First Man (El primer hombre)

Perdón si voy un tanto retrasado. First Man (El primer hombre) se estrenó hace dos viernes pero, puente mediante, no fui capaz de ir a verla antes.

First Man es el muy esperado estreno de Damien Chazelle, el director que conquistó a la crítica con Whiplash y al público con La La Land, uno de los más prometedores realizadores del cine estadounidense. Vuelve, además, para contar la historia de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la luna, héroe norteamericano y de la humanidad en pleno. Es decir, cine de Oscar o, cuando menos, cine que antaño aspiraba a este ahora tan minoritario galardón.

First man, a primera vista, no defrauda. Chazelle tiene estilo propio, es capaz de dejar su marca en cada secuencia, en cada uno de los muchos primerísimos planos que salpican el filme. Es joven… pero demuestra personalidad. Además, estamos hablando de una película del espacio, con buenos efectos que inciden en la idea de que en los 60 viajar al espacio era temeraria aventura, pues la mecánica de los cohetes era harto rudimentaria.

A esta impronta de AUTOR se une la presencia de Ryan Gosling, gran estrella que, una vez más, borda su papel de inexpresivo héroe que lleva la procesión “muy” por dentro a partir de intensas miradas que, al contrario que en Drive, a menudo no dicen nada. Junto a él, un buen elenco, eficaz, en el que destaca Claire Foy como la esposa de Armstrong.

El guión, más allá del reportaje espacial, cuenta la odisea de un hombre capaz de superar el miedo para llegar a la luna pero incapaz de afrontar con gallardía el dolor de la vida real. Es decir, un dramón de tomo y lomo.

Pero en First Man son más las apariencias que los elementos enjundiosos. Al drama le falta tensión narrativa, y en el espacio todo se cuenta a partir de una banda sonora estruendosa que simplemente pone música, ruidos y sonidos a todo volumen… para desazón y perturbación del pobre espectador.

El guión se construye a partir de escenas poco o nada conectadas que solo consiguen la sensación secuencial cuando tratan de los distintos viajes al espacio. Un guión impresionista que no consigue una visión de conjunto.

Y, a pesar de la belleza de algunas imágenes, de lo bueno de la dirección artística (lo rudimentario de la tecnología se muestra de manera modélica), el director se muestra tan presente que a veces no deja que presenciemos tranquilamente la película, sobre todo a partir de ese exceso de primeros planos que, supongo, quieren transmitir una sensación claustrofóbica tanto en cabina como en la vida misma.

Así, First Man posee todos los elementos para ser candidata a los Oscar. A pesar de ser una película para ver en pantalla grande, quizás sea mejor esperar a que la echen en televisión. Pues, más allá de sus virtudes, es larga tanto en metraje como en pesadez. Y es que no siempre la heroicidad real queda bien en el cine.