Hablamos español

Hace un par de días don Vicente Molina, mi viejo profesor de Literatura, se pasó por el colegio para recoger firmas para una propuesta legislativa popular que promulgue la libertad de elección de lenguas. Esta iniciativa, creada bajo el nombre “Hablamos español”, nace de la sociedad civil, lejos de los partidos, y aboga por ese sentido común que tanto se echa en falta en España.

Ya había oído hablar de “Hablamos español” hacía tiempo. Pero, siempre suspicaz, me limitaba a seguir sus pasos por media geografía española y a compartir algunos de sus anuncios en las redes sociales. Hasta que llegó Vicente, hombre quijotesco en su cordura, mesurado en sus modos e ideas, soñador desde su sobriedad.

Porque, después de todo, no cuesta tanto participar de una iniciativa ciudadana que, sencillamente, propone lo siguiente:

  1. Elección de lengua vehicular en la enseñanza.
  2. Bilingüismo en la administración.
  3. No primar el uso de una lengua a la competencia profesional.
  4. Apertura de la cultura a los creadores en ambas lenguas.
  5. Y que los topónimos prohibidos en español vuelvan a ser oficiales.

Es decir, libertad, dichosa libertad… y sentido común.

En su propuesta no hay oposición a ninguna ideología ni postura política. Simplemente proponen, por ejemplo, que un estudiante hispanohablante de 8 años no se vea obligado a estudiar Ciencias Sociales en valenciano, a aprender de memoria ciertos contenidos en un idioma que le resulta completamente ajeno –este es un caso real–.

Pero si traigo a esta página esta propuesta no es solo por dar publicidad a una iniciativa llena de sensatez y buenas intenciones. También pretendo resaltar que, a pesar de nuestros políticos, aún se pueden hacer cosas que intenten mejorar este caótico país nuestro.

Precisamente, ante el fracaso de políticos y partidos, de ideologías y extremismos, debe ser la sociedad la que intente mitigar dislates y posturas descabelladas; la que empuje para que los mandamases se centren y dejen de decir estupideces y cometer disparates; la que mueva el culo para que por fin avance una España dormida en su conformismo e inane ante las imposiciones partidistas de los que a la postre son una minoría.

“Hablamos español” no intenta imponer una lengua sobre otra. Ni siquiera pretende acabar con el bilingüismo, en esencia tan provechoso. Todo lo contrario. Quiere que cada cual se eduque en su lengua materna y que no se discrimine a nadie por motivos que nada tengan que ver con sus capacidades y talentos profesionales.

Otra cosa es que su iniciativa consiga algo práctico… o que nadie se apropie de la misma en el camino. Pero, tal y como están las cosas, somos los ciudadanos los que debemos dar pasos en la dirección correcta… hacia la libertad y desde el sentido común.

Siempre resulta gratificante y enriquecedor reencontrarte con los viejos maestros.