Cambios de gobierno en Europa

En un país democrático es necesario obtener el apoyo electoral de los ciudadanos para aplicar una política económica ,sobre todo en tiempos de una crisis tan grave como la que vivimos. Y para la que no parece haber remedio ya que los acuerdos del Consejo Europeo de finales de octubre no han servido para calmar a los mercados.

O incluso pueden haber agravado su desconfianza porque los tipos de interés y las primas de riesgo continúan aumentando y los chinos no demuestran ningún entusiasmo para acudir en nuestra ayuda. Es lógico. Si los europeos no nos fiamos los unos de los otros, ¿por qué iban a hacerlo ellos ?

Tampoco ha servido de mucho que Italia y Grecia hayan cambiado de primer ministro recurriendo a gobiernos tecnocráticos. Bajo la presión de los mercados, en esos países no había tiempo para elecciones ni referéndums. En España al menos el nuevo gobierno será el resultado de un proceso electoral irreprochable que ha designado un claro vencedor. Aunque a la vista de que el PSOE ha perdido mas de 4 millones de votos y el PP solo ha ganado algunos centenares de miles, parece confirmarse la tesis de que las elecciones no las gana el vencedor sino que las pierde el perdedor.

En todos los países europeos que han celebrado elecciones desde que empezó la crisis, el gobierno saliente, el incumbent como dicen los ingleses, ha sido clamorosamente derrotado.Y en la Europa de los 27 ya no quedan sino 3 gobiernos dirigidos por partidos del centro-izquierda afiliados al Partido de los Socialistas Europeos: Austria, en coalición, Dinamarca, recién elegido y Eslovenia, con malas perspectivas para las elecciones del próximo 4 de diciembre. De los 7 países mas poblados de la UE, ninguno tiene gobierno socialista .Y hay que retroceder a principios de los 80 para encontrara una situación como la actual en la que ni Francia ni España ni Italia tienen gobiernos socialistas.

En un momento en el que se vive una crisis causada por los excesos del capitalismo desregulado, ante las exigencias de austeridad y justo cuando mas gente necesita de las redes de protección del Estado del Bienestar, los socialistas no consiguen obtener la confianza de las clases populares. La protesta social ocupa Wall Street y la Puerta del Sol, pero esas protestas canalizadas por las nuevas redes sociales no se mueven por los cauces sobre los que se construyeron los partidos socialistas.

Alguna conclusión habrá que sacar de esa situación. Una de sus causas es, en mi opinión, que desde los años 90, demasiados socialistas abrazaron, con el furor del los conversos, los meritos de los mercados. Y ahora los mercados  prefieren a otros más claramente próximos a su ideología e intereses. Roma no paga traidores.

En Italia y en Grecia también se han respetado las formas democráticas, aunque no hayan recurrido como nosotros a las elecciones. En Italia no es el jefe del gobierno el que puede disolver las Camaras ,sino el Presidente de la Republica cuando constata que nadie puede formar una mayoría parlamentaria. Y Napolitano ha propuesto formar gobierno a Monti,verdadera antitesis de Berlusconi, y el Parlamento, qué remedio, ha votado por aplastante mayoría a un gobierno de técnicos bendecido por el Vaticano que se propone hacer efectivas las reformas exigidas por Europa e inevitables para evitar que Italia sea expulsada del mercado de capitales.

En España, el candidato socialista A. P. Rubalcaba, abogaba por una reducción mas gradual y realista del deficit publico para evitar la recesión. El ganador por goleada, M. Rajoy, proponía una reducción del deficit mucho mas rápida siguiendo los acuerdos con la UE. Los españoles han decidido claramente esta segunda opción. ¿Eran conscientes de lo que significaba esa elección?. ¿Rechazaron a Rubalcaba porque no creían en la viabilidad de sus propuestas que sus propuestas porque Europa y los mercados no se lo permitirían? ¿O estaban de acuerdo con las propuestas de Rajoy porque de verdad creen que es mejor una reducción drástica del deficit publico cueste lo que cueste?

En cualquier caso ahora verán lo que significa en términos de reducción de rentas, servicios públicos y actividad económica. A la vista de que las previsiones de crecimiento no se han cumplido y que el deficit es mas alto del que se debía conseguir, el nuevo gobierno deberá aplicar recortes muy grandes .

Pero mientras llega Rajoy a Moncloa ,los problemas no esperan. Los inversores siguen vendiendo Deuda española, italiana y hasta francesa.Y además empiezan a no querer comprar la alemana que por primera vez no ha conseguido colocar ni la mitad de su oferta de bonos.

En mi opinión, se ha exagerado la trascendencia de ese hecho. No es la primera vez que ocurre, Alemania no cubre todas sus emisiones si los tipos de interés que se le ofrecen le parecen demasiado altos. El tipo del bund alemán ha subido 0,25 puntos pero todavía esta en 2,40 %,menos que el 3 % de inflación esperada en la zona euro. Habrá que esperar a las próximas emisiones para ver qué ocurre antes de decretar que Alemania también esta “contaminada” por la crisis. Pero lo cierto es que la percepción del riesgo cambia y se extiende desde los paises periféricos hacia los centrales. Las agencias de rating no ha rebajado todavía la nota triple A de Francia pero los mercados actúan como si lo hubiesen hecho exigiendo primas de riesgo al alza.

Ya no son sólo los especuladores, son los inversores institucionales más prudentes los que no quieren correr el riesgo de que les pase como con la Deuda griega. El riesgo de implosión del euro es real y no hay mucho tiempo para ensayar nuevas soluciones.

Y la única solución que ya queda es que el BCE cambie completamente de comportamiento, que fije un tipo de interés máximo aceptable para cada país, para España no debería ser mayor del 5 % , y que compre toda la Deuda publica necesaria para equilibrar los mercados.

De que lo haga o no dependerá mucho el éxito de Rajoy y en general de los nuevos gobiernos que ,con elecciones o sin ellas ,están tomando las riendas en una Europa dominada por el centro-derecha.