Buenas noticias para el euro

Como decía en mi anterior crónica, este verano habrá sido para Europa el más tranquilo desde que empezó la crisis. Y después de la decisión del BCE de intervenir de forma “ilimitada” en el mercado de Deuda pública, aunque sea en el de corto plazo y aunque haya sido con el voto en contra del Bundesbank, las buenas noticias han continuado.

Para que el plan “salva Estados” de Draghi pudiese aplicarse hacía falta que el Tribunal Constitucional alemán rechazase los recursos presentados contra el Tratado que instituye el MES (Mecanismo Europeo de Estabilidad). Y así ha sido, con un gran suspiro de alivio en toda Europa. Los jueces constitucionales alemanes no ven inconveniente en que Berlín contribuya a un fondo permanente, embrión de un FMI a la europea, que pueda recapitalizar los bancos y comprar deuda de los Estados. El Tribunal impone algunas condiciones, como que el Parlamento alemán tenga que aprobar cualquier aumento de la contribución alemana al MES por encima de los 190.000 millones de euros ya aprobados. Es razonable que así sea, aunque la cuestión no se plantea por el momento y puede que no haga falta si el BCE de verdad actúa de forma “ilimitada” como sólo el puede hacerlo.

Pero el carácter “ilimitado” de las actuaciones del BCE deben ser matizadas. En realidad no lo son tanto como se proclama. En primer lugar porque Draghi se ha comprometido, para que la píldora sea menos amarga para los alemanes tan temerosos de la inflación, a esterilizar monetariamente sus intervenciones. Es decir, el dinero que suelte con una mano lo recuperara con la otra vendiendo activos en el mercado para drenar la misma liquidez que genera. Está por ver que la liquidez que tenga que suministrar se puede realmente balancear con la venta de activos porque para vender hace falta que alguien compre. Y en segundo lugar porque las intervenciones se han limitado a la Deuda a corto plazo, para no comprometerse durante demasiado tiempo con activos potencialmente arriesgados. Esa limitación es importante para España ya que mas del 60 % de nuestra Deuda es a largo plazo y por lo tanto fuera de las posibilidades de la intervención “ilimitada del BCE”.

Pero, en cualquier caso, en lo que al MES se refiere, ahora Alemania ya puede firmarlo y el horizonte para que el BCE y el MES actúen juntos parece despejado.

Además, el mismo día que se pronunciaban los jueces constitucionales alemanes, los electores holandeses votaban mayoritariamente a los partidos pro-europeos y daban la espalda a los partidos euroescépticos que proponían salir del euro. Y Barroso presentaba sus proyectos para avanzar en la construcción de una “federación de Estados –nación”, la primera vez que en las altas instituciones europeas se utiliza formalmente esta expresión tan querida por Jacques Delors. Y proponía su plan para avanzar en la Unión Bancaria convirtiendo al BCE en el supervisor de todos los bancos europeos, que son mas de 6.000. Hay muchas dudas sobre cuando y como van los de Frankfurt a asumir esa enorme tarea. Hay muchas resistencias por parte de Alemania, que quiere que la supervisión europea se aplique solo a los grandes bancos transnacionales. Y hay reservas, que comparto, sobre los poderes que acumula el BCE, muchos más de los que le atribuía su Tratado fundador de guardián de la inflación. Pero no se puede tener todo a la vez y desde el punto de vista de la dinámica que se ha iniciado hacia una mayor integración en Europa, se trata de un importante paso al frente.

Ahora, una vez que el Tribunal Constitucional alemán no nos ha aguado la fiesta, nos toca mover ficha a los países que pueden necesitar la ayuda del BCE/MES, España e Italia. Es decir, le toca al Gobierno español decidir si pide o no un segundo rescate que va a implicar nuevas condiciones.

Rajoy se lo sigue pensando. Si la prima de riesgo sigue bajando sola, a lo mejor piensa que no es necesario pedir esa ayuda y pasar por el cierto deshonor que representa ser intervenido por una coalición financiera de la que forma parte el FMI. Aunque el FMI no es lo peor, en realidad ha demostrado más flexibilidad para que las medidas de austeridad no cercenen el crecimiento que la propia UE, mucho más dogmática en lo que a los supuestos efectos benéficos de la austeridad se refiere.

Pero en Bruselas se están poniendo nerviosos y reclamando que España aproveche la tranquilidad que esas buenas noticias han provocado en los mercados bursátiles y de Deuda. Muchas voces se lamentan de que los gobiernos que más han insistido para que el BCE se decida a actuar con su plan “salva Estados” ahora se hagan los remolones para pedir la ayuda que reclamaban. Me temo que tendrán que esperar a las elecciones gallegas porque Rajoy no querrá verse en la tesitura de aceptar mas medidas restrictivas que podrían afectar a las pensiones antes de una selecciones regionales que afectan a una comunidad autónoma donde el peso de la población que percibe una pensión es especialmente elevado. Pero en Bruselas se habla ya de un plan de rescate para España del orden de 300.000 millones con la participación del FMI. Seguro que en estos momentos el Gobierno debe ya estar negociando las condiciones, deseémosle suerte y acierto.

Es posible que esa tranquilidad no dure y si España se hace la remolona los mercados se pueden volver en contra y hacer peligrar el plan de Draghi. Pero de momento esa tranquilidad se ha visto aumentada por la decisión de la Reserva Federal de suministrar liquidez también de forma ilimitada mientras la crisis dure, es decir mientras el paro no disminuya y siempre que la inflación no repunte.

Es la primera vez que la FED se propone actuar de forma temporalmente “ilimitada”. Está claro que los Bancos Centrales se han convencido de la necesidad de no poner límites a su acción, hasta ahora sus programas se limitaban temporalmente o cuantitativamente.

Una decisión que va a ser de mucha utilidad a Obama porque va a mejorar las perspectivas económicas a dos meses de las elecciones. Por eso no es una decisión políticamente neutral, en realidad ninguna lo es, y los republicanos ya han puesto el grito en el cielo.

Habrá que recordarles que, para lo bueno y para lo malo, se supone que la FED es independiente.