El voto de la cólera

Así se podrían sintetizar los comentarios que en la prensa internacional, y más especialmente en la europea, han suscitado los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Esta es al menos la conclusión de un seminario sobre la situación política de la Europa en crisis que ha tenido lugar aquí en Florencia mientras esperamos el próximo 6 de mayo, cuando coincidirán la segunda vuelta con las elecciones griegas y el 13 de mayo, cuando se vote de nuevo a en Renania del Norte Westphalia. Es posible que el resultado obligue a replantear la indispensable pareja política franco alemana sobre nuevas bases. Con un Presidente como Hollande cambiaria el equilibrio político construido entorno al acuerdo Merkozy de austeridad a ultranza.

Sería muy necesario. En Bruselas aumenta la inquietud por el creciente populismo antieuropeo que han expresado los franceses. Los resultados muestran que muchos franceses desconfían profundamente de la Europa que se está construyendo entorno al liderazgo alemán. Si se suman los votos de Le Pen (18 %), Melenchon (11%),el candidato soberanista y los dos de extrema izquierda, se llega a casi un 33 % de votantes que han expresado de diferentes maneras su desconfianza o su cólera contra la Europa real, la que se está construyendo en la práctica. Y sobre todo contra el modelo alemán de gestión de la crisis del euro que antepone el reequilibrio presupuestario acelerado al crecimiento y el empleo.

Los franceses han votado en medio de la crisis y sus consecuencias se han expresado claramente en los resultados. Nunca ha habido unas elecciones presidenciales en medio de tantas incertidumbres y de tantas inquietudes y con una Francia tan implicado en el mundo global. El que la participación haya sido alta, a pesar de las malas perspectivas, muestra al menos que nuestros vecinos han resistido al desencanto democrático. Pero me temo que se han movilizado menos para expresar un entusiasmo o una esperanza por el proyecto de uno de los candidatos que para manifestar una exasperación y un rechazo hacia el candidato saliente.

El descontento y la cólera larvada se ha manifestado sobre todo en el impresionante resultado de la derecha de Le Pen, representada mejor por la hija que ha “desdiabolizado” al padre. El 18 % de votos del Frente Nacional, en absoluto pronosticado por las encuestas, es el resultado más significativo de esa primera vuelta, más que la ventaja de Hollande sobre Sarkozy. Marine Le Pen ha sabido recoger mejor que Melenchon las inquietudes de las clases medias y populares afectadas por la crisis y el temor a la globalización. Sarkozy ha hecho todo lo posible para repetir la OPA, que le dio la victoria en el 2007, sobre el electorado derechista, el de la Francia del “no” a la mundialización y temerosa de Europa, el de las clases populares y medias que temen a la inmigración y la inseguridad. Les prometió restablecer fronteras físicas y aduaneras y a última hora incluso cambiar las funciones del BCE para que este no tenga que preocuparse solo de la inflación sino también del crecimiento. La mayor herejía que se puede esperar de un aliado de Alemania para quien esta cuestión siempre ha sido una línea roja infranqueable. Hollande también ha propuesto grandes cambios para Europa. Como no ratificar el Tratado que impone mas disciplina fiscal sino incluye políticas de crecimiento. En eso tiene el viento a favor porque en los últimos días casi todo el mundo, incluyendo el FMI y el Banco Mundial, advierten de que hay que relajar las exigencias de austeridad fiscal para evitar matar el crecimiento.

Pero no lo ha conseguido y es dudoso que lo consiga el día 6 porque todo el interés de Marina Le Pen no es el de consagrar a Sarkozy en El Eliseo sino destruir a la derecha clásica de gobierno para recoger sus restos y seguir creciendo con ellos convertida en el verdadero líder de la oposición.

Hollande ha sido, después de Le Pen, el segundo mejor beneficiario del rechazo a Sarkozy. Se sitúa en cabeza con el segundo mejor resultado histórico obtenido por un candidato de izquierdas. Y Sarkozy con el peor resultado del centro derecha y el primer presidente saliente que no gana la primera vuelta El resultado de Melenchon, aunque finalmente no llega al 12 % sigue siendo muy bueno porque partía de un 5 %, pero me temo que no podrá impedir que el mapa de las alianzas se desplace al centro derecha como ha ocurrido en Italia.

Aquí sí que ha jugado el “voto útil” en contra de las alternativas que representaban Melenchon y Bayrou, los franceses de centro izquierda estaban escarmentados de la experiencia del 2002 cuando la dispersión del voto en la primera vuelta dejo fuera a Jospin de la segunda.

Pero el resultado no es realmente una oleada de entusiasmo para la izquierda que asegure el triunfo a Hollande. No está ya todo decidido, la elección final todavía queda abierta. El comportamiento de los electores de Le Pen, Melenchon y Bayrou está por ver y tanto Sarkozy como Hollande tendrán que cortejarles, aunque en diferentes registros, para llegar a la mayoría. Pero para responder de forma constructiva a su cólera y a su desencanto tendrán que proponer soluciones a escala europea y no volverle la espalda como han hecho poco antes de las elecciones Merkel y Sarkozy proponiendo suspender la aplicación del Tratado de Schengen sobre supresión de los controles en las fronteras. No es abandonando el euro y volviendo a encerrarnos cada uno en nuestro reducido espacio nacional que resolveremos nuestros problemas.

Por eso las elecciones francesas son tan importantes para todos los europeos.