Manual de resistencia

“Por primera vez en la historia de  la democracia española, un presidente publica un libro durante su mandato, solo medio año después de haber accedido al cargo”. Así reza la promoción de Manual de resistencia, escrito por Pedro Sánchez. Es cabreante que, con la que está cayendo, nuestro jefe del Ejecutivo se haya puesto a escribir en lugar de a gobernar.

Lo de no gobernar no es algo nuevo. Nuestros Presidentes suelen legislar más que ejecutar leyes. Entendámonos: ejecutan al sistema, pero no aplican las normas que ellos mismos aprueban. Ahí tenemos, aún, la ley de Dependencia, que nació sin partida presupuestaria. Y en las últimas dos décadas ha habido un sinfín de Decretos Ley “sin extraordinaria ni urgente necesidad”.

Otra cosa es ponerse a alardear de que no se gobierna. Porque, aunque muchos no lo sospechen, escribir un libro lleva su tiempo. Manual de resistencia, también. Da igual que lo haya escrito Irene Lozano o el propio Sánchez. Lo importante es la provocación que implica. Como escribió Bukowski, ya no quedan buenos profesionales.

Ciertamente, vivimos en un país en donde importa el poder en sí, no su ejercicio. El poder… y sus apariencias. Desde la segunda legislatura de José María Aznar, ha importado más el postureo que las medidas de enjundia. Mucho mejor si en el extranjero. Aunque quizás lo que realmente importe es lo que implica el título, Manual de resistencia. Si fuese cabal presumirle alfabetizado, se podría suponer que Nicolás Maduro lo leyó antes de publicado.

El título es tan provocador como provocativo. Sánchez debería haberle añadido un subtítulo: El precio del poder. Porque si bien logró resurgir de sus cenizas, también es cierto que ha pagado, y mucho, por mantenerse en La Moncloa. Eso también merece su propio manual de resistencia.

La erótica del poder, supongo. De ninguna otra manera se explican las muchas concesiones a los partidos secesionistas catalanes. ¿Tan buenos son sus presupuestos? ¿Tan necesarios? Porque, mientras el Presidente escribe libros, la justicia de a pie sobrevive en precario y el sistema sanitario adolece de una preocupante falta de médicos y enfermeros. ¿Solucionarán las cuentas del Estado tan extraordinarios y urgentes asuntos?

¿Y qué pasa con el asunto de las pensiones? ¿Hay manual de resistencia para los que (no) las cobraremos dentro de dos décadas?

Pero no pasa nada. Aunque todo apunte a que algunas concesiones a Podemos vayan a aumentar las cifras del paro. Ni aunque vaya creciendo el populismo de extrema derecha. A pesar de haber afirmado que jamás iría a una plaza de toros, Pedro Sánchez ha hecho un brindis al sol, como si escribir un libro con la que está cayendo fuese algo bueno en lugar de un demérito.

Manual de resistencia es una suerte de insulto, un golpe en los morros de todos aquellos a los que nos preocupa España. En plena vorágine del inacabable esperpento español, lo que nos faltaba era un Presidente con ínfulas de escritor. Supongo que este también habrá leído a Azaña.