¿Será suficiente?

El Presidente del BCE apostillo su disposición a intervenir para salvar el euro diciendo “créanme, será suficiente”. Y los mercados le han creído, el euro ha subido, las primas de riesgo italianas y españolas bajado y las Bolsas han dado un brinco espectacular. No es la primera vez que eso ocurre al calor de una posición fuerte del BCE o del Consejo. Y tampoco sería la primera vez que se queda en agua de borrajas.

Pero esta vez parece diferente, con ese “créanme, será suficiente” el BCE se compromete mucho y no puede defraudar ni a los gobiernos ni a los mercados. Y el tiempo apremia. Por eso todos están pendientes de la reunión del comité ejecutivo del BCE de este jueves 2 de agosto, donde, una vez más, el euro se jugara su supervivencia.

Pero, esperando que Don Mario no nos defraude, esta historia me suena ya conocida. Hace casi exactamente un año, en agosto de 2011, el ECB también anunció su intención de comprar bonos de deuda española e italiana, cosa que ahora todavía no ha hecho. Los tipos de interés cayeron, los mercados se relajaron y los gobiernos suspiraron aliviados. Pero aquello me pareció más la constatación de un fracaso político, o de las políticas, que un éxito del que alegrarse. Fue la prueba de que el sistema político-institucional europeo tenia los medios para hacer frente a los mercados, pero que no tenían la voluntad política de usarlos de forma efectiva. Es decir, de actuar de forma continuada para que los mercados tuvieran claro que esa intervención se mantendría hasta cambiar la relación de fuerzas y convertir, como dicen los economistas, un “mal equilibrio” en un “buen equilibrio”.

Pero no fue así .Una vez contenida la urgencia, bajamos la guardia y un año después estamos donde estábamos. De nuevo, sólo una intervención urgente del BCE puede sacarnos las castañas de fuego. Y la perspectiva de que lo vaya a hacer relaja a los mercados, hace felices a las Bolsas, sube el euro y baja la percepción del riesgo y su prima.

Pero de nuevo, este éxito aparente me parece la constatación de un fracaso, el de dejar que la crisis se prolongue y se agrave con un coste humano muy grande. Puede que salvemos la situación una vez más, siguiendo “muddling through”, (ir tirando) como decía en mi anterior crónica. Sin tomar acciones consistentes, permanentes y de la potencia suficiente para evitar que los mercados asfixien a los países que están haciendo enormes esfuerzos de ajuste.

No, esta vez debería ser diferente. El “bazooka” que debería usar el BCE no puede ser una pistola de agua y parece que hay un concierto de voluntades, impulsado por Mario Monti y Hollande, con la participación decisiva de Obama, para que la acción sea tan rápida , contundente y permanente, como ese “será suficiente” indica .

El cambio en la actitud de Merkel, que parece ahora estar de acuerdo en que el BCE vuelva a comprar deuda en los mercados secundarios, lo confirmaría. Pero no hay que minusvalorar las reacciones en contra que se están levantando en Alemania, como muestran los furibundos ataques de los que ha sido objeto el Presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués Jean Claude Juncker, por haber defendido la urgencia de esa actuación.

Si será o no suficiente lo que vaya a hacer el BCE, pronto lo sabremos. Pero, ¿qué es lo que podría hacer en las actuales circunstancias?

En realidad, el BCE podría intervenir de 6 formas diferentes.

De entrada, podría reactivar el programa de compra de deuda pública en el mercado secundario (Securities Market Program). Cuando se disponía a hacerlo en agosto de 2011, los que se oponían alertaban de que el BCE ya tenía 100.000 millones de euros de deuda soberana en sus balances. Ahora tiene 250.000 y la oposición de los que creen que eso es peligroso y violenta en la práctica las funciones del BCE es consecuentemente mayor.