Clase S Intelligent Drive

Durante el pasado mes de agosto, el vehículo experimental S 500 Intelligent Drive ha demostrado en un trayecto de relevancia histórica que es posible una conducción autónoma, también en carretera abierta y en tráfico urbano. Es la primera vez en el mundo que un fabricante de automóviles presenta un vehículo de este tipo. La ruta de unos 100 kilómetros que lleva de Mannheim a Pforzheim fue la misma elegida por la pionera Bertha Benz, que emprendió con este trayecto el primer viaje de larga distancia a bordo de un automóvil hace ahora exactamente 125 años. El denso tráfico del Siglo XXI puso a prueba las aptitudes de conducción sin conductor de la berlina de la Clase S, que tuvo que afrontar de forma autónoma situaciones de alta complejidad como semáforos, rotondas, peatones, ciclistas y tranvías. Un hecho notable: para lograr este éxito no ha sido necesario recurrir a una tecnología especial de alto coste, sino solamente a técnica próxima a la producción en serie, muy similar a la incorporada actualmente en los modelos de serie de la nueva Clase E y la Clase S. Con ello, el proyecto marca un hito importante en la vía de desarrollo del vehículo apto para moverse por sí mismo (automóvil) al vehículo capaz de conducir sin intervención humana (autónomo).

El vehículo experimental Mercedes-Benz S 500 INTELLIGENT DRIVE utilizado en este proyecto está equipado con sensores próximos a la producción en serie. Mediante una evolución de los sensores incorporados ya hoy en la nueva Clase S, los responsables de Desarrollo han enseñado a este prototipo a averiguar dónde se encuentra, a interpretar lo que ve y a saber cómo reaccionar con autonomía: equipado con un «piloto de ruta» altamente automatizado, el automóvil encuentra siempre el trayecto adecuado, incluso en el denso tráfico urbano e interurbano.

Se distinguen tres niveles de conducción autónoma, definidos por un grupo de trabajo de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA) en cooperación con la Oficina Federal Alemana de Circulación por Carretera: conducción semiautomatizada, altamente automatizada y completamente automatizada.

Los clientes de Mercedes-Benz pueden disfrutar ya hoy de una conducción semiautomatizada en los nuevos modelos de la Clase E y la Clase S: El nuevo DISTRONIC PLUS con servodirección inteligente y Stop&GoPilot maneja la dirección del vehículo de forma prácticamente automática, incluso en retenciones. Por lo tanto, este sistema constituye el núcleo de «Mercedes-Benz Intelligent Drive», la interconexión inteligente de todos los sistemas de seguridad y de confort con vistas a una conducción sin accidentes y, en último término, a una conducción autónoma.

En estos prototipos experimentales se utilizó exclusivamente una tecnología de sensores similar a la que equipan ya en la actualidad nuestros modelos de serie de Mercedes-Benz. El motivo: estas tecnologías son ya idóneas para el uso en el tráfico real, tienen un precio asequible y facilitan por tanto la posible incorporación de los equipos en futuros modelos de serie. Por otro lado, se ha perfeccionado tanto el número como la disposición de los sensores, a fin de cubrir con más amplitud el entorno del vehículo en todas las direcciones y de obtener información adicional acerca del espacio que lo rodea.

A partir de los datos de estos sensores, de la determinación de la posición del propio vehículo y de las informaciones de un mapa digital se analiza el espacio libre disponible para la conducción autónoma y se planifica la propia trayectoria. Se ha ampliado la anchura básica (la «separación entre ojos») de la cámara estereoscópica con el fin de poder reconocer objetos a mayor distancia utilizando la cámara como información complementaria al radar.

El automóvil memoriza todos los datos captados por sus sensores para permitir que los responsables de desarrollo puedan reproducir las decisiones del vehículo experimental autónomo en cada una de las situaciones de conducción. Esto supone un volumen enorme de datos. Las imágenes de la cámara estereoscópica, por ejemplo, ascienden a unos 300 Gigabytes por hora. Más adelante, una vez implementados los sistemas en serie, será necesario memorizar asimismo una parte de estos datos. En el caso de que un vehículo autónomo se vea involucrado en un accidente, es posible utilizar esta información para reproducir la génesis de la situación.

Por otro lado, para alcanzar la meta de una conducción altamente y completamente automatizada no es suficiente con salvar los obstáculos técnicos en el proceso de desarrollo. La legislación no permite en todos los países la implementación de numerosas funciones que ya serían posibles desde el punto de vista técnico.

Proyecto Prometheus: El éxito logrado por Mercedes-Benz es el fruto de muchos años de investigación, que comenzó en el año 1986. Los vehículos de prueba desarrollados dentro de este programa causaron sensación en el año 1994 al recorrer unos 1.000 kilómetros de forma prácticamente autónoma en el tráfico diario de una autopista de varios carriles en la aglomeración urbana de París. En 1995, estos vehículos lograron desplazarse desde Múnich hasta Copenhague. Mercedes-Benz demostró así hace ya casi veinte años la viabilidad técnica de la conducción automatizada en autopista, incluyendo cambios de carril, adelantamientos y observación de la separación entre vehículos

 

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