Lluvia de liquidez y prohibido el déficit

El pasado miércoles 29 de febrero, quizá para celebrar lo del año bisiesto, el BCE ha vuelto a abrir la barra libre de la liquidez para los bancos. En política monetaria no convencional Mario Draghi está dejando pequeño al hasta ahora tan criticado ‘quantitative easing’ de su colega Bernanke. Después de los 489.000 millones de euros que el BCE prestó a los bancos europeos en diciembre pasado, ahora les ha inyectado otros 529.000. En total más de un billón de euros, con lo que el balance del BCE se ha hinchado más que el de la Reserva Federal. La diferencia es que aquí se los presta a los bancos mientras que en EEUU la FED utiliza su artillería monetaria para financiar al gobierno.

Los bancos han perdido ya el pudor y han acudido en masa a pedir el dinero del BCE. Hasta ahora era de mal gusto aparecer como necesitado de liquidez del Banco Central, como si no pudiese uno encontrarla por su cuenta en el mercado. Pero ahora que ya esta claro que casi ningún banco puede hacerlo, todos se sienten reconfortados y nadie se esconde ya de acudir a la ventanilla de Frankfurt. Y quien no lo haría, coger el dinero al 1% al extraordinariamente generoso plazo de 3 años para invertirlo en bonos de deuda pública al 4 o al 5 % es un buen negocio. Más de 800 bancos se han apuntado al maná de don Mario y más que nadie los bancos españoles, que se han dicho los unos a los otros que esta era una ocasión que no se podía perder

La operación no está exenta de riesgos para el BCE. El Bundesbank ya ha puesto el grito en el cielo mediante carta a Draghi adecuadamente filtrada para que todo elmundo sepa que Alemania no está de acuerdo con esas prácticas dudosas. Pero los efectos han sido positivos. El fantasma de una crisis de liquidez bancaria se ha desvanecido y el riesgo del contagio de la crisis griega a grandes países de la eurozona como Italia y España se ha diluido en medio de la gigantesca transfusión de dinero fresco.

Incluso viene bien para prevenir algún efecto negativo que puede tener el anuncio de un referéndum en Irlanda, cuyo resultado sabemos cual suele ser. O del desafío lanzado por Rajoy a Bruselas diciendo que verdes las han segado y que España no bajara el deficit hasta el 4,4% por que es imposible y nos quedaremos en el 5,8%, que ya es mucho desde el 8,5% con el que acabamos el año

Vaya con Don Mariano, ¡y eso que parecía tan dispuesto a seguir las indicaciones de Bruselas! Pero el gobierno español hace muy bien en negarse a lo imposible afrontando la regañina de una UE, que insiste suicidamente en la austeridad mientras Europa se hunde en la recesión.

Las cifras de paro empeoran en todos los países, salvo en Alemania. Según los últimos datos de Eurostat, el paro en la eurozona alcanza el equivalente de la población de Holanda. Y en España, con 112 000 parados registrados más en febrero batimos el record de los países industrializados .Y con una caída estimada del PIB del orden del 2% en el 2012 las cosas no pueden mejorar. Como para andar haciendo las machadas que nos piden en Bruselas con
el deficit público…

Y casi al mismo tiempo que el BCE inundaba de liquidez a los bancos, los 25 países que han seguido a Merkozy firmaban el pacto presupuestario que impone la (mal) llamada ‘regla de oro’ para que los déficits públicos estén constitucionalmente prohibidos. En realidad Merkel ha tenido que claudicar un poco y aunque la prensa sigue hablando de prohibición constitucional, como Zapatero se apresuró a aplicar ya en agosto pasado, la letra pequeña del Tratado dice que la norma constitucional será “preferible” pero no obligatoria. Ha sido la pequeña Finlandia la que ha hecho retroceder a Merkel al negarse rotundamentea que le dicten su Constitución. Bravo también por los finlandeses.

Ese pacto es la contrapartida exigida por Berlín para continuar su solidaridad financiera con los países débiles del euro. Pero ya antes de que se haya secado la tinta la realidad esta poniendo en cuestión la viabilidad de la norma. En España desde luego, pero también en Holanda donde de forma inesperada se les ha ido cerca del 5%.

Esas reglas van a obligar a los gobiernos a adoptar políticas procíclicas parar espetar el 0,5% de deficit máximo. Cortar los gastos cuando la recesión reduce los ingresos no hará sino agravar la recesión. El resultado será una inviable camisa de fuerza presupuestaria. Tendremos que pasar por la desgracia de una nueva recesión con el agravamiento del paro antes de que nos demos cuenta de que la medicina agrava la enfermedad.

Nunca entendí el entusiasmo con el que algunos de mis compañeros de partido aplaudían la aprobación aprisa y corriendo de esa regla de oro, presentada de repente como el remedio que nos iba a evitar males mayores. Ha sido todo un ejemplo de comos se hace de la necesidad virtud, aunque este por ver donde esta la virtud en este caso.

En fin, veremos como se toman en Bruselas el desplante de Rajoy pero tengo la sensación de que ya lo tiene hablado con la que manda. Este miércoles tendremos aquí en Florencia al ministro alemán de Hacienda, Herr Schauble. Ya les contaré lo que nos cuenta.