Lluvia de liquidez para celebrar el fin de año

La llegada a La Moncloa de Mariano Rajoy ha sido celebrada con una fuerte caída de la prima de riesgo española. Aunque mientras escribo la última crónica digital de este aciago año observo que está aumentando de nuevo, lo cierto es que nos hemos alejado definitivamente de la situación de Italia que sigue teniendo dificultades para financiar su déficit a tipos sostenibles.

¿Tenía razón pues el PP cuando decía que bastaba cambiar el Gobierno para que se recuperase la confianza en España? No, no ha sido Don Mariano, ha sido Don Mario (Draghi) el gobernador del BCE, el que ha causado ese milagroso efecto al abrir las compuertas de la liquidez bancaria tan grande como ha podido para evitar el estrangulamiento del crédito en Europa.

El BCE ha sido el verdadero Papa Noel de estas Navidades, al menos para los bancos. El pasado 21 de diciembre les prestó 489.000 millones de euros (mMe) a tres años, al 1 % de interés y aceptando casi cualquier activo como garantía. Una operación excepcional y excepcionalmente ventajosa que constituye un verdadero regalo de Navidad para el sistema financiero europeo y de rebote para algunos gobiernos, entre ellos el nuestro.

Casi podríamos decir que Draghi está haciendo aquello que sugería una vez su colega de la Reserva Federal Ben Bernanke cuando dijo que en momentos de extrema sequía en los mercados valía más regar con dinero desde un helicóptero que esperar que se produjera una interrupción en el circuito del crédito que paralizase la economía.

No han llegado a tanto los de Frankfurt, pero los bancos europeos se han precipitado a pedir ese crédito tan ventajoso de forma que la demanda ha sido más grande de lo prevista. Pero el Papa Noel de Frankfurt tiene grandes las alforjas. Desde que empezó la crisis ya les ha prestado a los bancos 720 mMe y 80 mMe de dólares. Con los gobiernos ha sido menos generoso, pero también les ha prestado 270 mMe.

¿Y qué van a hacer los bancos con ese dinero? De momento lo han guardado en las mismas cajas fuertes del BCE de donde salió, en depósitos a 24 horas retribuidos al 0,25 %. El pasado viernes 23 de diciembre los bancos europeos tenían depositados en el BCE la friolera de 411 mMe. Un record histórico desde que existe el euro.

Pero no lo pueden guardar mucho tiempo a perdida en el BCE. Tendrán que usarlo para varias cosas: para reforzar su salud financiera, que falta les hace teniendo en cuenta que en el primer trimestre del 2012 tienen que refinanciar 300 mMe, para prestárselo en el interbancario, si es que se fían unos de otros, para aumentar el crédito a la economía, si es que hay demanda solvente, o para comprar Deuda Pública si es que la consideran segura. De lo que hagan dependerá mucho lo que ocurra en el 2012.

Lo que está haciendo el BCE con esta lluvia de liquidez a tipos tan bajos y a plazos tan largos, puede ser una invitación para que sean los bancos los que compren la Deuda que el BCE no puede comprar directamente. A fin de cuentas coger dinero al 1% para comprar Deuda pública española al 5 %, es un buen negocio… siempre que la Deuda sea segura y no acabe como en Grecia. Pero será tanto más segura cuanto más dinero haya para comprarla y recomprarla.

Y además el problema de España no es tanto de Deuda pública, a fin de cuentas nuestro endeudamiento es la mitad del italiano y menor que el alemán, como de endeudamiento privado y en particular de los bancos. Los mercados saben que en España el problema son más los bancos que el Gobierno. Y la decisión de Don Mario de actuar claramente como el prestamista de última instancia de los bancos ha sido fundamental para relajar la prima de riesgo española. Don Mariano ha tenido suerte y los contribuyentes españoles también porque la rebaja en la prima de riesgo es dinero que nos ahorramos. Gracias le sean dadas a Don Mario.

Pero esta lluvia de liquidez marca también el reconocimiento implícito del fracaso de las políticas de rigor como una solución a la crisis. Al final el BCE tiene que hacer funcionar la imprenta de hacer euros como hace tiempo que lo están haciendo la Reserva Federal Americana y los Bancos Centrales del Reino Unido y de Japón. La crisis de la Deuda se ha intentado frenar con políticas ortodoxas que no han funcionado y se ha convertido en una crisis política del sistema de gobierno europeo que ha obligado a concebir un nuevo tratado del que el Reino Unido, y quizás otros, se ha autoexcluido. Y al final se ha tenido que echar mano, con o sin helicóptero, de las políticas de expansión monetaria que se querían evitar a todo precio. Mejor hubiera sido aceptarlas desde el inicio de este año que se acaba.

Les deseo que el próximo sea mejor para todos.