United colors of Oscar

Esto de los Oscar políticamente correctos es muy bonito. Mahersala Ali –uno de los dos protagonistas de Green Book – ha ganado la estatuilla al mejor actor de reparto. Regina King, el equivalente femenino. Dos afroamericanos. Cada vez se premia a más mujeres. Y en los directores, ha ganado un mexicano, el quinto en los últimos seis años.

Christopher Nolan no ha ganado ningún Oscar. David Fincher, tampoco. Si lo pensamos, quizás haya cierto sesgo en la Academia de Hollywood. Aún más desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca.

Los Oscar son premios tan caprichosos como decrecientemente promocionales. Roma, la gran favorita de la crítica, venía de Netflix. Y es una de las grandes triunfadoras de la noche. Considerar descafeinadas sus tres estatuillas es hacerla de menos. Pensar que hay manos ocultas en Hollywood, es desconocer lo que antaño sí que era un negocio.

¡Por supuesto que hay movimientos oscuros en la selección de los ganadores de los Oscar! Por algo Roma se ha gastado el doble –30 millones de dólares– en promoción para los premios que en su producción. Pero tiene enorme mérito que este filme costumbrista, ajeno a las salas, procedente de una plataforma que es pura competencia, haya ganado tres estatuillas. Este nada oculto homenaje a Fellini tiene ya certificado de prestigio académico.

Personalmente, me alegra sobremanera que Green Book haya ganado el Oscar a la mejor película. Era mi favorita. La mejor de las contendientes. La más recomendable para cualquier tipo de público. Roma es para minorías. Green Book cuenta una historia valiente, dramática, deliciosa en su aparente superficialidad. Sus tres Oscar demuestran que ahora, en tiempos políticamente correctos, se reparten más los premios.

Tampoco me ha parecido una sorpresa el Oscar a Olivia Colman por su papel protagonista en La favorita. Para muchos era un premio cantado, por mucho que la prensa apostase por Glenn Close.

Cualquiera podría haber ganado, pero la interpretación de la británica es memorable.

Rami Malek ha ganado el Oscar por su espléndida encarnación de Freddie Mercury. Bohemian Rhapsody ha ganado otros tres Oscar. Entre ellos el de mejor montaje, antaño considerado el premio técnico por excelencia. Roma ni siquiera estaba nominada en esta categoría –las nominaciones las eligen los expertos en cada categoría–.

Eso demuestra que los premios son aquí tan arbitrarios como en cualquier otro sitio. Que El vicio del poder solo haya ganado el Oscar al mejor maquillaje también dice mucho.

Pero no nos preocupemos. Black Panther, puro Marvel, puro Disney, ha ganado tres premios.

Ya han pasado los Oscar más memorables del año. Y, por una vez, todos contentos, pues satisfechas quedan muchas demandas y expectativas. Spike Lee ya tiene un premio de verdad. El próximo año volveremos a esperar impacientes a este vehículo que en el pasado servía de vehículo promocional y que ahora sirve a la polémica.