Problemas reales

Varios meses lleva ‘El País’ advirtiendo de las numerosas carencias que sufre la sanidad española. Faltan médicos, hay ambulancias sin medios, numerosos ciudadanos no tienen acceso a centros sanitarios… Es paradójico cómo el diario denuncia los problemas mientras apoya a aquellos que nada hacen por remediarlo. A golpe de Decreto Ley o por las buenas.

El próximo 28 de abril los españoles acudiremos a las urnas. Elecciones legislativas. Otra vez. Sin una mínima estabilidad en el horizonte. Ha llegado el momento de que, por fin, alcancemos la madurez, la auténtica mayoría de edad democrática. Deberíamos elegir a aquellos que se ofrezcan a solucionar los problemas auténticos de España.

Pero, ¿a quién votar? A nuestros líderes se les llena la voz de palabras altisonantes como España, pueblo o libertad. Pero poco hacen en su beneficio. Necesitamos políticos con altura de miras y unos mínimos principios. No los tenemos. Pero tampoco parecen dispuestos a mirar a la esfinge real a los ojos.

Allí, en Cataluña, siguen jugando a la independencia, un absurdo tan absoluto como potencialmente catastrófico. Que sigan siendo o no españoles no forma parte de los problemas reales de los catalanes. Menos aún en el entorno europeo.

El PSOE juega a ser el adalid de la libertad para frenar a la derecha, a la que acusa de liberal. ¡Menuda estupidez! Lo de derechas y de izquierdas está más pasado que las películas de Pedro Almodóvar. Habría que hablar de constitucionalistas y anticonstitucionalistas. Sensatos y extremos.

El PP de Pablo Casado es una suerte de película de los hermanos Marx con el escaso talento de los Quintero. ¿Qué van a hacer, por ejemplo, con las pensiones?

Mientras tanto, la primera medida de Ciudadanos es anunciar que no pactarán con el PSOE. ¿Esa es su prioridad? ¿Y los problemas de España?

Porque uno de los principales problemas que padecemos es la negación del otro. Si por motivos electoralistas, peor, si cabe.

En cuanto a Vox, los tres primeros puntos de su programa son pura negación de la libertad. De Podemos, poco hace falta decir en su mezcla de populismo y nostalgia soviética.

En cualquier caso, son actores políticos a tener en cuenta.

Pero solo si se ponen a analizar e intentar solucionar los auténticos problemas de España. A saber:

  • Las ya mencionadas pensiones. Su presente; su futuro.
  • La estabilidad, calidad y proyección de la sanidad pública.
  • La justicia de los de abajo. Camina en precario hacia un colapso absoluto. Tampoco estaría de más mejorar la calidad de jueces y magistrados (Supremo incluido).
  • La educación, de la que volveré a hablar próximamente.

El Gobierno, como en un apretujón de última hora, aprobó una ley de Educación que irá al Congreso… para nada. Otra ley no consensuada. Porque, en el fondo, no les importa nada más que nuestros votos.

Y ahí entra otros de nuestros problemas. Nunca tuvimos tantas opciones reales para elegir a nuestros representantes (?). Entonces, ¿por qué sigo sintiéndome tan huérfano como Pío Baroja?

En cualquier caso, hay que recordar que vivimos mucho mejor que hace 88 años.

P.S.: Otros problemas cruciales: política energética, estructura económica, igualdad entre regiones, etc.