El dominó se tambalea

El Consejo Europeo ya acabó de definir el Plan Euro Plus del que forma parte un sistema permanente de apoyo a los países en dificultad que se aplicará a partir de que expire el actual mecanismo provisional en el 2013.

Curiosamente no pudo aprobar definitivamente la ampliación del sistema provisional, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FESF), porque como en Finlandia estaban de votaciones no era cuestión de asustar a los votantes aprobando hoy lo que todo el mundo sabe que se aprobará mañana. Pero esta nueva desconsideración con los electores, a los que se toma por tontos, no habrá servido para tranquilizar a los mercados, siempre ávidos de encontrar alguna razón para exigir más tipos de interés y para seguir jugando al dómino haciendo que las piezas de un país tras otro sigan tambaleándose.

Y las piezas débiles del sistema, Portugal, Grecia e Irlanda, ciertamente se tambalean cada vez más. En Portugal la Deuda se sigue encareciendo. Los bonos portugueses a 5 años ya tenían que ofrecer una rentabilidad del 9 % para poderse colocar. Pero las agencias de “descalificación” han seguido rebajando la nota que conceden a los activos y a los bancos portugueses hasta dejarla a un paso del calificativo de bono basura. Moddy’s ha seguido a Fitch y un nuevo peldaño abajo le ha costado a Portugal un punto de interés arriba en sus bonos a 5 años que han llegado al 10 %, lo nunca visto desde que la entrada en el euro. Y el proceso sigue realimentándose, cuanto más rebajan la calificación más suben los tipos de interés y cuanto más suben los tipos de interés mayor es el riesgo de insolvencia y más se degrada la nota.

La nota optimista la había puesto el viernes 1 de abril la subasta de deuda a 1 año que se saldó con una ligera bajada del tipo de interés y una demanda mayor de la prevista. Pero Portugal tiene que refinanciar 4.200 millones de euros el 15 de abril y otros 4.100 el 15 de mayo. Con la nueva subida de tipos y con un déficit del 2010 mayor del previsto, no se sabe a qué tipo va a tener que colocar las nuevas emisiones, pero ya da un poco igual, hace tiempo que los tipos que paga son insostenibles.

La situación política portuguesa ha acabado de fragilizar el país. Con un Gobierno en funciones, una oposición que ha rechazado el cuarto plan de ajuste propuesto por el Gobierno y con los bancos portugueses anunciando que ya no seguirán comprando Deuda pública, es cada vez más difícil que Portugal escape a tener que pedir la ayuda del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Y en ese caso, la ayuda, a la que se llama peyorativamente “intervención”, tendrá que ser negociada por un Gobierno interino mientras se celebran unas elecciones que probablemente darán la victoria a la derecha, que aplicará ajustes todavía más duros que los que se ha negado a aceptar, provocando la crisis política.

Estos mismos días el presidente Zapatero recordaba en las Cortes que el plan de ajuste que presentó después de los acuerdos del fin de semana del 9 de mayo, fue aprobado por un solo voto de diferencia y con la oposición del PP. Sin esa mínima diferencia, España estaría ahora en la situación de Portugal. Y después del anuncio de Zapatero, cediendo a las presiones internas y externas, que no será de nuevo candidato y abriendo un proceso de primarias, habrá que ver cómo se comporta nuestra prima de riesgo. Me temo que en esto tenía razón Botín.

 

No hace falta que acumulemos más dificultades a las muchas que ya tenemos. El débil crecimiento, consecuencia de la severidad del ajuste va a hacer que el paro siga aumentando, y los datos que acabamos de conocer lo demuestran. La exigencia de reducción acelerada del déficit la vamos a pagar cara en términos de empleo. Es tremendo ver como la ortodoxia que se ha impuesto, el contagio del rigor alemán, hace que los gobiernos tengan que abandonar las políticas anti cíclicas, uno de los grandes inventos de la política económica para hacer frente a las recesiones.

Pero España estaría lejos de tambalearse como lo está haciendo Portugal, a las puertas de tener que pedir la ayuda europea, o Grecia, que difícilmente escapará al default, es decir a la restructuración de su Deuda, o Irlanda cuyos bancos siguen sin resolver sus problemas y agravando los del país.

Los nuevos stress test a los que se han sometido los bancos irlandeses han aportado una nueva sorpresa desagradable. Los anteriores no fueron capaces de detectar su crítica situación, que obligó a Irlanda a pedir la intervención del FESF. Ahora los bancos irlandeses necesitan otros 24.000 millones de euros adicionales de recapitalización. El único banco privado que queda en el país, el Iris Rife & Permanent deberá ser nacionalizado y todos los demás reestructurados. Al tigre céltico le han acabado de limar las uñas.

¿De dónde saldrán los fondos necesarios para esta nueva operación de salvamento bancario del moribundo tigre céltico? La ayuda de 85.000 millones de euros ya concedida por el FESF destina 35.000 millones a la recapitalización bancaria, pero mientras Irlanda siga negándose a aumentar su tipo de impuesto de sociedades es difícil que sus socios del euro le concedan más fondos.

Queda el BCE, que viene ayudando a los bancos irlandeses desde el inicio de la crisis. En otoño pasado el BCE hizo todo lo que pudo para que se activase el plan de ayuda a Dublín. Ahora está pensando que tendrá que abrir otra línea de crédito a los bancos irlandeses si los stress test confirman su debilidad.

Eso no gustará en Alemania, que ya ve con inquietud como el BCE esta involucrándose cada vez más en intervenciones ajenas a su misión fundamental con el riesgo de que sus inyecciones de liquidez acaben acelerando la inflación. Pero no será el Gobierno alemán el que apruebe nuevas ayudas a Irlanda, la situación política de Merkel, ella también tambaleándose electoralmente no se lo permitiría.