Un verano de infarto

Cuatro años después del inicio del crisis, estamos viviendo un verano de infarto. Los acuerdos del Consejo Europeo del 21 de julio pasado concediendo una nueva ayuda a Grecia y aceptando de facto una restructuración parcial de su deuda, devolvieron la calma a los mercados financieros. Pero duró poco. Primero fue la degradación del rating de la deuda americana. Después la agitación social en el Reino Unido. Y finalmente una oleada de especulaciones sobre algunos bancos europeos, especialmente los franceses, hundieron las bolsas y las primas de riesgo española e italiana rebasaron los 400 puntos .Hasta que el viernes pasado las autoridades bursátiles de algunos países, no todos, se decidieron por fin a prohibir, parcial y temporalmente, las operaciones especulativas llamadas a corto que buscan hacer caer un valor para recomprarlo mas barato de lo que se vendió.

La calma volvió a unos mercados que bailaban el yo-yo al ritmo de rumores y las primas de riesgo española e italiana volvieron a estar por debajo del 300. La medicina ha sido efectiva pero está por ver cuán largo será su efecto. Ya hoy, en vísperas del encuentro Sarkozy-Merkel los rumores y las falsas expectativas vuelven a circular, los especuladores se ponen nerviosos y los índices bursátiles vuelven al rojo.

Cabe preguntarse porque se ha tardado tanto tiempo en prohibir estas operaciones especulativas. Y porque sólo lo han hecho algunos países, con Gran Bretaña negándose a hacerlo en nombre de la sacrosanta libertad de mercado. Y por qué se prohíben sólo para los valores bancarios y no para el resto de las acciones cotizadas que también son víctimas de la especulación. Y porque sólo un poco y sólo un rato, cuando está ya claro que buena parte de la actual crisis la están causando las operaciones especulativas contra las deudas publicas, y ahora contra algunos valores claves del sistema financiero, lanzando rumores bien orquestados que tienen efectos devastadores dado el comportamiento de borregos con el que actúan los especuladores siguiendo la tendencia dominant.

Es inaceptable y sin embargo se acepta que el comportamiento disfuncional de los mercados cree situaciones de inexistente peligro o agrave las situaciones ya por sí difíciles hasta hacerlas insolubles. Los que se posicionan a corto contra la deuda española o italiana saben que pueden arrastrar a otros operadores hasta provocar fuertes aumentos de la prima de riesgo de esos países lo que pone mas en duda sus solvencia, más difícil reducir el deficit publico, más difícil que consigan financiación y mas débil su crecimiento. Obligando a sacrificios sociales insoportables o incluso convertir en insolvente a su economía.

Para hacer frente a estas actuaciones depredadoras del capital financiero apátrida se podrían aplicar medidas mas eficientes y radicales que esta tímida, tardía y descoordinada prohibición de ventas a corto de valores de entidades financieras. Si el problema se genera sembrando la desconfianza sobre la solvencia de algunos países o entidades, habría que actuar en los mercados reconstruyendo la confianza.Veamos cómo.

El arma preferida de estos ataques especulativos son los famosos CDS (credit default swap). Los CDS son, en principio, un seguro que compran los que tienen un activo, por ejemplo deuda griega o española, para protegerse contra el riesgo de impago. Pero lo peculiar de los CDS es que se puede comprar un seguro para un activo que no se posee. ¿Y para qué asegurarse contra el impago de un titulo de deuda que no se posee? Simplemente porque los CDS se han convertido en si mismos en activos cuyo precio varia en función de su demanda.  Si mucha gente compra CDS’s su precio sube y se pueden revender mañana más caro de lo que se compraron ayer. Comprar CDS implica apostar a favor del aumento del riesgo de impago de un país. Y a medida que sube el valor del seguro sube la prima de riesgo de ese país y el tipo de interés que tiene que pagar para colocar su deuda.

Si se consiguiese convencer a los especuladores que el riesgo de impago no existe la especulación cesaría porque nadie se querría asegurar contra un riesgo inexistente y los tipos de interés bajarían.Éste es el objetivo de los eurobonos u obligaciones conjuntas de los países europeos garantizados colectivamente. Pero ello implica un paso importante hacia el federalismo fiscal y la mutualizacion de las deudas publicas. Por eso no parece que los eurobonos vayan ni siquiera a estar en la agenda de la reunión de este martes entre Sarkozy y Merkel.

Pero a falta de una solidaridad explicita, la UE podría hacer frente a los mercados con sus propias armas. Interviniendo en los mercados de CDS y vendiendo protección para las deudas publicas europeas a quien la quiera comprar. Si la UE vendiera CDS sobre la deuda griega a 5 años, sabiendo que puede evitar el default griego, el precio del CDS se hundiría y las primas de riesgo volverían a la normalidad.

Una intervencion decidida en los mercados de CDS haría que su precio bajara hasta que el mercado entienda que prestar a Grecia no es mas arriesgado que hacerlo a otro país. Claro que eso en la práctica equivale a conceder a Grecia una garantía sobre su deuda, lo que no estaá muy lejos en términos prácticos de la idea de los eurobonos que tantas resistencias encuentra ,pero formalmente es una cosa diferente.

 

Y si se aplicara esta idea ,los especuladores sufrirían perdidas importantes porque su apuesta habria sido desmentida por la acción política .Mientras los gobiernos no se decidan a actuar así ,seguirán perdiendo la batalla contra los mercados , los ciudadanos sufrirán las consecuencias y el futuro político de la UE seguirá amenazado