Europa, más inestabilidad y confusión

Pasados unos días, y a la luz de las reacciones que se van produciendo, conviene releer y revalorar el contenido y el alcance de los acuerdos del ultimo Consejo Europeo que comentaba en estas paginas virtuales la pasada semana.

Como ya nos tienen acostumbrados, los dirigentes europeos calificaron los acuerdos del Consejo del 9 de diciembre pasado, por los que 23 países se pusieron de acuerdo para crear una “unión de estabilidad presupuestaria”, como la solución definitiva a los problemas que no han hecho sino crecer desde que empezó la crisis griega hace mas de dos años. Pero ya es evidente que, una vez más, los acuerdos son insuficientes para el objetivo fundamental de restaurar la confianza en los mercados. Y esta vez, además, han aumentado la complejidad institucional, creado problemas políticos mayores y sembrado más confusión que confianza

Estudiándolos bien, no hay en esos últimos acuerdos mucho de nuevo con respecto a las promesas que ya se han hecho antes varias veces. Persisten las tensiones entre los países europeos para ayudar a los que están en dificultad. Tampoco nada nuevo para resolver o calmar las crisis bancarias y de las deudas publicas. Y sobre todo no hay nada para relanzar el crecimiento sin el cual no es posible imaginar que se recupere la estabilidad presupuestaria.

Las agencias de calificación, convertidas en árbitros y evaluadores de las decisiones políticas, confirman unánimemente esta apreciación. No es que yo tenga en mucho respeto su capacidad de análisis, pero esta vez reflejan una opinión muy extendida entre gente que sabe de lo que habla. Como el historiador económico K. O’Rourke, que dice llanamente que el plan Merkozy dictado por al dúo franco-alemán a sus colegas del Consejo no es un sistema de equilibrio anticíclico sino una constitucionalización de un mecanismo procíclico que limitará el crecimiento en un país en dificultad sin que a cambio se haya establecido ninguna medida compensatoria para apoyar el crecimiento en el conjunto de la eurozona. Estamos muy lejos de una “unión fiscal”…

El tan esperado “bazooka” con el cual el BCE podría imponer tranquilidad a los mercados no aparece por ninguna parte. La actuación de los dirigentes europeos continúa siendo guiada por una confianza ilimitada y potencialmente errónea sobre que los problemas de la zona euro provienen exclusivamente de los déficits y el endeudamiento publico excesivo. Cuando en realidad es la atonía del crecimiento y la incapacidad de generar una renta suficiente para reembolsar las deudas es tanto o mas importante. Esta afirmación no es sólo la de un economista neo-keynesiano sino que es cada vez mas compartida por los analistas financieros. En realidad la he extraído casi literalmente del ultimo informe de la Societe Generale, uno de los mas importantes bancos franceses.

Lo que la zona euro necesita con mas urgencia para salir de la crisis es recuperar el crecimiento. No puedo sino coincidir con Martin Wolf, editorialista del Financial Times, que tampoco es un nido de rojos peligrosos, cuando dice que sin ello la moneda única será sinónimo de baja de salarios, deflación por la deuda y recesión económica prolongada. ¿De verdad creemos que la tecnocracia de Bruselas va a poder decidir de la política económica de un país que no pueda reducir su deuda al ritmo previsto por ese corsé reglamentario? Como dice Mark Leonard desde el European Council of Foreign Relations, estamos abonando el campo para que crezcan los tecnócratas y los populistas. Nada muy entusiasmante para la Europa que quisiéramos construir.

Al menos, ¿podrá eso animar al BCE a que intervenga para ayudar a la estabilidad de los mercados de deuda publica? Pues no, o sólo de forma indirecta porque las intervenciones del BCE solo son para ayudar a los bancos, prestándoles todo lo que quieran al 1 %. Hay que ayudar a los bancos para que no ocurra otro Lehman Brothers, por supuesto, pero ¿por qué no a los gobiernos también? ¿O hay que dejar que los bancos reciban financiación del BCE al 1 % para que la inviertan en deuda publica al 5 %, o más, como ha ocurrido recientemente en España?

Pero lo mas grave y novedoso es la inestabilidad jurídica-política introducida por el pacto franco-alemán y la previsible reacción británica. El Reino Unido amenaza con acudir a los tribunales europeos argumentando que las instituciones europeas deben funcionar con 27 países y no pueden ser utilizadas por 26 a través de un nuevo Tratado intergubernamental que no será un nuevo Tratado de la Unión. Por poca simpatía que nos merezcan las posiciones británicas, su argumento no puede ser despreciado. Los juristas del Consejo dicen que no hay problema, los de la Comisión dicen que puede que si, puede que no… pero añaden que no hacia falta un nuevo Tratado para imponer más disciplina presupuestaria porque todo estaba ya incluido en el paquete de seis directivas aprobados por el PE y el Consejo a finales de octubre!!!

De la confusión creada, resulta al menos que el euro se debilita frente al dólar, lo cual es una buena noticia porque para salva al euro hace falta debilitarlo un poco para que Europa pueda exportar mas y mejor… Pero en su conjunto, los últimos pasos en la construcción de Europa aportan más confusión que solución a sus problemas