Entre Pekín y Helsinki

Cuidado con jugar a los chinos, o con los chinos, que es gente a la que no les gusta que demos por hecho lo que van a hacer o dejar de hacer.  Anticipar cómo ha hecho el gobierno español, que la China Investment Corporation fuese a invertir 9.000 millones de euros en nuestras Cajas no va a ayudar a que la inversión se acabe realizando .

Una vez producido el desmentido chino, hemos tenido que aceptar el error informativo, sin que por el momento sepamos tampoco como se ha concretado la supuesta intención de Quatar de invertir 300 millones en las Cajas españolas después de la visita del presidente Zapatero.

Este incidente con China en materia de financiación tiene un precedente no precisamente reconfortante ocurrido al principio de la crisis de la deuda griega que también demuestra la volatilidad de las opiniones de los mercados financieros.

Durante el año 2010 Grecia debía pedir 56.000 millones de euros a los mercados financieros. El 24 de enero del 2010 colocó 8.000 millones a 5 años y al 6% de interés, habiendo recibido una oferta de 25.000 millones, es decir tres veces superior. Todo parecía ir bien en el mejor de los mundos y nada señalaba la tragedia financiera que se cernía sobre Atenas. Pero al día siguiente, un artículo del Finantial Times, que después resultó ser una intoxicación, contaba que Goldman Sachs había sido enviado como emisario por el gobierno griego para pedir a China un préstamo de 25.000 millones de euros a 5 años, que Pekín habría rechazado.

El gobierno griego se enfadó mucho, sobre todo porque sospechaba que Goldman Sachs estaba comprando CDS (seguros de impago) sobre la deuda griega, sembrando así dudas sobre su solvencia. Sea por la pretendida negativa de China a comprar bonos griegos, o por cualquier otra causa, se produjo una caída del 3,5% en su valor de mercado, que siguieron cayendo después de la manera que ya se conoce. Para muestra un botón, los inversores que habían comprado obligaciones griegas en la emisión del 29 de marzo del 2010, en una semana ya habían perdido el 8% de su inversión.

Hay que andarse con cuidado con los comportamientos histéricos de los mercados y con la desconfianza que acecha, bien porque se siembra intencionadamente, bien porque algún acontecimiento lo justifica.

Pero aparte de este pequeño incidente con China, al que el propio Presidente HU le ha quitado importancia, España esta capeando bien el choque producido por el rescate de Portugal. Por la cuenta que les trae a todos, todo el mundo está ayudando a mantener la opinión de que España es un caso diferente. El FMI en su reciente informe de estabilidad financiera nos considera ya “desacoplados” de los tres países que han necesitado ayuda europea. Preocupa la situación de nuestro sistema financiero y la viabilidad de algunas de nuestras Cajas. Pero estamos ciertamente mejor que hace unos meses. Y España es la última trinchera del euro, por lo que todos los afectados están interesados en desincentivar un ataque contra nosotros. De aquí la rara unanimidad en glosar nuestras reformas y en considerarnos cosa aparte de lo ocurrido hasta ahora.

Los que nos podrían aguar la fiesta son los finlandeses. Mientras escribo esta crónica los finlandeses estarán votando para elegir su nuevo Parlamento. Esta fue la verdadera razón por la que en el último Consejo Europeo de marzo se dejó sin aprobar la ampliación de capital del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FESF). La razón esgrimida formalmente fueron los “detalles técnicos” que quedaban por resolver, pero el acuerdo definitivo no podía ser adoptado porque el gobierno finlandés no quería echar leña al fuego de una opinión pública escamada ante los continuos rescates a países europeos (Grecia, Irlanda, ahora Portugal y vaya Vd. a saber) y la amenaza que no cesa sobre una bancarrota de Grecia.

Los gobiernos europeos se han acostumbrado a no tomar decisiones que pueden ir en contra de sus opiniones públicas cuando hay elecciones a la vista. Y en la Europa de 27 Estados, algunos de ellos, como Alemania, con estructuras políticas muy descentralizadas, siempre están en la víspera de alguna elección. Por eso las decisiones del Consejo Europeo se eternizan.

El caso más sonado fue la resistencia de Merkel a aprobar un plan de ayuda a Grecia antes de unas elecciones regionales que acabó perdiendo. Pero ahora se corre el riesgo de que el resultado de las legislativas finlandesas impida la aprobación del plan de rescate de Portugal, lo que sería un nuevo mazazo para la credibilidad del euro.

Esperemos que eso no ocurra. Pero lo cierto es que la ultraderecha finlandesa escala en las encuestas y su discurso simplista pero efectivo cala en una opinión cada vez mas euroescéptica, preocupada por la recesión económica y la inmigración, en un país donde apenas la sufren.

Los finlandeses recuerdan que ellos tuvieron una gran crisis cuando se acabó su industria papelera y el hundimiento de la URSS les privó de un gran cliente para sus exportaciones. Tardaron 10 años en salir del agujero y sufrieron lo suyo antes de reconvertir su economía y aprender a fabricar teléfonos móviles. Ahora recuerdan que nadie vino en su ayuda y se preguntan porque tienen que financiar la recuperación de los países del sur de Europa o de Irlanda que les ha estado haciendo dumping fiscal con su bajísimo impuesto de sociedades.

El desarrollo de los acontecimientos ha alimentado su escepticismo. Para un país que tiene la mayor presión fiscal de Europa y un altísimo nivel de cumplimiento tributario y cuyos bancos no se han embarcado en aventuras especulativas ni se han cogido los dedos financiando burbujas inmobiliarias, la tesis de que hay que dejar de pagar las fiestas y las siestas fiscales de los perezosos mediterráneos resulta electoralmente atractiva .

Veremos cuan proclives son a comprar el producto que les sirve envuelto en populismo el partido Auténticos Finlandeses, liderado por el eurodiputado Timo Soini .Con un 20 % de la intención de voto el Sr. Soini puede tener la llave del gobierno y su condición podría ser el rechazo a la ayuda a Portugal, que requiere un voto unánime del consejo Europeo.

No es fácil que eso ocurra, pero por si acaso las tensiones han vuelto a los mercados de deuda, el diferencial del tipo de interés de la deuda española ha vuelto a subir un poco y la griega se ha ido por las nubes. Buen ejemplo de la extrema sensibilidad de los mercados a cualquier cosa que afecte al euro.