Flirteando con la inflación y el milagro griego

En el frente económico europeo dos noticias dominan la actualidad, justo antes de que empiece la tregua de las vacaciones de Semana Santa: la alerta del FMI sobre el creciente riesgo de deflación en la eurozona y el milagroso, o casi, regreso de Grecia al mercado de capitales.

A Mario Draghi no le gusta que el FMI le dé lecciones. Pero no para de dárselas. Y la última vez de la manera más clara e institucional posible: escribiendo, en su informe de primavera, sobre las Perspectivas de la economía mundial, publicado el pasado 8 de Abril, que “en la zona euro es necesario aplicar una política monetaria mas acomodaticia que incluya medidas no convencionales (léase compras de activos privados) para sostener la actividad y el objetivo de estabilidad de precios del BCE….” para limitar los riesgos de una inflación demasiado baja, e incluso de una deflación”.

Y  se añade que cuanto antes se haga, mejor.

En realidad a Draghi no hace falta que se lo digan, ni el FMI ni nadie… que no sea el gobierno alemán. Draghi sabe muy bien que esta incumpliendo el objetivo de estabilidad de precios, que el propio BCE se ha dado, de mantener la inflación por debajo ,pero cerca, del 2 % anual. En febrero estaba en el 0,7 % y en marzo ha caído al 0,5 %. Es decir , esta el 70 % por debajo del objetivo. ¿Alguien cree que si el índice de precios estuviese el 70 % por encima del objetivo, es decir en el 3,4 %, no haría tiempo que el BCE estaría tomando medidas drásticas para contenerlo? Por supuesto. Si no actúa de forma simétrica a la baja como lo haría al alza, es por el sesgo antiinflacionista que tiene el BCE (lo tenían todos los Bancos Centrales, pero algunos se han curado de el).

Toda la vida luchando contra la inflación,  creado y entrenado para ello, con una independencia justificada por el temor a las políticas monetarias irresponsables de gobiernos en manos de insensatos políticos…  ¡y ahora resulta que el peligro es el contrario y más que evitar la inflación hay que esforzarse por producirla! El mundo al revés deben pensar en Frankfurt. Y siguen alanceando al toro muerto.

Pero al mismo tiempo, dicen que están dispuestos a intervenir, en cuanto las cosas estén mas claras. Los mercados financieros están ansiosos de saber cuando será esto, y mientras tanto bailan al son de las expectativas. Esta vez el poder de la palabra de Draghi no será tan grande como cuando dijo aquello de “ hare todo lo que haga falta para salvar al euro” .

Y no le hizo falta hacer nada, porque los especuladores dejaron de actuar contra las Deudas publicas de los países bajo sospecha. Pero ahora no basta con decir que el Consejo de gobernadores ha tomado la decisión “unánime” de utilizar instrumentos monetarios no convencionales si la inflación sigue bajando.  La evolución de los precios esta influida por factores y circunstancias mucho más complejas que las expectativas de ganancias por parte de los especuladores. Los precios no se van a dejar impresionar por declaraciones. Si Draghi quiere cortar su caída, va a tener que pasar de las palabras a los actos. Y antes de que sea demasiado tarde.

Europa tiene una urgente necesidad de desendeudarse. Las terapias de choque de la austeridad a ultranza no han servido para detener el incremento de las Deudas publicas. Y cuando la inflación se desacelera ,el tipo de interés real sobre las  Deudas contraídas aumenta, mientras que el capital de esas Deudas no se desvaloriza. Y en el ratio Deuda /PIB, el denominador aumenta menos rápido. Con todo ello en periodo de desinflación es prácticamente imposible desendeudarse.

Quizás Draghi aclare algo mas sus intenciones en la próxima reunión del FMI y del Banco Mundial, pero no creo que haga nada antes de junio. Es decir después de las elecciones europeas, y una vez que se haya constatado que realmente no hay un cambio de tendencia en los precios. Aparte de que no se sabe muy bien cual seria el impacto inflacionista en Europa de una política de Quantitative easing (QE) a la americana. Ni a través de  que activos aplicarla ,habida cuenta del poco desarrollo del mercado de títulos ABS (asset backed securities) y de las dificultades institucionales para comprar Deuda pública, como hacen sin complejos los EEUU y Japón.

Se cree que los servicios de estudios del BCE valoran el impacto de una compra  de 1 billón de euros de activos públicos o privados, en un aumento de la inflación de entre 0,3 y 0,8 %. Es decir todavía por debajo del objetivo del 2 %. Pero a los alemanes les puede parecer mucho.

La otra noticia es que Grecia ha vuelto del destierro financiero y los inversores se han precipitado para suscribir nueva Deuda griega. Ha colocado 3.000 millones de euros a un tipo inferior al 5 % y la demanda ha sido 7 veces mayor. Cierto que el país ha conseguido por primera vez tener superávit primario, es decir antes del pago de intereses. Que es la primera condición para que el endeudamiento sea sostenible. Pero el país esta exangüe, con 13 meses consecutivos de caída de precios, que este año esta  en el -1,3 %. el PIB ha disminuido un 25 %, el paro esta peor que en España, el 27 % y su endeudamiento ha alcanzado el 175 % del PIB.

Grecia ha recibido 240.000 millones de ayuda financiera de los países de la UE y del FMI y en los dos próximos años debe devolver 50.000 millones. Por eso nadie debería tener muchas dudas de que Grecia no reembolsara íntegramente sus Deudas. Y de que para salir del agujero en el que está, tarde o temprano tendrá que producirse una reestructuración masiva de su Deuda. Y como en el caso de la lucha contra la deflación, cuanto antes se haga, mejor.