María, reina de Escocia

La licencia poética es algo tan lícito como recomendable cuando se entrega un producto decente. En La favorita, a pesar de la pretenciosa dirección, el espectáculo compensa las numerosas incorrecciones históricas. En María, reina de Escocia hay un sinfín de errores y falsedades. Pero la película es tan mala como tendenciosa.

Ciertamente, el trágico destino de María Estuardo es atractivo para la ficción… o para el libro histórico. Antes que cualquier adaptación cinematográfica, recomiendo la biografía que escribió el gran Stefan Zweig. En cine, no he visto nada a la altura de la tragedia. Pero todo mucho mejor que esta nueva versión recién estrenada.

María, reina de Escocia es un gran despropósito histórico. Tan mayúsculo que la reina Isabel, prima de aquella, se autodenomina reina de Gales antes que de Francia. Mientras, por Edimburgo pasean unos personajes tan lejanos de los reales como yo de un fin de semana en Gandía Shore.

John Knox, por ejemplo, se presenta más como un arribista político –nunca estuvo en el Gobierno– que como un fanático típico de la época –¿Por qué solo los inquisidores españoles aparecen como extremistas cuando tan malos o peores fueron Lutero, Calvino o el propio Knox?–. David Rizzio, apasionante figura histórica, se reduce a un estereotipo propio del siglo XXI. Y las dos reinas quedan tan lejos de sus realidades que parecen propias de un mal culebrón de sobremesa.

Lo peor de María, reina de Escocia, es que presenta todo sin contextualizar, como si fuese una historia contemporánea. Algo coherente con el #MeToo si no fuese porque sus dos protagonistas se presentan desdibujadas, para nada empoderadas.

Nada de esto importaría si la película tuviese un mínimo de enjundia. María, reina de Escocia también fracasa en su guión, tan plano como carente de interés. Una historia que fue auténticamente trágica aquí no transmite absolutamente nada.

Por eso, el falso encuentro final entre María e Isabel carece del más mínimo interés. Si no hay unos personajes sólidos detrás, es imposible que nada alcance tensión dramática. Jamás. Hay que esforzarse para diluir tanto dos reinas tan apasionantes en la Historia.

Así, lo único recomendable de la película es la interpretación de Saoirse Ronan como María Estuardo. También es impresionante la caracterización de Margot Robbie como Isabel Tudor. Las dos destacan sobremanera sobre sus compañeros varones, algunos –como Jack Lowden– risibles en su pésima actuación.

Pero, eso sí, María, reina de Escocia es muy políticamente correcta. Edimburgo se llena de todas las razas, algo muy habitual en la Escocia del siglo XVI. Y las dos mujeres sufren los dictados del heteropatriarcado opresor.

Ahora en serio, recomiendo encarecidamente acercarse a ese periodo de la Historia de Europa. La vida y muerte de María Estuardo es apasionante. El reinado de Isabel I de Inglaterra, también.

Todo lo contrario de esta floja y falsaria María, reina de Escocia.