Las uñas del tigre celta

El tigre celta, que pasó de ser uno de los países mas pobres de la UE de antes de la ampliación, al segundo con la renta per capita más alta, sólo superado por Luxemburgo, va a ser sometido a una dieta de austeridad sin precedentes.

El ex tigre sufre a la vez una crisis económica y una crisis financiera. Al intentar salvar a sus bancos con fuertes aportaciones de capital público, el gobierno irlandés ha socializado sus perdidas y las ha convertido en Deuda pública. Los primeros planes de ajuste presupuestario agravaron la recesión y el déficit publico aumento hasta el 32% del Pib. Finalmente, las declaraciones de Merkel sobre la participación del sector privado en la asunción de los costes en caso de impago de la Deuda hicieron inevitable la intervención de la UE y el FMI.

En Irlanda se acabó la fiesta. Sus ciudadanos pagarán los excesos de sus bancos y las consecuencias de la fe de sus gobernantes en la desregulación financiera. Los 85.000 millones de préstamos de la UE y del FMI no son precisamente créditos “blandos”. Además de un tipo de interés cercano al 6%, implican unas exigencias de ajuste traducidas en el presupuesto más severo de la historia del país, presentado al Parlamento el pasado día 7 y aprobado por una muy pequeña mayoría.

El objetivo presupuestario es economizar 15.000 millones de euros en 4  años para disminuir el déficit del 32% al 3% en el 2014. El presupuesto del 2011 pretende aumentar los impuestos y disminuir los gastos para reducir el déficit en 6.000 millones de euros y llevarlo por debajo del 10% del PIB. Que un ajuste de esa magnitud en un espacio de tiempo tan corto sea posible o no, ya lo veremos.

Por el lado de los impuestos destaca la supresión de las exenciones sobre plusvalías y transmisiones inmobiliarias, consideradas responsables del boom inmobiliario provocado por el recurso masivo de familias de rentas modestas a los créditos hipotecarios. Algo parecido a lo ocurrido en España, donde los incentivo fiscales a la inversión en vivienda y la disminución de la imposición sobre las plusvalías impulsaron la demanda especulativa del sector inmobiliario.

En cambio, el impuesto sobre sociedades se queda en el 12,5%,la mitad del tipo medio europeo. Las presiones de Alemania no han servido de mucho para acabar con ese dumping fiscal. Cierto que esa baja fiscalidad es fundamental para continuar atrayendo las inversiones extranjeras, especialmente americanas, y sin ellas Irlanda se hundiría definitivamente en el Atlántico sin esperar a las consecuencias del cambio climático.

Por la parte del gasto, una verdadera recesión social. Disminución del gasto en sanidad y educación, sueldos y pensiones, reducción del empleo público. Por ello la noticia de que los Bancos causantes de la crisis se disponían a seguir repartiendo bonus entre sus directivos ha causado escándalo en Dublín. Menos mal que el gobierno ha anunciado un impuesto especial del 90% sobre esas rentas.

Al tigre céltico solo le volverán a crecer la uñas si consigue aumentar sus exportaciones y acabar con la crisis bancaria. Lo primero parece posible puesto que la demanda de los nuevos países emergentes ha hecho que las exportaciones aumenten un 7% en el primer semestre especialmente en el sector de bienes industriales de alta tecnología. Ayuda la debilidad del euro, que la propia crisis irlandesa ha producido. Pero la demanda del resto de sectores más tradicionales depende sobre todo de la recuperación de la actividad en la zona euro.

La crisis bancaria puede haber terminado pero sobre un paisaje de ruinas.Todos los bancos han sido nacionalizados, después de haberles inyectado 56.000 millones de dinero público, es decir ¡casi 4 veces el importe del plan de ajuste fiscal!. De hecho, de los 85.000 millones de préstamos UE/FMI, 35.000 millones van destinados a recapitalizar los 5 bancos mas importantes y acabar así la purga del sector.

El tigre creció demasiado deprisa y gracias a un fuerte dopaje. El país que más desreguló a su sector bancario ha acabado nacionalizándolo por completo. El país que mas impulsó la liberalización del mercado del trabajo, la economía más flexible de Europa, ha acabado con la mayor crisis económica de su historia y la recesión mas grave de todos los países europeos.