Mitsubishi Outlander

Mitsubishi, presento hace unos meses la versión 2016 del popular Outlander, en el que se han introducido importantes mejoras técnicas y estéticas. Exteriormente la modificación más llamativa es su nuevo frontal más sencillo que sigue la nueva línea de la marca y que se irá incorporando a toda la gama progresivamente.

El acabado general da impresión de más calidad y robustez, destacando el nuevo salpicadero. En el interior hay espacio para cinco ocupantes, dejando las plazas de la tercera fila, para ser ocupadas ocasionalmente. Aunque en esta última versión el espacio y la comodidad de los asientos han aumentado. La calidad percibida esta a buen nivel, tanto por materiales como por ajuste. Todos los mandos tienen un tacto sedoso y agradable de manejar. El salpicadero  y casi todo el revestimiento interior es totalmente nuevo y mucho más vistoso.

El conductor se encuentra en una posición muy confortable, sentado lo suficientemente alto para tener una buena visibilidad del entorno, en cualquier dirección, pero no tan alto como en un todo terreno, los asientos son cómodos y sujetan adecuadamente en los virajes, sin agobiar tras largas horas al volante.

El propulsor es una de las grandes bazas del nuevo Outlander, es una versión del anterior al que se le han aplicado una serie de medidas para reducir el consumo. Ofrece 150 cv y una relación de compresión de solo 14.9:1, estas modificaciones hacen que sus emisiones sean menores, siendo de solo 130 gr en su versión de dos ruedas motrices. Además un desarrollo en sexta de casi 60 kmh a 1000 rpm, ayuda también bastante. Pose una progresividad excelente, siendo un motor muy de acuerdo con la filosofía de coche todo uso que es la del Mitsubishi Outlander. En carretera de montaña por muy virada que sea, es normal atacar las curvas bastante cerradas en tercera velocidad, con la certeza de que aunque el cuentavueltas caiga hasta las 1500 rpm, la recuperación será lo suficientemente vigorosa para no tener que reducir a segunda. Al mismo tiempo el motor es capaz de girar momentáneamente a 4500 rpm, lo que nos da una idea de la excelente zona de utilización que pose.

El consumo tampoco es exagerado, pudiendo hacer una media en carreteras de todo tipo, de no más de ocho litros, por muy complicada que sea la orografía. En ciudad un consumo en torno a los nueve litros es lo que normalmente debemos esperar. Otra buena baza a favor de este motor, es la contenida sonoridad que llega al habitáculo, incluso  bajo fuerte carga, el tableteo clásico de los diesel, queda muy amortiguado.

Está disponible con una caja de cambios manual, de seis relaciones, de accionamiento suave y suficientemente preciso, el escalonamiento entre las marchas está bien elegido, contando con una primera ligeramente corta, que resulta útil para arrancar en cuestas pronunciadas, sin hacer patinar excesivamente el embrague.

También podemos elegir una caja de cambios automática de también  seis relaciones, que es aun más recomendable que la manual, pues además de su funcionamiento totalmente automático podemos usarla manualmente, el paso entre las relaciones es rápido incluso en automático, contando así mismo con dos programas diferenciados de funcionamiento, normal y sport.

Curiosamente según van subiendo las marchas, en plena aceleración, casi no se notan los saltos habituales al pasar de una relación a la siguiente.

La transmisión está encomendada a un sistema 4×4 a tiempo parcial, como la mayoría de los todo camino actuales, su funcionamiento se controla con un mando giratorio, situado entre los asientos. Con el selector colocado en 4WD, el comportamiento es similar al de cualquier tracción delantera, con los beneficios que otorga este tipo de configuración en la mayoría de las situaciones, conectando el 4×4 si es necesario  en carretera es suficiente con este modo incluso en caminos de buen firme. Si se prevé encontrar alguna dificultad mayor, como nieve o barro, la posición más recomendable fuera de carretera es la 4WD auto, que engrana el puente trasero permanentemente hasta unos 50 kmh, repartiendo el par según el sistema lo cree necesario; esto es cuando los sensores del ABS, detectan una diferencia de giro entre ambos trenes, en este momento comienza la transferencia de fuerza hacia el eje trasero, pudiendo alcanzar hasta más del 55% del total, en condiciones de adherencia muy baja.

Queda una tercera posibilidad, la de mover el selector de la transmisión hasta el modo Lock, que envía el 40% del par al eje delantero y el resto al trasero, aunque permite también ciertas fluctuaciones, este modo se desconecta paulatinamente, pasando hacia 4WD, a partir de cierta velocidad. Después del “afinado” que ha sufrido esta nueva versión del Outlander por parte de Mitsubishi para adaptarlo a los nuevos gustos del mercado el comportamiento del nuevo Outlander es muy bueno.

La potencia y elasticidad del propulsor resultan importantísimos en este tipo de de vehículos, en general más pesados que las berlinas de su tamaño, y el 2.2 DI-D ofrece potencia a cualquier régimen. La suspensión independiente en las cuatro ruedas, que también ha sido retocada   haciéndola más confortable, contiene con eficacia cualquier balanceo o cabeceo, manteniendo a su vez un buen  compromiso entre confort y estabilidad.

Está disponible desde 27.000 €

 

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