Tabarnia y el callejón del Gato

“Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato… Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento”. Valle Inclán en “Luces de Bohemia” intenta definir el género literario que va a utilizar en varias de sus obras. Continúa una tradición de la literatura española encarnada, por ejemplo, en Quevedo y en Cervantes, incluso en la novela picaresca, en la que, mediante el humor y el ingenio, se efectúa la crítica más acerva y corrosiva de la realidad. Se trata de descubrir lo que se encuentra detrás del disfraz social que cada uno lleva. Los espejos cóncavos deforman la imagen o, más bien, muestran la verdadera.

El esperpentismo lo inventó Goya, afirma Max Estrella en “Luces de Bohemia”. La pintura negra, pero sobre todo los tres Caprichos en los que aparecen personajes mirándose al espejo son enormemente expresivos: un petimetre que ve su imagen trocada en un mono; la maja que contempla en el espejo una serpiente enroscada en una guadaña; un mosquetero convertido en un gato enfurecido. El espejo habla. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas, sentencia el protagonista de “Luces de bohemia”.

Hay que llevar al independentismo catalán a pasear a un imaginario callejón del gato para que asome su auténtica imagen. Que caigan el disfraz y la máscara. Pongamos fin al carnaval. A dicha finalidad está ayudando de forma muy notable esa nueva realidad que ha recibido el nombre de Tabarnia. Tabarnia y su presidente Boadella se han instalado enfrente del procés y han asumido el papel de espejos cóncavos que colocan a los independentistas ante su verdadera figura y sus incoherencias. Demuestran el esperpento que se halla detrás de su épica. Boadella tiene una larga trayectoria dedicada a desmitificar, caricaturizar a todos los poderes fácticos: ejército, Iglesia, Franco… En el lote entró también en su día Pujol, confirmando que detrás del gran padre de la patria solo había un fantoche avaro y corrupto.

La constitución de Tabarnia ha puesto enormemente nerviosa a la cúpula del secesionismo. Los coloca frente a sus propias contradicciones y ante la falsedad de sus argumentos. Detrás de la grandilocuencia y petulancia de su discurso, de sus grandes ideales patrióticos y de su pretendido heroísmo, se esconden tan solo los intereses más bastardos y el más ramplón de los provincianismos. Su verdadera imagen es esperpéntica, un fantoche  extravagante. Quienes cifran toda su legitimidad en un estrafalario derecho a decidir no pueden negar a la parte más importante de Cataluña, Tabarnia, la facultad de exigir lo mismo. Y quienes han colocado como fundamento de sus reivindicaciones el victimismo del “España nos roba” no pueden ofenderse porque los tabarneses, con los mismos argumentos, mantengan que se sienten robados por el resto de Cataluña (Gerona y Lérida). Al fin y al cabo, Tabarnia es la zona más rica de Cataluña.

Si el soberanismo quiere convertir Cataluña en un nuevo Estado -lo que es patentemente ilegal y anticonstitucional-, con más razón los tabarneses están legitimados para crear una nueva Comunidad Autónoma, posibilidad que concede la Carta Magna. ¿Una broma? No en mayor medida que el independentismo. Ya lo dijo Boadella en el discurso de toma de posesión de la presidencia de la entidad: “Sí, soy un payaso, pero no mayor que quienes están al frente del secesionismo”.

La constitución de Tabarnia tampoco ha sentado bien en Podemos. A primera vista resulta extraño el apasionamiento con el que Pablo Iglesias ha reaccionado calificándolo de circo y afirmando que “ya está bien de tomar el pelo a la gente”. La explicación tal vez se encuentre en que eso que llama circo cuestiona también el discurso de Podemos sobre el tema territorial, y más concretamente sobre Cataluña. La defensa del derecho a decidir no conforma esa postura progresista que pretenden transmitirnos, sino un tópico grotesco con el que situarse en el medio de la contienda y mantener así al mismo tiempo los votos de Cataluña y los del resto de España. Es, como se ha visto, difícil de conseguir y no tendría nada de extraño que se quedase sin los unos y sin los otros. Gracias a Tabarnia, la defensa del derecho a decidir se refleja en el espejo como el absurdo de una Europa fraccionada en 200 o 300 reinos de Taifas. ¡Viva Cartagena!

Darío Fo mantenía que la sátira es el arma más eficaz contra el poder. Es posible que Tabarnia se esté manifestando como uno de los principales instrumentos para combatir el nacionalismo. ¿Un circo, tal como ha dicho Pablo Iglesias?, ¿una broma? Quizás, pero su sola presencia muestra el circo, la bufonada y la patraña que conforman el procés, y por ende el discurso de todos los que intentan justificarlo.

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