una mayor productividad, lo que tira del crecimiento y el empleo. Contra todo pronostico es, la demanda interna de consumo. Y por supuesto el turismo. La precariedad se extiende y cabe preguntarse por la sostenibilidad económica y social de ese crecimiento. Otro tema a tratar con más detalle.

Donde el drama asoma es en Ucrania y sobre todo en Gaza. Lo que esta ocurriendo allí es una versión todavía mas terrible de lo que ocurrió en el invierno del 2008 2009. Yo estuve en Gaza entonces y quede impresionado por la brutalidad de las destrucciones y de los muertos civiles. Las Naciones Unidas denunciaron las “violaciones al derecho internacional humanitario de una forma que puede constituir crímenes de guerra”. Exactamente lo mismo dicen ahora. Entonces no pasó nada. Y me temo que ahora tampoco.

Desde el 8 de julio el número de muertos civiles palestinos alcanza los 800 frente la treintena de bajas israelíes. Mas de 150.000 desplazados buscando refugio, quién sabe dónde, bajo los bombardeos. Gaza es el mayor campo de concentración de la Historia. Dos millones de seres humanos confinados en una banda de terreno de 40 km de largo y menos de 10 de ancho. Y lo que esta ocurriendo allí es un crimen contra la Humanidad, mientras los occidentales, con el Presidente francés Hollande a la cabeza se refugian en el derecho de Israel, un aliado estratégico en la región, a defenderse de los ataques de Hamas, considerada como una organización terrorista.

La barbarie responde a la barbarie. Pero con una extrema desproporción. El derecho a la defensa de Israel debe ser proporcionado. No puede consistir en la extrema violencia con la que su ejercito pone en sangre y fuego a Gaza, como clama el intelectual judío Salvatore Schiffer. Y como analiza Foreing Affairs, seguramente Israel obtendrá de esta abominable actitud una victoria táctica, pero una nueva derrota estratégica. Con lo que está ocurriendo, tiene un interés limitado quien fue el que lanzó el primer misil. A los ojos del mundo los habitantes de Gaza son las débiles victimas ante un poderoso agresor que no contiene su fuerza.

Y además, este conflicto se extenderá en el interior de las sociedades europeas que tienen una importante población de origen árabe, y excitará los sentimientos antisemitas, por mucho que sea injusto y peligroso, como ya está ocurriendo en Francia.

No nos van a faltar acontecimientos que tratar en este convulso verano.