Jugando a la ruleta rusa con Italia y Europa

Mientras en Berlín el SPD decide iniciar conversaciones con la victoriosa Merkel para dotar al país de un gobierno estable que tendría el apoyo del 80 % del Bundestag, asisto en Florencia al último episodio de la inestabilidad política italiana.

En Berlín buscan quizá demasiada estabilidad, pero es seguro que en Roma tienen demasiado poca para hacer frente a la difícil situación económica que vive Italia. Y que no hará sino empeorar como consecuencia de la orden de dimitir que Berlusconi ha dado a los ministros del PdL.

Se acaba así el gobierno de “amplia coalición” del PdL y el PD presidido por E. Letta, que habrá durado apenas 5 meses. Mis amigos italianos se dicen avergonzados, y con razón al ver como Berlusconi está jugando a la ruleta rusa con Italia y con Europa para intentar in extremis salvar su piel política.

La vida política italiana lleva 20 años suspendida de sus avatares judiciales y sexuales. Y cuando el Tribunal Supremo por fin cierra definitivamente un proceso y lo condena a 4 años de cárcel por fraude fiscal, provoca una crisis política que amenaza la estabilidad de su país y puede volver a encender la crisis del euro.

Lo que está ocurriendo en Italia es una verdadera tragicomedia: si el próximo día 4 de Octubre la Comisión especial del Senado vota la expulsión de Berlusconi de su escaño, como establece una Ley votada durante el gobierno Monti, los diputados y senadores del PdL, rebautizado Força Italia, amenazan con dimitir en masa para bloquear el funcionamiento del Parlamento y obligar a la convocatoria de nuevas elecciones.

Pero no parecía tan fácil conseguir que todos lo hiciesen. Algunos ya habían manifestado su preocupación por su situación personal, con el riesgo de no ser reelegidos. Sobre todo los que no completarían una legislatura y perderían la supergenerosa pensión a la que tienen derecho como los parlamentarios mejor pagados de Europa. Habría que conseguir que también renunciasen a substituirles los siguientes de las listas.

A la vista de las dificultades y como parecía que la amenaza no surtía efecto, Berlusconi ha optado por acelerar la crisis y hacer caer directamente el gobierno mediante la dimisión de los ministros del PdL. Así, El hombre al que los italianos han plebiscitado durante años y que a punto estuvo de volver a ganar las pasadas elecciones, se considera por encima de las Leyes y de las sentencias judiciales.

Hay que saber que en Italia, la investidura parlamentaria no se da al candidato a presidir el gobierno, como ocurre en España. Es todo el gobierno el que debe ser aprobado por el Parlamento. El candidato a primer ministro primero forma un gobierno y luego va al Parlamento a pedir el voto para el y todo su equipo. Por eso, aunque a nosotros nos suene raro, el Primer Ministro italiano no puede cesar a uno de sus Ministros por simple Decreto como ocurre en Madrid. Tiene que conseguir que lo cese el Parlamento. Y si se le van los Ministros el gobierno se cae.

La excusa para dimitir y hacer caer el gobierno ha sido que no se ha retrasado hasta el próximo año la subida de un punto del IVA. Esta vez no se ha mencionado la particular situación personal de Berlusconi, pero nadie se llama a engaño. La reunión del Consejo de ministros que debía discutir esa medida fue un caos total, habida cuenta de que la carta de dimisión en masa que Berlusconi ya había hecho firmar a sus diputados y senadores representaba una situación tan anómala que el gobierno ya no podía considerarse funcionando como tal.

¿Y ahora que va a ocurrir? En Italia van a vivir una semana de infarto político. Letta podría presentar la dimisión a Napolitano y este encargarle intentar de nuevo formar gobierno. Pero ambos han decidido que presente una moción de confianza, probablemente en el Senado, para obligar a retratarse en sede parlamentaria y ante toda Italia a los senadores del PdL. Con la esperanza de que algunos de ellos no sigan las ordenes de su jefe y que lo mismo hagan algunos de los del Movimiento 5 Stelle ,de forma que Letta pueda formar otro gobierno con los disidentes. Algunos ven en esta posibilidad el acta de nacimiento de un nuevo centro- derecha que supere la etapa de Berlusconi y se responsabilice con la situación del país.

No es imposible pero parece difícil. Y en todo caso la inestabilidad continuará, con las consiguientes consecuencias sobre una economía que se hunde en la recesión y que desde el principio de la crisis ha sido el mayor riesgo de implosión del euro

Ni Monti ni Letta han sido capaces de atenuar ese riesgo porque la inestabilidad política pasa factura. Paralizados por la necesidad de contentar a todos, sus gobiernos no han podido tomar las medidas fiscales necesarias para evitar la espiral del endeudamiento. Hoy Letta tiene que reconocer que las cosas van peor de lo previsto, el PIB no caerá el 1,3 sino el 1,7 %, la Deuda pública alcanzará el 133 % del PIB y no cumplirá con el compromiso de reducir el déficit publico por debajo del 3 %.

Después de Grecia, Italia es el segundo país mas endeudado de la Eurozona, tanto en valor absoluto como en términos del PIB. En los próximos 12 debe refinanciar 250.000 millones de su Deuda pública y su última emisión ya le costo el 4,5 %.

Con el panorama político que ahora se abre, ¿a cuánto se van a poner a partir de la próxima semana los tipos de interés que se van a pedir a Italia para financiar su Deuda?

El BCE se ha comprometido a hacer lo que haga falta para evitar una nueva espiral especulativa contra la Deuda italiana. Desde luego es el único que lo puede hacer. Pero puede que ni siquiera el tenga los medios necesarios para detener una especulación que juegue con una masa de 2 billones de euros. Y detrás de Italia el efecto dominó nos afectaría a nosotros… y a Francia

Los bancos italianos tampoco están en buena situación. Han tenido que pedir prestados al BCE 250.000 millones de euros, el 25 % del total puesto a disposición de los bancos europeos. Tienen que devolverlos en los próximos 18 meses y no tienen ni con qué empezar.

Por eso el país da la impresión de estar en venta. Como muestra, Telecom Italia a Telefónica y Air Italia a Air France. Lo que pone de los nervios a las élites empresariales italianas y a los ciudadanos conscientes de la situación por la que pasa el país. Temen, con razón, que a Alitalia le pase lo que a Iberia con British e invocan supuestas razones de seguridad nacional para impedir que Telefónica se quede con la red de telecomunicaciones. El asunto ya le ha costado la cabeza al Presidente de Telecomitalia después de su desternillante declaración de que se había enterado por la prensa de la venta de su empresa. Ciertamente una situación tragicómica.

Por eso también circulan rumores sobre la necesidad de una nueva operación del BCE de refinanciación a largo plazo (LTRO) para poder seguir aguantando al sistema bancario italiano. Reciclando los excedentes de los depósitos en los bancos alemanes pero cargando en su balance con el riesgo bancario italiano

Todos estos factores constituyen una situación de riesgo que va mas allá de sus consecuencias para Italia. Uno de mis contertulios italianos, comentando la dimisión de los ministros del PdL, recordaba las palabras del historiador Tito Livio pronunciadas 22 siglos atrás: “Mientras en Roma se discute, cae Cartago”. Los Cartago de hoy son las Telecomitalia y las Alitalias pero puede ser toda la zona euro la que se vea afectada por la caída de Berlusconi que como un moderno Sansón quiere que con él mueran todos los filisteos.

La combinaison de ces facteurs risque de remettre en question la solidité de l’eurozone, chèrement gagnée depuis quelques mois. “Cala il sipario sul buffone di Roma”, écrivait la presse italienne en reprenant le titre du Financial Times, le 2 août, lors de la confirmation de la condamnation de Berlusconi. “Le rideau tombe sur le bouffon de Rome.” Il semble avoir d’autres tours dans son sac.