Un balón de oxígeno para Grecia… y para nosotros

Empieza a ser una incómoda costumbre que haya que esperar a escribir esta crónica digital a que conozcamos el resultado de un acontecimiento importante. La última vez fue la decisión del Consejo Ecofin sobre las condiciones de la ayuda a Grecia y esta semana el voto en el Parlamento griego sobre el plan de austeridad que se exige como contrapartida de esa ayuda.

Conseguir aprobar ese nuevo y draconiano plan de ajuste y privatizaciones era una tarea difícil en un país exasperado, con protestas masivas en la calle y divisiones en el partido del gobierno y frente a una oposición jugando a la contra de unas medidas que tendría inevitablemente que aplicar si estuviese en el gobierno.

El resultado, que mantenía en vilo a los mercados y a los gobiernos, llego el miércoles al mediodía, justo antes de la hora de recogida en este buzón virtual. Y 155 diputados sobre 300 escogieron aprobar ese nuevo plan de austeridad de casi 25.000 millones de euros de ahorros y además privatizar activos públicos por otros 50.000 millones de aquí al 2015. Era la condición exigida por la UE y el FMI para desembolsar los 12.000 millones de euros restantes del plan de ayuda aprobado en mayo del 2010. Gracias al balón de oxigeno que ese plan representa, Grecia recupera un mínimo margen de maniobra que le permitirá reembolsar los 4,4 miles de millones de Deuda que vence en julio y los 6,6 miles de millones en agosto, además de poder pagar las nominas y las pensiones de julio. Se evita así ese famoso “default” del que tanto se habla, que todos temen y que muchos consideran que es inevitable

Pero de momento se ha evitado una reacción histérica de los mercados ante una quiebra de Grecia de consecuencias impredecibles para la economía europea y la mundial. El balón de oxigeno para Grecia también lo es para nosotros porque las consecuencias de un “no” griego hubieran sido nefastas para toda la economía europea y en particular para países como España. Por eso los europeos hemos suspirado aliviados y felicitado a Grecia por su actitud “responsable”. Pero deberíamos excluir de la felicitación a la derecha conservadora del PP griego ,que es la que causo el problema dejando crecer el deficit y escondiendo su gravedad y ahora se niega a avalar las medidas correctoras que se imponen a Grecia por los gobiernos de sus correligionarios europeos. Como era de esperar han hecho caso omiso de las presiones de Merkel, del llamamiento de Papandreu a que asumieran su “deber patriótico” de votar el programa de ajuste y el primer mensaje que ha dirigido la Sra. Lagarde desde Washington, recién estrenada en su cargo de directora gerente del FMI.

La actitud de la derecha portuguesa es la misma que ha sido la de Portugal y que la de España. Con la diferencia que en Portugal consiguieron rechazar el plan de ajuste presentado por el primer ministro Sócrates. Para después aplicar un ajuste todavía mayor que el que habían rechazado. Por eso se empieza a decir por Europa, como una frase acuñada que enuncia una verdad universal, que los pueblos pueden cambiar de gobierno pero no pueden cambiar de políticas, porque mientras dependan de los mercados financieros, estos les impondrán la que les convenga a sus intereses. A los intereses de los rentistas, como decía dramáticamente el Nobel Krugman.

No es extraño que la gente dude cada vez mas que la decesión democrática sirva para mucho, ante la supremacía del poder financiero frente a los gobiernos. Los “indignados” griegos que protestaban en la plaza Syntagma frente al Parlamento tienen razón al clamar que la crisis la están pagando mas los justos que los pecadores. Pero enfrentado a la cruda realidad inmediata ,y mientras no surjan en Europa propuestas alternativas a las políticas de austeridad generalizada y con fuerza suficiente para aplicarse, a Papandreu no le quedaba mas remedio que intentar evitar lo peor. Lo peor para su país y también para nosotros, porque un “ne” griego nos hubiese afectado a todos.

Pero el balon de oxigeno que ha conseguido puede ser insuficiente. El ratio deuda/PIB griego ya llega al 160%. Esa cifra es mejor prueba del fracaso del plan diseñado hace poco mas de una año que preveía el retorno de Grecia al mercado de capitales en el 2013, algo que ahora  todos saben que es imposible.

Ahora hemos ganado un poco mas de tiempo pero la pregunta es para qué, si lo único que se nos ocurre es seguir aplicando la terapia del ajuste duro que no hará sino agravar la recesión. Los intereses de la deuda que debe pagar Grecia este año suman 15.000 millones de euros, casi lo mismo que los 14.700 que pago el año pasado. Hace bien Sarkozy en buscar acuerdos “voluntarios” con los bancos franceses para alargar los plazos de amortización de la Deuda griega porque vale mas cobrar tarde que nunca. Como decía en mi anterior crónica ,demorar los pagos reembolsos y seguir cobrando intereses, aunque sea mas tarde, es la forma mas dulce de restructuración. Y a ello acabaremos llegando a pesar de este doloroso balón de oxígeno.