Los Goya aprenden… pero no del todo

Comencé a ver la gala de los Goya, ayer sábado. Tras un sketch grabado, Silvia Abril y Andreu Buenafuente iniciaron un buen discurso de entrada. Divertido, aunque con muchas referencias a gente que no me suena de nada. Pero bueno, dieron a diestro y siniestro, en gran alegato por y para el humor.

Entonces comenzó la gala en sí. Tras una buena entrada de Javier Fesser, comenzó la sucesión de entrega de premios Goya y discursos de agradecimiento. Aguanté cuarto de hora. Ciertamente, estas ceremonias son un peñazo.

Y así, con la conciencia tranquila, he dormido bien. Y veo cómo los Goya han repartido sus grandes premios entre Campeones y El reino, dos buenas películas.

Dos filmes que, además, tuvieron éxito. Aun más, su carrera comercial ya ha terminado. Entonces, ¿de qué sirve una promoción tan potencialmente suculenta como los Goya?

Por otro lado, desde hace unos años la ceremonia de los Goya ha ganado en glamour. Excelente, sobre todo si se promociona la moda española. Tan magnífico escaparate merece vestirse elegantemente, aunque sea por una noche.

Por otro lado, la Academia de Cine supo premiar a casi todos. Esto de los repartos de premios es algo muy políticamente correcto. Hay que mantener la paz… pues unidos mejor lucharán por y para las subvenciones.

Así, los Goya se hicieron bien. Con profesionales como Abril y Buenafuente es más sencillo.

Sin embargo, los del cine español aún no aprenden. En la alfombra roja, incluso en el escenario, se habló de Vox, partido que no había sido invitado. Podemos, por el contrario, sí.

Lo que no entienden estos señores es que cada vez que abren la boca contra Vox, el partido de extrema derecha gana votos. El mal se alimenta del rencor, del propio mal. ¿Nadie entiende que es mejor ignorarlos, el absoluto desdén y, sobre todo, el silencio?

En la Academia de Cine van aprendiendo. Ahora, los Goya son un espectáculo más o menos pasable si consideramos su soporífera naturaleza. Queda bien poco para que, efectivamente, sean la gran fiesta del cine. Sin que nadie mee fuera del tiesto.