Dani Mateo

Nunca me hizo gracia Dani Mateo. Es demasiado parcial. Como cómico, tremendamente limitado. Hace algunas semanas realizó un gag en el que terminó sonándose los mocos con la bandera de España. Fue algo grosero, sin gracia. Humor del malo.

Dentro de la libertad de expresión, entiendo las críticas que le han hecho. También entiendo que una marca cancelase la campaña publicitaria que estaba realizando Dani Mateo, pues la publicidad es cuestión de imagen. Me resulta más difícil comprender la cancelación de una actuación del cómico (?) en Valencia.

Pero que Dani Mateo haya declarado como imputado en un juzgado de Madrid me parece trágico.

La libertad de expresión, que nos costó milenios recuperar, de nuevo en peligro. Porque el animus iocandi, el humor, como con Aristófanes, debe ser libérrimo.

Dice poco de un país que un sistema judicial juzgue a un “payaso”, como dijo el propio Dani Mateo.

Las cargas más agrias contra el humorista vienen de muchos que quieren volver a la vieja censura no ya franquista, sino propia de la España decimonónica… o de los tiempos de Lutero o Calvino.

Más incongruente me parecen los defensores de Dani Mateo. Le defienden, pero luego cargan contra, por ejemplo, los chistes machistas. Su idea de lo políticamente correcto es aún más parcial que el humor del presunto cómico.

A la postre, en España apenas hay defensores de la libertad de expresión. De la libertad a secas.

Después de todo, parafraseando a Unamuno, somos el país que no ha entendido que el ingenio auténtico fue el de Don Quijote. Ni que la novela homónima era un libro de humor.

Aquí solo entendemos la libertad desde nuestro particular punto de vista. Lo de Dani Mateo vuelve a mostrar nuestras carencias.

Como afirma Salvador Monsalud, la libertad de expresión conlleva el mal gusto.Y siempre habrá alguien que se ofenda.

Se dice que Dani Mateo es sospechoso de un delito de odio. Más odio, gratuito, ideológica y pragmáticamente insostenible, cultivan nuestros políticos… siempre tan escasos.

Nunca me ha hecho gracia el humor de Dani Mateo. Pero, como Voltaire, daría mi vida porque pudiese seguir haciendo sus chistes malos.

P.S.: Para la buena salud de una democracia los payasos son necesarios. Sean buenos o malos.