El BCE frente a los mercados financieros

El Plan de apoyo europeo a Irlanda no fue suficiente para calmar la especulación contra la Deuda Pública de varios países, entre ellos España. A finales de la pasada semana la crisis de la Deuda amenazaba con extenderse a otros países y la inquietud sobre el futuro de la moneda única volvía a los niveles de la pasada primavera cuando Europa decidió por fin salvar a Grecia de los ataques especulativos.

Esta visto que el efecto de las medidas que adoptan los gobiernos para tranquilizar a los mercados dura solo un par de días. Ni los 80.000 millones del plan de ayuda a Irlanda, ni el acuerdo sobre el futuro mecanismo europeo de resolución de crisis evitaron que el euro se acercase al cambio más bajo con respecto al dólar desde hace dos meses. Se empezaba a hablar de Bélgica e Italia como los siguientes países bajo sospecha. Las Bolsas caían en picado mientras las declaraciones de algunos responsables políticos europeos echaban un poco mas de leña al fuego.

En España el Gobierno ha tomado otras medidas de austeridad social y de privatización para intentar ganarse la confianza de los mercados. Poco importa que España sea en estos momentos, y a pesar de los efectos de la crisis, el país con ratio de Deuda Pública con respecto al PIB mas bajo de la UE. Sí, lo ha leído Vd. bien, España tiene el sector público menos endeudado de toda Europa, menos que la virtuosa Alemania. Entonces, por qué toda esa presión contra nosotros, se preguntará y con razón. Primero porque si que tenemos un problema de endeudamiento del sector privado mayor que los demás países y segundo porque los mercados actúan con menos racionalidad de lo que supone la teoría económica y se mueven por intangibles como la “confianza”. Aunque también por criterios más prácticos como el del crecimiento económico, único remedio contra el déficit público. Y aquí si que no lo tenemos demasiado bien como demuestra, entre otras cosas, el desplome del índice de producción industrial.

En estas circunstancias, más que las pruebas de virtud de los gobiernos, apretando cada día un poco más el rigor y la austeridad, solo se podrá contrarrestar la especulación contra el euro y evitar males mayores si el BCE mantiene su política monetaria de suministro de liquidez a los bancos y, sobre todo, si se muestra dispuesto a comprar Deuda Pública de los países en dificultad.

Y afortunadamente así ha sido, no tanto como se esperaba pero lo suficiente para invertir la situación provocando un rebote de la Bolsas, la revalorización del euro y la disminución de las tensiones en el mercado de Deuda Pública española y portuguesa.

Aunque en su reunión del jueves 2 de diciembre el Consejo de gobernadores no decidió nada parecido a un plan masivo de compra de bonos al estilo del quantitative easing de la Reserva Federal, los mercados sabían que desde el martes el BCE había empezado a intervenir de nuevo en el mercado de bonos públicos comprando entre 3.000 y 5.000 millones de Deuda irlandesa y portuguesa. Y además Trichet declaraba que el programa de compra de Deuda Pública, que lleva comprados desde mayo unos 70.000 millones de euros, una cantidad muy pequeña comparada con las compras de la Reserva Federal continuaría. En realidad nunca dijo que se había acabado …

El presidente del BCE ha querido tranquilizar a los mercados sin ceder a sus presiones. Algunos esperaban del BCE una política de choque al estilo del FED americana y que se declarase dispuesto a comprar masivamente Deuda Pública por 1 ó 2 billones de euros. Es decir, un programa franco y claro de monetización de la Deuda Pública como los americanos no tienen inconveniente en aplicar. Hubiera sido demasiado para las costumbres de la casa y el BCE no es la FED. Pero las declaraciones de Trichet acerca de su voluntad de hacer frente a los especuladores y haber vuelto a aparecer por los mercados parece haber sido suficiente. Sin tener que desenfundar el arma nuclear a la americana, el tipo de interés exigido a la Deuda Pública portuguesa paso del 7 % a menos del 6% .

En cambio, el BCE ha decidido prorrogar sus medidas excepcionales a favor de los bancos facilitándoles liquidez a un módico 1 % y en cantidades ilimitadas. De esta forma BCE se esta convirtiendo en prestamista en primera instancia, más que el de la última instancia, para el sistema bancario europeo. Lo que no deja de provocar alguna alarma, pero el riesgo de inflación es tan lejano en Europa que el BCE se puede mostrar pragmático, adaptándose a las circunstancias del mercado sin provocar alarmas en los países virtuosos, como Alemania, que no han visto con buenos ojos esa política del BCE.

Lo que está ocurriendo muestra la diferencia en la forma que el BCE y la Reserva Federal están actuando. Pero las cosas han llegado a una situación en la que el BCE es la última trinchera europea frente a la especulación de los mercados financieros. Tarde o temprano, y esperemos que no sea demasiado tarde, el BCE tendrá que comprar mas Deuda Pública y sin tener necesariamente que esterilizar su intervención

Ojala que así sea y que, con todas sus limitaciones institucionales, el BCE se muestre tan reactivo para conjurar los ataques contra el euro como la FED lo es para reactivar la economía americana.