Fuego y agua

Mientras el verano transcurre apaciblemente en nuestro pequeño mundo europeo ,de fuera nos llegan noticias de tragedias que nos resultan un tanto distantes y ajenas.

Rusia se quema y Pakistán se ahoga .En Rusia ,el fuego, impulsado por un calor tórrido y alimentado por las hulleras y los bosques, va camino de destruir un millón de hectáreas .En Pakistán , un monzón excepcionalmente violento  causa inundaciones que afectan a una cuarta parte de su territorio , desplazan a 15 millones de personas y amenazan con provocar una catástrofe humanitaria .Mas cerca de nosotros Portugal vuelve a arder y ,mas lejos ,India y China sufren tanbien inundaciones mientras la sequía provoca otra crisis alimentaria en Níger.

En fin, no trato de hacer un inventario ni de recordar las cifras que cuantifican el sufrimiento humano que nos muestran los telediarios. Otras catástrofes, como la de Haití, ya han desaparecido de las pantallas, aunque no se hayan reparado sus consecuencias ni cumplido las promesas de ayuda que el mundo rico hizo bajo el impacto emocional causado por la tragedia.

Se trata mas bien de poner en relación esa serie de catástrofes naturales con el problema del cambio climático y con el relativo fracaso de la Conferencia Internacional sobre el Clima celebrada en Bonn la primera semana de agosto .El sopor veraniego la ha borrado de la actualidad ,pero se trata de la penúltima reunión preparatoria de la cumbre de diciembre en Cancún ,y la proliferación de catástrofes naturales relacionadas con las alteraciones climáticas deberían recordarnos su trascendencia.

Pero ,curiosamente, después del fracaso de Copenhague el cambio climático parece haber desparecido de la agenda política internacional .Como si las grandes proclamas con la que se advertía del gran peligro que se cernía sobre el futuro del planeta hubiesen perdido su razón de ser ante la falta de acuerdo sobre como hacerle frente.

La crisis económica ha influido también en esta curios amnesia colectiva ,cambiando radicalmente las prioridades y concentrando la atención en los problemas del corto plazo .Y así ,en Bonn, la defensa de los intereses particulares de cada grupo de países ha servido para cuestionar los avances de Copenhague mas que para avanzar hacia un acuerdo global vinculante en Cancún .La víspera de su viaje a Pakistán para constatar el riego de que se produzca “la mayor tragedia conocida”,el Secretario General de la ONU reconocía la posibilidad  de que  Cancún fuese un nuevo fracaso  en las negociaciones climáticas.

Se podrá decir que los acontecimientos extremos causados por el fuego y el agua este verano no tienen porque ser consecuencias del cambio climático .Y ciertamente nadie puede probar la relación directa entre estos fenómenos .Pero lo que los climatólogos nos han dicho es que el calentamiento global va a aumentar la recurrencia de situaciones climáticas extremas y “ un aumento de la frecuencias de temperaturas extremas (como las de Rusia) y de fuertes precipitaciones (como las de Pakistán)”.Por ello ,el cambio climático no debería desaparecer de la agenda de la gobernanza global ,después del pico de atención que se levanto en Copenhague y de la frustración que causaron los resultados de esa cita.

Sobre todo porque estamos muy ,muy ,lejos de sumar los compromisos necesarios para alcanzar el objetivo ,por todos asumido ,de limitar el aumento de temperatura a 2 grados .Los enunciados hasta ahora por los países industrializados solo  permitirían alcanzar la mitad de la reducción de las emisiones que les corresponderían .Y si esa es la contribución que están dispuestos a hacer los principales causantes del problema ,es ilusorio esperar un mayor compromiso de los países en desarrollo.

Pero además ,como se ha discutido en Bonn ,esos compromisos no son solo insuficientes ,sino que tienen trampa .O dicho de una forma menos abrupta ,se podrán conseguir sin reducción real de sus emisiones gracias a los elementos de flexibilidad ,o “fugas” que ya contenía el Protocolo de Kyoto .Por la gran cantidad de permisos de emisión concedidos a Rusia ,de acuerdo con su pasada potencia industrial ,que pueden inundar el mercado del carbono disminuyendo  el precio de esos derechos y desincentivando por tanto el desarrollo de energías alternativas .Por los créditos concedidos en contrapartida de la gestión de bosques ,por las emisiones de momento no contabilizadas de la aviación y por el Mecanismo de Desarrollo Limpio que permite a los países en desarrollo obtener créditos carbono financiando proyectos en países en desarrollo.

Los datos discutidos en Bonn aportan también algunas sorpresas .Francia ,por ejemplo, que presume frecuentemente de la reducción de emisiones que le permite su gran desarrollo nuclear ,resulta que tiene las mismas emisiones en el 2007 (ultimo año con datos completos) que en 1990.Si en 17 años no se ha conseguido ,a pesar de todos los esfuerzos, reducir ni una tonelada de Co2,es difícil creer que se reduzcan en un 20 % en los 10 próximos años o dividirlos por cuatro en el 2050.

Imposible no es .Pero para conseguirlo haría falta fijar un precio adecuadamente alto a los derechos de emisión y cambiar las formas de producción y consumo energético ,lo que exige un fuerte compromiso político y precios mas altos.

En el fondo ,las consecuencias de las catástrofes climáticas ,no solo tienen que ver con el clima .Lo que esta en causa es el modelo de desarrollo ,tanto por el cambio climático que causa como por la amplificación de sus consecuencias .Así ,la urbanización salvaje del mundo en desarrollo ( altas densidades ,construcciones frágiles y sin sistemas de evacuación de aguas ), multiplica el impacto de las catástrofes naturales .Los datos presentados y discutidos en Bonn son reveladores :1.000 millones de personas viven en construcciones extremadamente precarias situadas en terrenos inestables o zonas inundables,400 millones de personas viven en zonas costeras de muy poca altura ,en algunos casos bajo el peligro de aumentos del nivel del mar de solo algunos centímetros.

Ciertamente ,hay que reponer el cambio climático en la agenda de los riesgos globales . Tanto como modificar el modelo de desarrollo  que lo causa y amplifica sus consecuencias .Un buen propósito ,ampliamente justificado por los desmanes del fuego y del agua en nuestro placido verano.