¿A que juega Draghi?

La realidad se impone. Los bancos ya no quieren financiar a las CC.AA. españolas, e independientemente de su nivel de endeudamiento, (muy grande en Cataluña y mucho mas pequeño en Andalucía), todas tienen que pedir financiación al gobierno central. Es decir, que Madrid les “rescate” según la equivoca terminología impuesta por la traducción del ingles.

Pero Madrid tampoco tiene dinero y para prestar a las CC.AA. tiene que pedir prestado. Se comprende que los bancos prefieren prestar a Madrid para que este preste a las CC.AA. antes que prestar directamente a estas, porque el gobierno central ofrece mas garantías. Pero tampoco muchas, y cada vez menos, y como los mercados piden tipos de interés insostenibles, Madrid tiene que pedir prestado a Bruselas o a Frankfurt. Ya lo hizo para ayudar a los bancos en dificultades y ahora tendrá que hacerlo otra vez para financiarse a si mismo y prestar a los gobiernos regionales.

El problema es saber cuando y con que condiciones. El cuando no puede tardar mucho porque a mediados de octubre nos vencen 40.000 millones de Deuda y ya se habrán reunido el Consejo Europeo y el Consejo del BCE que son los que tienen que fijar las condiciones.Y nuestro margen de maniobra será mas escaso a medida que los mercados aprieten.

Por eso se dice en Europa que la suerte del euro se jugara en Madrid antes de Todos los Santos. El momento es difícil porque los inversores consideran, con o sin razón, que las Deudas publicas de España e Italia son activos de alto riesgo y piden intereses altos (la famosa prima de riesgo). El consiguiente aumento en la carga de la Deuda degrada las perspectivas presupuestarias  y aumenta el nivel de riesgo por lo que se piden intereses aun mas altos ,etc, etc…

Se trata de una dinámica perversa que se autorrealiza y para romperla tiene que intervenir un tercero. En los Estados que tienen su propia moneda ,como EE.UU. o el Reino Unido, ese tercero es el Banco Central que compra masivamente títulos de Deuda para romper el circulo negativo de la especulación. Pero esto es lo que el BCE no puede hacer porque los Tratados le prohíben comprar Deuda directamente a los gobiernos y hay mucha resistencia a que lo haga, en las cantidades que serian necesarias ,en los mercados secundarios.

Solo el BCE tiene la capacidad de parar esa espiral que castiga a España e Italia. Pero necesita un marco legitimo y aceptable para poder actuar. Y esto es lo que esta tratando de hacer Draghi desde que pronuncio a finales de julio aquella famosa frase de que haría lo necesario y eso seria suficiente. Pero desde entonces el BCE no ha entrado en acción. Anuncia una intervención futura a condición de que los Estados que la necesiten la pidan y acepten sus condiciones. Con ello trata de legitimar su acción especialmente frente a Alemania.

El plan de Draghi es que el BCE compre Deuda en el mercado secundario y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el ESM, lo haga directamente en el momento de las emisiones. Pero el ESM todavía no existe, lo crea un Tratado que todavía no esta ratificado por todos los países, en particular por Alemania que esta pendiente de una sentencia del Tribunal Constitucional que debe pronunciarse el 16 de septiembre. Antes de esta fecha nada va a  ocurrir y esperemos que no nos den un susto.

Así pues, las espadas están en alto. El problema es saber cuanta confianza y durante cuanto tiempo van a seguir dando los inversores a las palabras de Draghi. Su situación es bien diferente de la de sus colegas americano o suizo, quienes no han tenido que hacer ninguna declaración este verano para asegurar que Tenessee seguirá en la zona dólar o que les Grissons van a seguir siendo parte de la Confederación Helvética. Y, excusato non petita acusatio manifesta, cuando Draghi tiene que decir que no es cuestión de que un Estado salga del euro, contribuye a hacer creíble esta hipótesis .Y la sobra de la sospecha que planea sobre esta eventualidad desde que empezó la crisis griega es la que impide resolver la crisis del euro.

Mientras tanto la crisis genera efectos distributivos perversos y políticamente explosivos. Alemania, y también Francia, se están financiando a tipos artificialmente bajos lo que le ahorra mucho dinero. Según el Instituto Alemán para la Economía Mundial, mas de 70.000 millones de euros. Y los países que los inversores abandonan para correr a comprar Deuda alemana  soportan tipos ruinosos que aumentan las exigencias de reformas y al mismo tiempo aumentan la dificultad política de su aplicación.

Hay que tener presente que el coste de la ayuda financiera a un país es mucho menor que el coste del caos que originaria su salida desordenada del euro. Pero la cuestión es saber hasta que punto los pueblos van a soportar las políticas de austeridad, cuyo coste es soportado sobre todo por los mas pobres , y que Draghi va  a tener que aumentar para justificar su acción. A partir de un cierto nivel de sacrificio sin esperanza de futuro, la gente va a preferir una devaluación  que reparta mas equitativamente los costes del ajuste y de mas autonomía a las políticas nacionales.

Por eso la vía de salvación del euro en su configuración actual es cada vez mas estrecha. Nos guste o no, pasa por aceptar una inflación mayor en los países excedentarios, una disminución importante y duradera del tipo de cambio del euro para aumentar la competitividad de los países deficitarios, una acción fuerte y convincente del BCE , la aplicación sin mas dilaciones de los mecanismos de “rescate” europeos y una política coordinada de relanzamiento del crecimiento.

Sin ello, lo que Draghi haga no será suficiente. Pero es evidente que no hay acuerdo para aplicar estas políticas y mucho me temo que vamos a seguir tensionando las políticas de austeridad hasta cuando sea demasiado tarde.