Esperando a Merkozy

Estamos viviendo días trascendentes para el futuro de Europa. Lo han sido todos desde octubre del 2009, cuando Papandreu abrió una caja de Pandora que los sucesivos Consejos Europeos no han sido capaces de cerrar. Al contrario, los remedios decididos en cada una de sus reuniones, todas calificadas de históricas, han agravado el problema hasta colocar al euro y a Europa al borde del abismo.

Los acontecimientos se precipitan y se superponen. Tanto, que se hace difícil escribir sobre lo que esta pasando hasta que no termine la ultima reunión al respecto, como la de Merkel y Sarkozy en París para dar los últimos toques a la propuesta, más bien el trágala, que van a presentar a sus colegas en el Consejo del próximo viernes 9 de diciembre, al que Zapatero asistirá por última vez reducido al papel de ventrílocuo de Rajoy.

Parece ser la última oportunidad, como dice toda la prensa mundial, de salvar al euro. Y por lo que ya se sabe, nada de eurobonos y nada de cuestionar la independencia del BCE dándole encargos que no le corresponden como el de comprar masivamente Deuda en los mercados secundarios para rebajar la presión especulativa que hace subir los tipos de interés hasta límites insostenibles

Pero aunque no se le de ese encargo de forma explícita, algo de eso tendrá que hacer. La semana pasada los Bancos Centrales de todo el mundo tuvieron que actuar al unísono para facilitar liquidez en dólares a los bancos europeos al borde de la asfixia. Las Bolsas respondieron pegando un brinco espectacular y Wall Street tuvo la segunda mejor semana de toda su historia. Como si todos los problemas estuviesen resueltos o lo fueran a estar por arte del acuerdo entre Merkel y Sarkozy y Papa Noel le fuese a regalar a Draghi el famoso “bazooka”, es decir las compras masivas e ilimitadas de Deuda pública, con el que liquidar la especulación. O que Merkel podría aceptar los ansiados eurobonos a cambio de mayor disciplina fiscal.

Nada de eso, Merkel no dará su brazo a torcer en materia de eurobonos y del BCE, aunque el triunvirato que dirige Europa haya estado intentando entonar la partitura de un acuerdo con las variantes propias del papel de cada cual. El pasado jueves por la mañana Draghi en el Parlamento Europeo dejando entender que compraría Deuda si hay garantías de disciplina fiscal, como ya había dicho Trichet este agosto pasado antes de tener que pasar a los actos para evitar que el vendaval se llevase por delante a la Italia todavía gobernada por Berlusconi. Por la tarde Sarkozy en Toulon presentándose como el salvador de Europa y el viernes Merkel en el Bundestag diciéndole que “sí, pero…”.

En el fondo, y salvadas las diferencias que todavía ayer subsistían entre Francia y Alemania, todos dicen lo mismo: ayuda si pero primero estricta disciplina fiscal, reforzada y garantizada mediante reformas de los Tratados que Alemania considera indispensables para la refundación de una Europa a la alemana con Sarkozy de portavoz de sus tesis.

Si Sarkozy no consigue convencer a Merkel de las suyas, se arrimará a Alemania todo lo que haga falta. Francia, y el presidente-candidato, necesita no perder la triple A y lo primero es lo primero.

Monti esta aplicando aquí en Italia las exigencias de Merkel. Hoy mismo su gobierno de técnicos ha anunciado el paquete de medidas de rigor que Berlusconi no pudo o no quiso adoptar. Un ajuste del presupuesto de 30.000 millones de euros, el doble de los 15.000 millones que Zapatero tuvo que decidir el 10 de mayo del 2010 cuando el PIB italiano es solo un 30 % superior al español (¿qué fue de ese sorpasso anunciado antes de tiempo?) IVA al alza, pensiones y salarios a la baja, reposición del impuesto inmobiliario que Berlusconi suprimió, prohibición de pagos en efectivo de mas de 1.000 euros (Rubalcaba proponía 3.000). Los italianos pasaran del carnaval berlusconiano a la cuaresma montiniana.

Monti da ejemplo renunciando a su sueldo de primer ministro. Aunque con su pensión de ex comisario no tiene problemas, se aprecia el gesto. Tanto como las lágrimas de desolación de la ministra de Trabajo al anunciar el sacrificio que inflinge a su pueblo. Este gobierno esta haciendo posible lo inevitable y la resistencia parlamentaria y sindical a las mediadas de Monti será simplemente simbólica. Nadie se atreve a mencionar siquiera la posibilidad de huelgas, protestas o votos en contra. Monti está aplicando con mano de maestro la disciplina exigida por Merkel. El traje de la cuaresma le sienta tan bien como el del carnaval a Berlusconi.

Otra cosa será su eficacia a la hora de conseguir que la economía italiana vuelva a crecer. Los ajustes presupuestarios de ese calibre no ayudarán, al menos en el corto plazo. Pero la desconfianza creada por el default griego se ha instalado de forma crónica en toda Europa, afectando a gobierno, empresas y bancos y Monti no tiene otro remedio. De momento las palabras de Draghi en Bruselas ya han hecho bajar la prima de riesgo italiana y subir el euro.

Queda también por ver como reaccionarán los mercados a la cuaresma generalizada que Merkel exige y a los nuevos acuerdos que el Consejo Europeo sea capaz de tomar el próximo viernes. Esperando a Merkozy se abre un capítulo nuevo en la historia de la integración europea. En la próxima crónica digital podremos analizar lo que estén ahora decidiendo.