Il Schiaffo

No son solo los socialistas los que pierden elecciones. Después de los descalabros de la izquierda en España y en Portugal, el centro derecha italiano acaba de sufrir una memorable derrota en las elecciones municipales y regionales. A la que ha seguido un verdadero “shiaffo”, una bofetada, en el cuádruple referéndum del pasado domingo 13 de junio. Eso resultados reflejan un cambio profundo en la opinión y el principio del fin del berlusconismo que ya ha perdido sus dos feudos de Milán y Nápoles.

Ha sido en el “norte” donde los partidos de la coalición del gobierno han sufrido la más clara derrota. La Liga Norte ha perdido sus bastiones tradicionales como Trieste y Novara. Se acabó el mito del “Norte padano” que hacía de la Liga un partido de masas con una fuerte implantación local mientras el centroizquierda era demasiado “romano” para poder ser aceptado en el “norte”. Por el contrario, ahora el Partido Democrático es la fuerza más votada en el “norte” de Italia.

La Liga Norte había querido unificar el “norte”, una región imaginaria unida contra Roma y por ende contra Italia. La realidad electoral ha demostrado que desde el punto de vista social y económico hay varios “nortes”. Todas las ciudades mayores han abandonado el centroderecha, incluida la capital por excelencia que es Milán. El centroderecha solo es mayoritario en las zonas rurales. La cuestión es si se puede gobernar un territorio cuando se es excluido de sus ciudades. Una pregunta relevante también para el socialismo español, en particular en Andalucía y Cataluña.

El resultado electoral muestra también el impacto de la crisis. Muchas zonas del “norte” que hasta ahora se sentían protegidas se sienten vulnerables porque la crisis ha afectado al tejido de medianas y pequeñas empresas y hecho más evidentes las consecuencias del cambio demográfico. El discurso del centroderecha que buscaba generar seguridad frente al miedo de la apertura al mundo y el rechazo al extranjero ya no funciona. Los mitos de la Padania no bastan para proteger frente a las nuevas realidades.

Pero la victoria del centroizquierda no es el reforzamiento hegemónico del Partido Democrático. Este es el referente obligado pero no único de cualquier coalición. El aumento del movimiento 5 Stelle liderado por el popular cómico Beppe Grillo que supera el listón del 4% de los votos validos muestra que también en Italia se buscan nuevas formas de representación política más allá de los partidos tradicionales.

Era difícil saber cuánto de ese resultado municipal es trasladable a escala nacional. Italia es, por su historia profunda, un país de ciudades y de regiones que eran Estados independientes hasta hace bien poco. Apenas hace 150 años que se creó la unidad nacional italiana y sentimiento identitario regional es muy fuerte. Pero si ha sido posible que el centroizquierda gane en el “norte”, y que conquiste ciudades tan diferentes como Milán y Nápoles, entonces todo es posible, incluso el fin del apoyo popular del que ha venido disfrutando, contra viento y marea, la hoy controvertida figura de Berlusconi.

Y esto es lo que han mostrado, con más claridad todavía, los resultados del referéndum del 13 de junio. Berlusconi había pedido con insistencia a los electores que boicotearan una consulta organizada a iniciativa de la oposición en la que los ciudadanos tenían la posibilidad de rechazar 4 leyes aprobadas por el Parlamento: la construcción de nuevas centrales nucleares, la privatización de la gestión municipal del agua y la inmunidad judicial durante su mandato al presidente y a los miembros del Consejo de Ministros.

Las cuatro han sido rechazadas con una aplastante mayoría del 94 al 96 %. Para entender este resultado hay que saber que en Italia el rechazo popular de una Ley votada por el Parlamento requiere un quórum de la mitad más uno de los electores inscritos. Por lo tanto, los que temen perder llaman a la abstención para que no se alcance el quórum y el resultado sea inválido. Es lo que ha ocurrido en los últimos referéndums y lo que esperaba obtener el gobierno al llamar a la abstención. Pero la bofetada ha sido grande porque la participación ha alcanzado el 57 %, una cifra excepcional para un referéndum y muy por encima del quórum requerido.

Probablemente Berlusconi, como otros, no ha visto venir la nueva forma de comunicar en las sociedades de la era digital. Rey de los medios escritos y de las cadenas de televisión, hasta ahora su control ha conseguido imponer su mensaje populista. Pero esta época se ha acabado. Los electores están un poco cansados de las peripecias de su vida personal, del “bunga bunga” que es como se conoce en Italia a sus fiestas con abundante acompañamiento femenino. Y para hacer aprobar un relanzamiento de la energía nuclear después de Fukuyama en un país que no tiene ninguna central en funcionamiento hace falta algo más que el control de los medios de comunicación clásicos.

Si los excesos del personaje le han desacreditado incluso entres sus fieles y enfriado la protección del Vaticano, la situación económica tampoco ayuda. Italia tiene una deuda pública doble que la española en porcentaje del PIB y un crecimiento estancado en el 0,1 %. A pesar de ello los “indignados” españoles han tenido pocos imitadores en un país más bien aletargado y escéptico. Es cierto que el desempleo juvenil es la mitad del español y que solo en el sur alcanza niveles parecidos a los nuestros .Pero los pocos manifestantes de Milán y Roma eran más bien jóvenes españoles expatriados que trataban de exportar la protesta de la #spanishrevolution.

Si no ha habido una #italianrevolution es también porque este es un país gerontocrático, con un jefe de gobierno de 77 anos obsesionado por que su aspecto físico no revele su edad. Pero la protesta que no ha poblado las calles se ha expresado de forma contundente en las urnas. Italia no desarrollara su energía nuclear pero, más importante todavía, los italianos no han escuchado a Berlusconi, y más bien parece que han vuelto la pagina y están buscando otros liderazgos. Está por ver que el centro izquierda, esa asexuada mezcla de democratacristianos y ex comunistas sea capaz de ofrecérsela.